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¿Sabías que...? (Volumen II): el origen de las palabras

Buenos días,

¿Se han planteado, en alguna ocasión, por remota que eventualmente resultara ser, la fuente de origen de algunos términos de empleo más que asiduamente habitual y recurrente, casi proferidos de modo inmediato e impulsivamente irracional, en las conversaciones que emprendemos a lo largo de nuestras vidas? A continuación, les ilustraré diversos ejemplos de procedencia de palabras sumamente conocidas por servidores de ustedes; a saber: KETCHUP, NARANJA y TENIS.

¿De dónde provienen?

1. Ketchup

En China se asistió al descubrimiento de una modalidad de salsa picante, a la cual acuñaron el término ke-tsiap, la cual acompañaba tanto al pescado como a la carne y que, sin embargo, no contenía en su haber tomate -ni ninguno de sus derivados-. A comienzos del siglo XVIII, se extendió su comercialización y consumición hasta desembocar en Malasia, siendo, poco más tarde, hallada por los exploradores británicos, quienes se familiarizaron con dicho producto.

Ello propició la importación de dicho artículo y, por ende, la incorporación del mismo en la dieta británica, allá por el año 1740, así como en las colonias americanas. En éstas últimas se asistió a la rebautización del nombre de esta sustancia por la de ketchup, al revestir menor complejidad su pronunciación para los habitantes de esta región. Pero el elemento decisivo en la asociación de la salsa de tomate con el ketchup tuvo lugar cuando los colonos americanos, a partir de 1790, procedieron, de improviso, a combinar el tomate con la salsa de inspiración china, resultando dicha fusión la mezcla denominada como 'tomato ketchup', o salsa de tomate, la cual ha perdurado hasta nuestros días.

2. Naranja

Resulta sumamente ilustrativo el hecho de que ni el topónimo inglés 'orange', ni 'naranja' en castellano, e igualmente 'arancia' en italiano, provienen del antecedente en latín expresado para denotar a la naranja, la cual se trataba del citrus aurantium de la época romana. En su lugar, cabría catalogar la procedencia de ellas en el antiquísimo vocablo emanado del sánscrito, narangah. Narangah, a su vez, desciende directamente, según una leyenda datada entre los siglos VII y VIII d. C., del aforismo naga ranga, el cual, literalmente, significa 'veneno para elefantes'.

¿Por qué? Supuestamente, cuenta el relato mítico que, en aquella lejana centuria, fue contemplado un elefante atravesando el bosque, cuando, en un determinado lance, llegó a toparse con un árbol desconocido e inexplorado antaño por él. Dicha arboleda se hallaba plagada de seductoras naranjas, las cuales, como no podía resultar de otra forma, captaron ipso facto la atención del animal. Éste degustó un sinfín de piezas y, a las pocas horas de su degustación, falleció súbitamente. Al cabo de unos años, un testigo deambulaba por la zona del siniestro, reparando en la permanencia del elefante, cuyos naranjos habían crecido en la demarcación en la que había figurado, con anterioridad a su deceso, el estómago del paquidermo. Tras visionar el suceso, exclamó la siguiente interjección: "¡Estas frutas son naga ranga!", lo cual equivaldría a, "¡Estas frutas son veneno para elefantes!".

3. Tenis

El tenis corresponde a una disciplina deportiva que concibió su alumbramiento, contrariamente a la opinión generalizada de nuestro tiempo, en Francia (en pleno siglo XIX), bajo la rúbrica inicial de tenez, que deriva su semántica de la forma verbal (en francés) tenir, el cual significa, en su caso, algo así como "¡Ahí tienes!", "¡Ahí va!", o "¡Intenta cogerla!". Los jugadores se acogían a la locución tenez al golpear la pelota, proyectándola hacia el área de su adversario, conminando a su rival a replicarle, si éste deseaba no dar por perdido el punto de partido.

Sin embargo, en Francia comenzó a gozar a marchas forzadas de menor predicamento sociológico a mediados de aquella centuria, contrariamente al auténtico fervor desatado que experimentó a partir de entonces en el Reino Unido (de hecho, el primer encuentro oficial se ofició en 1871). En primera instancia, los contendientes ingleses prosiguieron adhiriéndose a los usos y costumbres heredados de los galos, profiriendo la expresión tenez en los pasajes en los que debían percutir el esférico con la raqueta. Pero, al diferir la dicción, motivado por la peculiar elocución de los angloparlantes, tenez desprendía un sonido fonético en mayor medida asimilable al de tennis, el cual terminó imponiéndose finalmente.

En pleno siglo XX, se internacionalizaría dicha disciplina en todo el orbe planetario, siendo asimilado el término inglés tenis en los países de nueva acogida, ¡inclusive en la propia Francia, habiendo sido éste el país de iniciación de dicha práctica entre sus adeptos!

Aguardo a que les haya deparado un grato disfrute dicho pasaje, plagado de lecciones a extraer de nuestra historia, tan apasionante como enigmática, y enriquecedora, para nuestros sentidos.

Un cordial saludo.
 
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