• Cambios en el aspecto y funcionamiento del foro. Ver detalles

Artículo Así se gestó el concierto de Tenerife 93

Xtarlight

Administrador
Miembro del equipo
MJH Team
Dos aviones rusos, 14 niños y un crédito bancario: la isla española donde Michael Jackson dio su único concierto en España de 1993


Cada entrada costaba 5.000 pesetas y hoy los coleccionistas pagan hasta 500 euros por una en buen estado. El cantante viajó con su madre, su cocinero, su jefe de seguridad y catorce niños. Su caché rondó los dos millones de dólares de la época. Y para que todo aquello fuera posible, dos promotores tinerfeños tuvieron que pedir un crédito a CajaCanarias que no terminaron de cuadrar hasta agotar el papel.

Son solo algunas cifras del concierto que Michael Jackson ofreció en la explanada del puerto de Santa Cruz de Tenerife el 26 de septiembre de 1993, del que ahora se cumplen 33 años. Fue su única actuación europea dentro del Dangerous World Tour, la gira con la que paseaba por medio mundo su octavo disco de estudio, y todavía nadie ha conseguido arrebatarle el título de mayor espectáculo musical celebrado en Canarias. Unas 50.000 personas agotaron las localidades, a las que se sumaron 1.500 pases VIP que se vendieron al doble de precio.

Cómo se gestó esta historia​

La historia arranca en agosto de 1992, cuando una delegación tinerfeña desplazada a Londres fue invitada al concierto que Jackson debía dar en Wembley ante 82.000 personas. El recital se canceló en el último momento y a los canarios los evacuó la policía en el autobús de los propios músicos. Se quedaron sin espectáculo, pero no sin contactos. Pepe Chiyah, entonces concejal de Juventud de Santa Cruz, ha contado muchas veces que la operación terminó de fraguarse en una cena londinense a la que, en teoría, ni siquiera estaba invitado.

La ocasión la pintó Sevilla​

El hueco definitivo lo abrió la caída del concierto previsto en la capital andaluza. Con esa plaza libre, y con la gira saltando de Moscú y Estambul hacia Sudamérica, Tenerife encajaba como escala. Quedaba resolver un problema mayúsculo, porque aquel montaje se movía por carretera con 62 tráileres y a una isla no se llega rodando. La solución pasó por fletar dos Antonov, los cargueros rusos más grandes del momento, que aterrizaron en el aeropuerto del Sur con cientos de toneladas de material y 260 personas entre técnicos y bailarines. Mucha gente se acercó solo a ver los aviones.

Sobre la explanada portuaria, junto al edificio del Cabildo, se levantó un escenario de 77 metros de embocadura que estrenaba pantallas de última generación, además de láseres y un despliegue pirotécnico pensado para estadios. La cita se enmarcó en el quinto centenario de la fundación de Santa Cruz y el presupuesto final, según se supo años después, rondó los 300 millones de pesetas. En los días previos, las emisoras de la isla seleccionaron a una veintena de niños tinerfeños para subir al escenario y cantar con el astro el estribillo de Heal the World.

Autopista cortada y un autógrafo en el techo de una furgoneta​

Jackson aterrizó en Los Rodeos la tarde del día 25, procedente de Estambul, y bajó del avión para encontrarse con dos niños vestidos de mago que le entregaron un ramo de flores. La foto abrió portadas y recorrió agencias de medio mundo. Camino del Hotel Botánico, en el Puerto de la Cruz, le cortaron la autopista del Norte, un gesto que al parecer le desconcertó, y su conductor contó después que fue todo el trayecto cantando y que se quedó mirando el Valle de La Orotava con evidente agrado. El único autógrafo de aquellas 36 horas lo firmó en el techo del monovolumen. En el hotel le esperaban unas 2.000 personas, tantas que tuvo que entrar por la puerta de servicio, aunque luego se asomó varias veces a la ventana para saludar. Entre medias hubo visita al Loro Parque y una parada en una tienda de discos del Paseo de San Telmo, donde gastó 55.000 pesetas en bandas sonoras.

La noche del 26, un domingo caluroso de otoño recién estrenado, las luces se apagaron a las diez en punto y sonó el Carmina Burana de Carl Orff mientras la explanada rugía. Minutos después, una explosión de humo escupía al cantante al escenario. Nadie de los presentes sospechaba que asistía casi a una despedida. Siete semanas más tarde, tras actuar en Ciudad de México y con el escándalo judicial de Los Ángeles ya encima, Jackson suspendió el resto de la gira.

Tres décadas largas después, el recuerdo sigue rindiendo. En 2023 el documental Adivina quién actuó esa noche repasó el acontecimiento con testimonios de sus protagonistas, y el pasado junio Santa Cruz acogió una fiesta homenaje con réplicas de la entrada original entre los obsequios. Las auténticas, ahora mismo, se cotizan en los portales de segunda mano a precios que multiplican por mucho aquellas 5.000 pesetas. Quien la guardó, tiene un tesoro.

[La Razón]
 
Atrás
Arriba