Es extraño: cuanto más se habla de la película, menos siento haber permanecido fuera de ella. Como si el aparato mediático hubiese construido una versión parasitaria del filme en mi imaginación, una copia intangible elaborada a partir de opiniones ajenas, imágenes promocionales y conversaciones dispersas. En consecuencia, mi no-visionado deja de ser una simple ausencia y se convierte en una forma alternativa —aunque incompleta— de haberla “visto” sin verla realmente.