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Fotos con HIStoria Visita al Monumento Vittorio Emanuele II en Piazza Venezia. Roma, 1988

Loredana Alibrandi acompañó a Michael Jackson durante su visita al monumento a Vittorio Emanuele II, en la Plaza Venecia de Roma, en 1988 con motivo de su concierto del Bad Tour en la ciudad.



Era el 25 de mayo de 1988.

Subieron juntos al coche y allí fue cuando ella comprendió por primera vez que estaba junto a Michael Jackson y éste le estaba hablando. Ella, nerviosa, comenzó a hablar en inglés y alemán y a fumar sin parar, ¡aunque no había fumado en su vida!

Comenzaron la visita al exterior del monumento, cuando subieron al ascensor, Loredana llevaba aún un cigarrillo que intentaba apagar en alguna parte. El fotógrafo que les acompañaba dijo algo como: ‘solo los locos fuman en América’. Michael le respondió: ‘Pero en Italia solo los idiotas dicen ese tipo de tonterías’. Michael acababa de defenderla. Loredana creyó que estaba soñando.

“La visita continuó caminando entre la columnata. En ese momento estaban haciendo diversos trabajos y delante de nosotros había un hoyo de más de tres metros de largo. Nos miramos y le dije: ‘¿te imaginas?’ y él se echó a reír.

Le enseñé la tumba del soldado desconocido, pero no pudimos quedarnos mucho tiempo, porque había fans detrás del acceso y estaban a punto de saltarlo. Además era una zona militar y teníamos autorización para el acceso pero, con el fin de respetar el lugar, fuimos escoltados por un coronel del ejercito. No podíamos arriesgarnos a una invasión publica.

Después, Michael quiso ver el monumento desde su cima, pero allí no había más que unas estatuas de caballos en una terraza rodeada de una alambrada muy baja. Muy poca gente puede acceder hasta allí, y hubo que obtener permiso para hacerlo. Michael subió sin sus guardaespaldas, solo con su fotógrafo y su cámara, por una estrecha escalera que solo permite subir de uno en uno. Loredana le dio miles de recomendaciones y le hizo prometer que no se asomaría por la alambrada, y él le aseguró que todo estaría bien.

Pero apenas llegaron, Michael se asomó peligrosamente por la barandilla, y estaban a mas de cien metros de altura. Loredana se acercó y le dijo: ‘Michael, sea prudente, ¡no se asome!’
Entonces, Michael se volvió hacia ella con una mirada dulce y tranquilizadora que Loredana no olvidará jamás, sin decir palabra le dio a entender que no se preocupara.
“Había tal dulzura infinita en su mirada que pensé: ‘Dios mío’. Tuve la impresión de morir de emoción”.



Disfrutaron de las vistas de la ciudad durante una media hora más y después, Michael quiso conocer también los principales lugares turísticos de Roma: el Panteón, los foros romanos y los castillos.


Fuentes:​
 
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