Michael Jackson estuvo cerca de desarrollar un videojuego junto a Shiny Entertainment, el estudio de Earthworm Jim, MDK, Messiah y Enter the Matrix.
Lo ha contado David Perry, fundador de la compañía, en una entrada de su blog en la que recuerda cómo conoció al artista durante el desarrollo del juego de Matrix y cómo aquella visita a Neverland acabó derivando en una idea mucho más ambiciosa.
Según Perry, todo comenzó cuando recibió una llamada desde el rancho Neverland. Jackson era un gran fan de The Matrix y quería probar Enter the Matrix antes de su lanzamiento, así que el creativo viajó hasta la mansión para enseñarle el juego. Después de aquella reunión, el músico invitó a Perry y al guionista David Freeman a trabajar en una propuesta propia que, según el desarrollador, no pretendía ser un simple producto de vanidad con Michael Jackson como protagonista.
Un juego oscuro, psicológico y con música exclusiva de Michael JacksonLa idea fue cambiando de nombre con el tiempo, y en los documentos internos pasó por títulos como The Final War, Solo o The Darkness, hasta acabar llamándose Dark Rim. Perry lo describe como una aventura de acción cinematográfica en tercera persona que comenzó como una fantasía sobre reinos, guerra y magia, pero que evolucionó hacia algo más psicológico, con temas como los sueños, la depresión, la conciencia y un reino oculto más allá del sueño.
Uno de los conceptos centrales era la posesión remota, y el jugador podría observar un campo de batalla a través de los ojos de un águila, transferir su espíritu a otros personajes, controlar enemigos para abrir puertas o poseer criaturas para volverlas contra sus amos. Si todo esto os suena de algo es porque otro juego del estudio, Messiah (2000), usaba este concepto en su gameplay. Perry recuerda que la intención no era limitarse a dar armas al usuario, sino ofrecer poderes que alterasen la forma de entender el espacio, la identidad y el control.
El plan más llamativo pasaba por la música, ya que Jackson habría creado material original equivalente a un nuevo álbum, pero ese contenido solo podría escucharse dentro del videojuego. La intención, según Perry, era atraer al medio a millones de personas que quizá no jugaban habitualmente, aprovechando el alcance global del artista. Más adelante, se habría lanzado una edición deluxe del álbum fuera del juego.
Dark Rim nunca llegó a completarse ni tuvo contrato de publicación, según Perry, y quedó en reuniones, documentos, ideas y arte conceptual que el creativo no tiene intención de publicar. El desarrollador resume el proyecto como uno de esos trabajos que no llegaron a salir, pero que dejan huella, porque durante un breve momento en Neverland la idea de escuchar el próximo disco de Michael Jackson solo jugando a un videojuego no parecía una locura, sino algo posible.
[Vandal]
Lo ha contado David Perry, fundador de la compañía, en una entrada de su blog en la que recuerda cómo conoció al artista durante el desarrollo del juego de Matrix y cómo aquella visita a Neverland acabó derivando en una idea mucho más ambiciosa.
Según Perry, todo comenzó cuando recibió una llamada desde el rancho Neverland. Jackson era un gran fan de The Matrix y quería probar Enter the Matrix antes de su lanzamiento, así que el creativo viajó hasta la mansión para enseñarle el juego. Después de aquella reunión, el músico invitó a Perry y al guionista David Freeman a trabajar en una propuesta propia que, según el desarrollador, no pretendía ser un simple producto de vanidad con Michael Jackson como protagonista.
Un juego oscuro, psicológico y con música exclusiva de Michael JacksonLa idea fue cambiando de nombre con el tiempo, y en los documentos internos pasó por títulos como The Final War, Solo o The Darkness, hasta acabar llamándose Dark Rim. Perry lo describe como una aventura de acción cinematográfica en tercera persona que comenzó como una fantasía sobre reinos, guerra y magia, pero que evolucionó hacia algo más psicológico, con temas como los sueños, la depresión, la conciencia y un reino oculto más allá del sueño.
Uno de los conceptos centrales era la posesión remota, y el jugador podría observar un campo de batalla a través de los ojos de un águila, transferir su espíritu a otros personajes, controlar enemigos para abrir puertas o poseer criaturas para volverlas contra sus amos. Si todo esto os suena de algo es porque otro juego del estudio, Messiah (2000), usaba este concepto en su gameplay. Perry recuerda que la intención no era limitarse a dar armas al usuario, sino ofrecer poderes que alterasen la forma de entender el espacio, la identidad y el control.
El plan más llamativo pasaba por la música, ya que Jackson habría creado material original equivalente a un nuevo álbum, pero ese contenido solo podría escucharse dentro del videojuego. La intención, según Perry, era atraer al medio a millones de personas que quizá no jugaban habitualmente, aprovechando el alcance global del artista. Más adelante, se habría lanzado una edición deluxe del álbum fuera del juego.
Dark Rim nunca llegó a completarse ni tuvo contrato de publicación, según Perry, y quedó en reuniones, documentos, ideas y arte conceptual que el creativo no tiene intención de publicar. El desarrollador resume el proyecto como uno de esos trabajos que no llegaron a salir, pero que dejan huella, porque durante un breve momento en Neverland la idea de escuchar el próximo disco de Michael Jackson solo jugando a un videojuego no parecía una locura, sino algo posible.
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