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LUZ DE LUNA (Fanfic de Michael Jackson)

Nombre: "Luz de Luna"
Autor: Melisa Valerio
Género: Amistad/Aventura/Fantasia
Censura: Ninguna
Parejas: Ninguna
Disclaimer: No soy dueña ni conozco a Michael Jackson. Todo lo que ocurre en esta historia proviene de mi imaginación y es de mi auditoría.
Resumen: Tania es una chica un poco fuera de lo común a sus 15 años queda devastada con la muerte de Michael Jackson, pero pronto le llegara cierto angel que le pedira su ayuda y con esto una nueva aventura.
 
CAPITULO 1


Este capitulo es veridico, después de este los demás serán salidos de mi invención.

La noche anterior me la habia pasado llorando, bueno de hecho todo el día apartir de las 2:26
29 / Junio /2009
Yo, habia llegado de la escuela, había sido un buen día, todo estaba tranquilo, no hubo problemas ni nada por el estilo, me dirigí hacia el cuarto de mi abuela, es ahí donde yo duermo. Si tengo una cama propia, que esta justo a lado de la de mi madre en una habitación pero, mi madre, como decirlo, es un poco estricta, fría, no sabría como decirlo, he llegado a pensar a veces si la actitud de ella es la de una madre, y por lo mismo, siempre tiene problemas en algún lado, mi abuela dice que cada vez ella se va llenando más de amargura y de lo que llaman "energía negativa" es por eso que yo NO PUEDO dormir en esa habitación, desde pequeña he podido sentir 'cosas' que otras gentes no sienten, y ver cosas que otros no ven, no digo que vea fantasmas y que me hablen ni esas cosas, pero puedo sentir ciertas presencias, mi abuela toda su vida se especializo en ciencas ocultas (es por eso que ella sabe tanto de este tipo de cosas) y ella me a ayudado mucho a practicar lo que se dice llamar "el tercer ojo" y poder expandir más allá aquello que yo veo y siento.

Entré a la habitación, llevaba en mis manos un CD de música que acababa de quemar, como a mi me gusta mucho cantar, escucho las canciones y me pongo a cantar, es divertido, hasta ahí todo va bien pero de pronto el infierno empezó...

Sonó el télefono, apague el reproductor de música, y tomé el auricular.

-Bueno.-Dije, esperando una respuesta.
-Tania.-me dijo mi primo Juan
-Prende la tele, busca en CNN dicen: QUE ACABA DE MORIR MICHAEL JACKSON

Sentí un golpe en el pecho, tardé unos segundos en reaccionar, después de darle un gracias, colgé, prendí la tele y al fin encontré el bendito canal, en la barra de abajo decia: "Parece que Michael Jackson a muerto"
-Tiene que ser una broma.-susurré, miré al reloj eran las 2:20 de seguro que tal vez es una mentira, pero veía como multitudes de gentes se juntaban afuera del hospital los medios de comunicación pedían a gritos entrar, pasaban los minutos, y sentía que se me salía el corazón.

"Por favor que sea mentira, el esta bien, esta bien..." Me repetía una vez, otra vez, hasta llegar a decirlo en voz alta. Miré de nuevo -inquieta- el reloj 55, 56, 57, 58, 59 ....2:26, de repente sentí un escalofrio que recorrió toda mi espalda, miré con miedo a la televisión.

-Digan algo.-Dije tomando de los lados al televisor.

"Público en general hemos conseguido entrar, al parecer hay una pequeña conferencia, encabezada por uno de los hermanos del cantante..." Pegué la cara al televisor, en la sala, estaba Jermaine, enfrente de decenas de camaras que no paraban de tomar fotos y grabar cada palabra que saliera de los labios de la persona que estaba ahí.

"...esta tarde a las 2:26 se ha confirmado..."

-No.-Susurré

"...que mi hermano Michael acaba de morir" No recuerdo que se dijo después, la multitud comenzó a moverse como loca tomando fotos, unos gritaban, otros más lloraban, otros estaban en una esquina en silencio. Me quede intacta en el suelo frió que me encontraba, sentí algo frió cerca de mi rostro, y la mirada se me nubló, toqué mi mejilla...lágrimas.

Con un gemido de dolor, comenzé a llorar, desconsolada, cerré la puerta, agradecí que nadie me oyera ni me viera, me tiré a la cama, tome una almohada y me quede quieta ahí.

Comenzé a cambiar canales, uno tras otro, esperando encontrar algo que no tuviera que ver con el, pero en cada anuncio, cada palabra, estaba el, llegó la noche, me la pasé en la cama, escondiendo el rostro, mientras no paraba de llorar, la noche cayó, soñaba con el, siempre me decía lo mismo: no te preocupes, no llores, siempre estaré en tu corazón y en las personas que siempre me quisieron.

Esa noche creo que fue una de las más largas y sin sueño que haya tenido en toda mi vida, era de que cuando creía que me había dormido, despertaba con el rostro lleno de lágrimas, no era nada facíl aceptar que una persona que amas y a pesar de que no la conociste personalmente, duela tanto en el corazón, era como si te quitaran un pedazo de tu ser, que feo se siente, un dolor que no es posible explicar, un frió que te cala hasta los huesos. Michael, te has ido?...

30 / Junio / 2009

¿por qué tengo que ir a la escuela? No tengo ganas ni de comer, quiero quedarme en la cama, quiero dejar de sentirme sola, quiero que me abrazen.

-Ya levantate o llegarás tarde.-Me dijo mi tía moviendome en la cama. No dije nada, tan solo esperé a que saliera de la habitación.

Mientras ibamos en el carro me decia
"Tranquila, no digas nada, esperemos que nadie te lo recuerde, trata de portarte normal, no llores, no llores, no llores, no llores" me repetía una y otra vez

En eso alguien me sacudió del hombro, era mi tía que hacia ya rato me estaba hablando
-¿Estas bien? llevo rato hablandote y no me has hecho caso.
-Ah, perdón ¿que me estabas diciendo?
-Después de clases me vas a acompañar al super porque necesito unas cosas ¿esta bien?
-Si.-le respondí con una sonrisa forzada y una voz baja.
El resto del viaje me quede en silencio, me despedí, en la entrada mientras veía como el stratus rojo tomaba camino hacia el centro, lo perdí cuando dobló en la esquina, me viré observé la entrada de la escuela secundaria a la que asistía, suspiré aún con dolor y entré, todo iba bien, nadie me saludó, ni me dijo nada, pase por así decirlo desapercibida.

-Lamento la pérdida.- Me dijo un compañero palmando mi espalda

¡Rayos! No le dije nada, y aprete las mandibulas con la esperanza de evitar llorar, seguí mi camino hacia el salón, y al entrar me di cuenta de que mis intentos de pasar desapercibida fueron absurdos e inútiles, justamente cuando vi que una de mis mejores amigas, me veía con ternura y me estiró los brazos.

Parecía como si en mi corazón hubiese una especie de barrera y me aferré a la idea de que sería lo suficientemente fuerte para detener toda tristeza, pero tan solo era una ilusión aquella barrera se rompió como papel y me abrazé a mi amiga Nadia a llorar de nuevo. Aquél día me la pase en silencio, recuerdo que a veces estaba tranquila y en un momento alguien me estaba consolando al verme llorar, no recuerdo mucho de aquel día, varias de mis amigas, sintieron por asi decirlo mi dolor y tambien lloraban, deseaba que acabara el día en un momento, sonó el timbre de salida, después de unos abrazos más me dirigí hacia la salida, con la cabeza gacha sumergida en un mar de pensamientos confusos y recuerdos dolorosos.

Me sacó de aquel mundo el sonido del claxon del carro de mi tía un bolcho ya un poco viejo, con la pintura descolorada comida por el sol y las defensas llenas de oxido, jamás le di importancia aquello y no iba a hacerlo ahora, recorde lo de esta mañana, tenía que ir al centro comercial con mi tía, entré al carro y partimos al centro comercial.
 
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CAPITULO 2

28 / Nov / 2009

Aaah! Dios que fiesta la de ayer, mi amiga Nadia porfin tuvo su fiesta de XV años, se veía divina en ese vestido.

Abrí las cortinas, mientras el candente sol me hacia entrecerrar los ojos, me estiré como siempre lo hacía.

-Vacaciones.-Dije, y sonreí, por fin las vacaciones de invierno habian llegado y con ella las proxima salida a Querétaro que siempre realizabamos todos los años desde que tengo memoria, yo, mi hermano Erasmo y mi mamá.

Me entusismaba por el hecho de que por asi decirlo el 80% de la familia esta allá en Querétaro, por eso me es algo agradable viajar para allá. Me senté en el borde de la cama, miré a la almohada y sobre ella descansaba mi posesión más preciada, que cualquier otro diría que es basura, pero para mi es algo muy especial.

Un conejito de peluche color rosa, y de ojos café, desde hace 5 meses que dormía conmigo, le puse de nombre: Joseph

Aunque muchos me decían que no le quedaba ya que era color rosa, pero hay una razón por la cual tiene ese nombre y es especial. Me bañe, me puse una camisa blanca con estampados de rosas negras, y un pantalón de mezclilla, y junto con mi tía fuimos a las compras de la semana, siempre me ha gustado salir con ella. Y sobre todo ir a las tiendas, no es que yo sea como esas chicas que se emocionan por el hecho de ir a ver zapatos o maquillaje, yo prefiero ir a las tiendas a ver los juguetes, los discos, la papelería, tal vez sea raro pero asi soy yo ^^

-Tania.-Me dijo Bety, mi tía.

-Mande

-Voy a ir a comprar la verdura de tu mamá, y lo demás si quieres ve a ver cosas.

-Ok, te veo al ratito.-Le dije y me encaminé a todos los rincones de la tienda. Me quede viendo unos discos, de un grupo que nunca habia escuchado pero tan solo los veía de reojo.

En eso me detuve en la música pop, estaban acomodadas por orden alfabetico, revisé todos los discos desde la a...pero... e, f, g, h, i....J

_Jackson_

Con un poco de nostalgia, rozé un disco de el, no quise tomarlo en manos, nose porque, tan solo no se me apetecía.

Suspiré.

-Como te extraño.-Susurré.

En eso sentía algo detrás mio. Me giré asustada,pero no habia nadie.

-De nuevo estoy comenzando a ver cosas.-Dije viendo la imagen del albúm Bad como si le estuviera hablando a el.

Miré el reloj 4:50

-Ya es hora de que me reuna con Bety.-Dije, caminé fuera de la estancia donde estaba y por irme por un atajo cai en la sección de ropa, luego me fui a la sección de verduras. No estaban, en lo que pensaba donde estarían me distraje viendo un manojo de espinacas a lado de las zanahorias, las miré con cierto desagrado, nunca me han gustado las verduras, muy a penas y como papa.

-Guacala, que bueno que soy carnivora.-Me dije con una risita.

Pero si son saludables.

-¿Eh?.-Me dije volteandome, no habia nadie, y cuando digo nadie, es nadie, no había gente comprando nada, esa sección estaba vacía.

-Uy, esto se esta poniendo medio raro.-Dije, ni siquiera estaban las cajeras que se encargan de la carne que estaba junto a la sección que estaba yo.

Mientras de nuevo sentía aquella sensación de que alguien me estaba observando y además caminando detrás mio. Caminé mas deprisa. Mientras me envolvía una especie de energía medio rara.

¿por que corres?

-No estoy corriendo.-Respondí. En eso me detuve en seco, ¿a quien rayos le habia respondido? Me giré un poco asustada y para colmo de males, no habia nadie.

-Muy bien quien este haciendo e-eso, basta, n-no es...gracioso.-Dije tartamudeando.

¿Qué hago? ¿Que hago? Grito? No! mmm...Ya se! 1, 2, 3!!!!!
Salí corriendo como loca, por los pasillos hasta al fin llegar a donde habia gente mientras unos cuantos se me quedaban viendo, corrí lo más rápido que pude y me encerré en los probadores de ropa.

-¿Estas bien?.-Sonó una voz fuera.

-S-si, no es nada.-Dije sin prestar atención a quien hablaba.

-¿Por qué corriste? No te iba a hacer nada.

Ajá conque ahi estaba el que me estaba gastando esa broma pesada, ahora va a ver.

Tomé la perilla de la delgada puerta de madera.

-¡Oye tu, como se te....!
Mi mandibula cayó ante la sorpresa, mientras el me veía directo a los ojos nuestros rostros estaban a escasos centimetros.
Me incorporé como si nada, y miré a mi alrededor.
-Jajajajajajajaja.-Comenzé a reirme.
-Jajajajaja.-El también comenzo a reirse.
-¡Vaya que si son poderosos los sueños!.- Dije apresuradamente. No era posible lo que tenía frente mio, Michael estaba frente a mi con una camisa a cuadros de colores rojos y azules y un pantalon de mezclilla negro, además de dos grandes alas blancas en su espalda.
-¿Eh?.-Me dijo aldo desconcertado.
-Vaya, me es algo raro, hacia ya tiempo que no soñaba contigo no desde el 25 de junio.-Dije mirandolo, siempre que me refería a la fecha de su muerte siempre decía el día más no la causa es decir preferí decir el día que decir: "...desde el dia de tu muerte" es algo doloroso el decirlo, me miró con aquellos ojos café que soñe miles de veces tener frente a mi. Lo examiné.
-Si que eres idéntico a el.-Le dije rodeandolo.
-Oye espera.-Dijo tratando de obtener mi atención.
En eso se arrodilló tomandome de los hombros.
-Tal vez suene raro y poco creíble pero...esto no es un sueño.
-Si claro y yo soy la reina de españa.-Dije mirando a mi alrededor para ver si habia otra persona igual y me encontraba con Cantinflas, Pedro infante, después de todo, ya me encontre en Michael.
-Tania.-Me dijo.
-Tienes que creerme.-Añadió mirandome directo a los ojos.
De pronto sentí un escalofrio en mi espalda.
-Claro que es un sueño, porque tu estas...
-Muerto, lose.
-No lo digas de esa manera, suena raro, y mas si es en un sueño mio.-Le dije
-ya te dije que no es un sueño..-Volvio a decirme con todo exaltado.
-Si lo es, porque la obvio razón de que tu...bueno lo que dijiste! Además, tienes la apariencia que tenías en 1987 si fueses un fantasma estarías con la forma en la que estabas en el momento en el que te fuiste de este mundo, y...-Me tapó la boca.
-No es un sueño.-Me susurró.
-Por favor, tienes que creerme.
En eso con su dedo limpió una lágrima que inconscientemente habia salido de mis ojos.
-M-michael.-Susurré para luego abrazarmele con fuerza como siempre lo soñe y anhele.
Me correspondió el abrazo.
-Creo que tu tía te esta buscando.
Abrí mis ojos sin despegarme de el.
-Estará preocupada por ti.
Deshice el abrazo, sin dejar de verle, examinando cada detalle. Al sentir mi mirada fija se sonrojó.
-¿Qué sucede?
-Nada.-Susurré. Tomó mi mano y me dijo.
-Vamos.-Comenzamos a caminar rápido, y le seguí tratando de acoplarme a sus pasos, que aparte de largos, eran rápidos.
Llegamos a la caja, ahi estaba mi tía, y sentí la pequeña duda.
¿Es un sueño o no?
-¿Por que caminas asi?.-Me dijo Bety.
Un poco desconcertada, giré mi cabeza hacia Michael.
-Ellos no me pueden ver.
Esto iba más allá de la imaginación pero decidi seguirle el juego.
-Nada, tan solo, estaba jugando.
-Bueno ayudame a cargar estas cajas.-Me dijo dandome a cargar una caja de galletas, y otra de cereales. Todo lo demás pasó normal, pagamos y caminamos, pero lo extraño era que a todo movimiento, ahi estaba el a mi lado. Hasta cuado subimos al carro, Michael se sentó a lado mio. Caminó a casa, me quede sumergida en mis pensamientos.
Es un sueño, claro que lo es, esto es algo fuera de la realidad.
Pellizque con fuerza mi brazo mientras retenía un gemido de dolor, me giré ahi seguía el, viendo hacia afuera, con una mirada de niño. ¿Qué estaba pasando?
 
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CAPITULO 3

Ah que lindo sueño!!

Me encontraba en un bosque, lleno de flores, y rodeada de lindos animalitos.

-¿Qué es esto? ¿Blanca nieves? ¬.¬

Sacudí mi cabeza mientras abría mis ojos, sentí algo rodearme, de reojo, vi que estaba tapada con una sabana, las cortinas cerradas y la puerta también, sin levantarme, miré hacia mi lado, hay estaba el closet de ropa de mi abuela, si, estaba en casa, y en mi cama, suspiré aliviada, pero a la vez dolida.



Al final, todo fue un sueño, Michael no estaba conmigo en el centro comercial, de hecho, dudo que en algún momento hayamos ido mi tía y yo al centro.



Me quede absorta en esos pensamientos, me di cuenta de que no tenía en mis brazos a Joseph, me asomé por el borde la cama, a veces sucedia de que 'se caía' (por no decir que lo empujaba) ^^'


Pero no estaba.


-Hola, ¿Qué buscas?.- Escuché una voz suave detrás de mi. Me giré lentamente, si, ahi estaba Joseph sostenido por Michael que me veía con rostro inocente al otro lado de la cama, sentado en la mecedora.


-Aaaaah!.-Grité cayendome de la cama.


-¡Tania! ¡¿Estas bien?! ¡Tania, Tania!.-Dijo subiendose a la cama para asomarse del borde la cama.


Estaba boca abajo tapada con la sabana blanca.


-E-estoy bien.-Dije, levantandome.


-Vaya golpe que te has dado, dijo quitandome la sabana de encima, en eso su mirada se clavó en algo en mi.


-¿Qué?.-Le dije, en eso trato de aguantarse la risa.


-Que da risa.-Le dije con un tono un tanto divertido.


-Ay que pena! Perdóname.-Dijo terminando rompiendo en carcajadas.


-Aparte de fantasma, loco.-Dije rascandome la cabeza en eso sentí mi pelo un poco raro, fui rápido al baño y me vi.


-Jajajajajaja.-Entré a la habitación.


-¡Me veo rídicula!.-Exclamé mientras ambos nos doblabamos de risa. Después de un momento nos calmamos y al mismo tiempo yo reaccioné, ¿Fue un sueño? ¿Sigue siendo un sueño?


-No, no lo es.-Me dijo


Me sorprendí por el hecho de que yo no habia articulado ni una palabra y sin embargo el habia atinado a la respuesta. Me quede mirando fijamente a un punto en el espacio mientras un mar de pensamietos confusos entraban en mi cabeza.


-¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?


No le respondí mientras seguía viendo fijamente aquel punto.


-Dime que es un sueño.-Le dije, sin mirarlo.


Guardó silencio.


-Sería lo mismo que decirte una mentira.-Respondió, negué con la cabeza, cerrando mis ojos provocando que las lágrimas corrieran por mi rostro.


-¿Por qué no quieres creerme?.-Susurró.


Aguardé un momento reflexionando mi respuesta.


-Por que si esto fuese verdad en algún momento tendrás que irte ¿Cierto?


No me dijo nada apartando la mirada, como si le diera pena decirme la respuesta, le sonreí.


-Sería como una doble despedida, más dolorosa que la primera, más dolorosa que el hecho de despertarse y darse cuenta que fue un sueño.


-Perdoname.-Dijo con tono triste, uno que varias veces escuché en otras situaciones pero que deseé no tener que oirla de nuevo.


-Supongo, que no debí haber venido.-Dijo levantandose. Pude notar la forma en que le dolía decirme aquello, y por primera vez, deseé no haber nacido, lo contemplé, mientras veía correr una lágrima por su mejilla, estaba llorando, y lo peor de todo es que yo lo habia provocado, me sentí horrible en aquel momento.

Parecía tan humano, aún sabiendo que el ya no pertenecia este mundo, la prueba más convicente eran aquellas alas en su espalda, las miré hipnotizada por el blanco brillante que poseían. El iba a dar un paso tal vez iba a desaparecer e inconscientemente le tomé de la camisa.

-No te vayas.-Susurré ante su mirada de sorpresa.

-Pero, parece que no me quisieras aqui.-Dijo con voz suave, mientras veía como los ojos comenzaban de nuevo a cristalizarse.

-No, no es eso...En realidad, la que debería decir perdón soy yo.

Aguardé un momento esperando su respuesta, no me la dio, tan solo se sento a mi lado, sin quitarme la mirada.

-E-esque, para mi....no es fácil...quiero decir...-Ninguna de las palabras encajaban con lo que queria decirle, así que suspiré cansada.

-Disculpame, no es tan fácil de asimiliar el hecho de que llevó 5 meses sin ti, y que de repente aparezcas, de nuevo. Tan solo es un poco confuso, supongo que fue que me acostumbre al dolor que tuve todos estos meses.-Respondí complacida de tratar aclararle lo que sentia.
-Parece que he dejado influenciarme demasiado por los adultos.-Le dije bromeando, el se río.
Nos miramos un momento, sus ojos café me parecían mil veces mejor dicho infinitamente mejor que en las fotografias, y eso me agrado, aún teniendo su mirada clavada sobre la mía me sentí extraña y baje la mirada.
-Bueno, ahora supongo que ya pasamos la parte más dificil de todo esto.-Le dije levantandome y le dije:
-¿Por qué estas aqui?.












 
CAPITULO 4


-¿Por qué estas aqui?.-Le dije, era obvio que tenia que saber porque Michael estaba aqui, conmigo platicando, por cierto, ¿Desde cuand habla tan bien el español? ¬__¬
Bueno eso no importa, me concentré en tratar de descifrar sus movimientos, sus gestos, tratar de leerle la mente por así decirlo.

Suspiró.

-Supongo que eso es lo más importante, tienes razón....bueno, de hecho es un poco complicado.-Dijo frotandose las manos, se estaba poniendo nervioso.
-Michael.-Le dije obligandolo a que me viese a la cara.
-Tan solo dilo, no importa que sea.
Asintió con la cabeza, respiro y dijo.
-Necesito tu ayuda.
Traté de analizar eso.
-¿Para qué?
-Esque...tiene que ver en esto; mis hijos.-Dijo pronunciando lo último con suma suavidad.
-¿Qué tiene ellos? ¿Les paso algo?.-Le dije un poco alarmada.
-No, no.-Se apresuró a decir.
-Ellos, estan muy bien lo que pasa es que...
Aguardó un momento vacilante.
-Hace, 5 años, yo hice, una cápsula del tiempo, y tenía mis cosas favoritas guardadas ahí, y la enterré en los terrenos de Neverland.

Traté de ponerle suma atención pero aquel relato me era de lo más extraño.

-...siempre quise darsela a mis hijos pero...no me alcanzó el tiempo, tu me entiendes.-Explicó.
-Si.-Susurré.
-Entonces, cuando me fui, me quedé con aquel anhelo de dársela.
-¿Y te mandaron para que cumplieras aquél deseo?

Parecía un poco apenado, cosa que me causo gracia.

Tan solo asintió con la cabeza.

-Vaya, es como si, fuese "tu asunto pendiente".-Dije sentandome en el suelo a lado de el.
-¡Si! - dijo sonriente - como en la pelicula de Casper.
-Si - exclamé tambien recordando aquella pélicula que siempre me gusto ver una y otra vez.
-Esa cápsula debe ser muy importante.
-Lo es, estando allá arriba.-Dijo señalado con un dedo refiriendose al cielo.
-estando allá arriba, me di cuenta de que ellos necesitaban que yo los abrazara, que los besará, extrañaban mis palabras, y en ese cápsula deje muchas cartas que escribí para ellos que nunca entregué lamentablemente. Estoy seguro que si se las doy ellos ya nunca se sentirán solos.-Añadió.

Aquel relato me habia conmovido. Ya nunca me lo iba a pensar dos veces, tenía la misión de ayudar a Michael.

Me levanté de golpe.
-¡Muy bien!.-Exclamé, le sonreí y dije.
-Señor Jackson, tenemos una misión que cumplir, hay que hacer todos los preparativos.-Dije saludando al pelinegro con un saludo militar, lo cual lo hizo alegrarse levantarse del mismo modo y saludarme igual.
-¡Si, señor!

 
CAPITULO 5

-¡Neverland! ¡Santa Bárbara! ¡ESTADOS UNIDOS!.- Exclamé histerica, agradeciendo que me encontrara sola en mi casa.


-Tranquilizate, por favor. Ya encontraremos un modo de llegar ahi.


-P-pero yo nunca he ido a otro lugar que no sea Tampico y Querétaro, ni siquiera tengo pasaporte,se un poco de inglés pero me cuesta trabajo entablar una conversación.


Pasé un momento pensano que haríamos. ¿Que rayos se suponía que debía hacer? ¿Qué le iba a decir a mi madre? Que de repente veo al angel Michael y me dice que vaya a Neverland a desenterrar algo...me va colgar.


Tal vez Michael tenga algo de dinero en su bolsillo, ¡P-pero que digo! Si venía a hacer esta tarea hubiese sido favorable que Dios lo mandara con unos cuantos billetes encima, y sobre todo una buena idea para explicar todo. ¿Por qué yo? Buena pregunta...





-Oye una pregunta ¿Por qué me escogiste a mi para ayudarte en esto?.- Le dije tratando de parecer calmadada.





Se sonrojo al instante.


-E-esque...fue porque.


-¿Por qué?.- Le dije curiosa.


-Nose, tan solo algo me atrajo y me dijo que tu serias la indicada.


-A-ah.-Susurré igual de sonrojada que el, mientras ambos guardabamos silencio.


Siempre pensé que Michael nunca se daría cuenta de que yo existía, y muchas otras personas pensaban lo mismo pero me doy cuenta de que no, el sabe que hay personas en el mundo que lo aman y lo respetan por lo que es: un ser humano.


-Bueno, entonces hay que ver esta situación desde otra forma.-Le dije


-¿A qué te refieres?


-Tengo que quitarme de la cabeza "la vista adulta"


-¿La vista adulta? ¿Qué es eso?


-Bueno, así lo llamé yo, en un libro (que por cierto es mi favorito) que se llama "El principito" relata la historia de un hombre que cae en un desierto y en él se encuentra con su "niño interno" y este le muestra como ver la vida a la forma de un niño.


-¿Cómo es esa forma? ¿Hay un ejemplo que me puedas explicar?.-Dijo curioso.


-Hay muchos -exclamé alzando los brazos- por ejemplo, si tu le dijeras a un adulto que acabas de ver una casa muy bonita de ladrillos rojo, ventanas grandes, y un bello jardín, jamás se la llegarán a imaginar, en cambio si tu les dices: acabo de ver una casa que cuesta miles de millones, en ese caso ellos exclamarán: ¡Qué bella es!


Michael parecía impresionado.


-¿Y como puedes aplicar esa vista de niño en esta situación?


Le sonreí inocentemente.


-¡Es muy fácil!.-Exclamé.



Iba a comenzar a explicarle todo cuando escuché que tocaban la puerta.



-A-ah, un momento.-Dije mirando a Michael.



-Recuerda que ellos no me pueden ver.- Asentí con la cabeza mientras abría la puerta.



-Vaya por fin te despiertas.-Dijo mi abuela entrando a paso lento.



Reí nerviosamente, mirando la esquina donde el angel permanecia recargado en la pared.



-Eh, creo que me tengo que ir a bañar.-Dije tomando el primer pantalon que vi y la una blusa cualquiera.



Iba a salir de la habitación cuando...



-Oye hija.-Pronunció mi abuela, me regresé y le sonreí.



-Mande



-¿Cuándo se van ustedes a Querétaro?.-Aquella pregunta me desconcerto, guardé silencio por un momento, para luego recordar que ya se acercaba la fecha en que mi familia y yo viajaramos a Querétaro a pasar la navidad.



-Pues, la verdad, nose, mi mamá no me ha comentado nada.- Respondí.



Mi abuela se encongió de hombros y yo salí de la habitación, dentro de la regadera...



-¿Siempre vas a esa ciudad?



Me asusté tanto que por poco y me caigo, gracias al cielo no fue asi. Me asomé por la cortina de hule, Michael permanecía frente mio pero con la vista en la pared. Suspiré aliviada. Regresé al chorro de agua.



-Si, todas las navidades, ahi esta la mayor parte de mi familia.



-¿Son muchos?



-Bastantes, mi abuela tuvo...9 hijos, 7 mujeres y 2 hombres, los nietos en total somos...-Con los dedos comenzé a contarlos, incluyendome.



-En total somos 12, y una bisnieta de apenas un año.-Le respondí.



-¡Que lindo! Nunca te debes de sentir sola.



-Si, lo tengo todo en esta vida, salud, familia, amor, hogar, comida, así que ¿Qué mas puedo pedir?.- Exclamé estirando la mano vacilante para tomar la toalla.



-Aqui tienes.-Dijo Michael estirandome la toalla que buscaba tapandose los ojos con las manos.



-Gracias.



-¿En algún momento me mostrarías como es tu vida?



-¿Mi vida?



-Si, yo...nunca salí de lo que yo conocía, ya que de cierta forma no lo tenía permitido, tu sabes todos los medios acosandote y eso no dejaba relacionarme con la gente más comodamente.



-Si entiendo, claro, mi mundo puede parecer pequeño y simple pero...



-Asi es como me gusta.-Dijo el.



En mi corazón pude sentir la nostalgia de Michael, un sentimiento muy cálido. Es como si el me estuviera diciendo lo que siempre deseó, y no pude evitar sentirme un poco triste, siempre deseó aquella vida anhelada, la cual, le fue arrebatada.
 
CAPITULO 6



Y así, pasó lentamente una semana, rapidamente pude adaptarme a estar con Michael, siempre estabamos jugando o gastandonos bromas, de veras que esos días jamás los iba a olvidar, mi deseó de poder conocer a Michael y estar con el, al final se cumplió. Podía ser yo misma estando en su presencia, nos pasabamos tardes enteras en el patio delantero de mi casa admirando las nubes, siempre encontrabamos en ellas figuras retorcidas.



-¡Mira un gato!.-Dijo señalando al cielo, seguí con la mirada su dedo.



-A mi me parece un hipopotamo.-Respondí haciendo gestos mientras veía la nube blanca que se movía hacia el horizonte.



Era muy divertido estar con el, a veces se me ocurría preguntarle como era todo "allá arriba" y el con una sonrisa me decía:



-Es muy hermoso, pero necesitas esperar tu turno.



Al parecer teniamos una diferencia muy grande el ya no era de este mundo, mientras yo apenas comenzaba a crecer. Aún así conservaba muchas características humanas, no comía pero si podía dormir, muchas noches durmió en el sofá de la sala, jamás le molesto, y todas las mañanas me despertaba echandose de clavado a la cama.



Cada día era como una aventura y lección nueva.



-Tengo hambre.- Dije tocandome el estomago que rigía (literalmente) de hambre, mientras el se comenzaba a reir.



-No te rias ¬//¬



Fui a la cocina a prepararme un rico atún, cuando no hay que comer o no me pueden hacer de comer, me hago un atún de lata.

Cuando me senté a la mesa sonó el teléfono.

-Rayos.-Murmuré.

-No digas malas palabras.- Dijo Michael

-Esta bien, perdón.-Le respondí levantando el objeto.

-Bueno...Ah! Hola Brenda...si, estoy bien...no nada...ajá mañana en la noche viajamos a Querétaro....ok, ya veo...¿Mañana?....a que horas?...aah, esta bien, le diré a mi mamá...si, ajá, Bye!

Me giré recargandome en la pared, con la vista perdida.

-¿Qué sucede?

-Mañana al parecer tengo planes con mis amigas.-Le dije sonriente.

Por alguna razón a el se le iluminó el rostro, no dije nada, y la noche transcurrió tranquilamente, o al menos eso parecía...

-¡Llevensela!.-Escuché una voz masculina, mientras dos hombres vestidos de polícias me tomaban de los brazos, haciendome retroceder.

-¡No! ¡Esperen! ¡Tienen que creerme!.- Gritaba tratando de avanzar inutilmente hacia las personas que tenía frente mio. Miré a los lados, buscando al angel, cuando lo encontré, lo vi parado a unos metros, con el rostro inexpresivo.

-¡Michael!.-Grité pero el no me hizo caso.

-¡Esperen! ¡Tienen que creerme! ¡Esta en el jardín! ¡EL JARDIN! ¡EL JARDIIIN!!!

OoOoOoOoOoOo

-¡Tania! ¡Tania! ¡Despierta! ¡Estas teniendo una pesadilla!

Bruscamente abrí los ojos, mientras mi respiración estaba agitada, ahi estaba el angel, a lado de mi cama con rostro preocupado. Miré hacia un lado, mi abuela dormía.

-¿Qué sucedió?.-Susurré con voz pastosa a causa del sueño.

-Tenias una pesadilla y no dejabas de decir ¡El jardin!

Me toqué la frente sintiendo el sudor frío, traté de pensar que estaba soñando pero era como si alguien me lo hubiese borrado.

-Bueno, no importa.-Susurré.

-Será mejor que vuelva a dormir.-Me dijo.

-Esta bien.-Le dije recostandome de nuevo, mientras el me acobijaba.
 
CAPITULO 7


-¿Esta bien que yo te acompañe?.-Dijo Michael un poco nervioso, mientras yo me peinaba frente al pequeño espejo que estaba sobre el lavabo.

-Por supuesto, estoy segura que te va a gustar ¿Quieres conocer mi vida, no?.-Le dije mirandolo por el espejo.

-Si, tienes razón.

Después de eso el claxón del bolcho rojo sono, a las afueras de mi casa.

-¡Ya me voy!.-Grité estando en la puerta, a lo lejos escuché la voz de mi mamá que decia:

-¡Bueno!...¡Ten cuidado!

Cerré la puerta y subí al coche.

-Ay! Pero que guapa.-Dijo mi tía, ella siempre me esta halgando, jeje, ella es muy buena conmigo, solté una risita.

-Y bueno ¿Cuántos días se van a quedar con tu tía Martha allá?.

-Mmm...no lose, unas 2, o 3 semanas.

-Ya veo, ¿Ya guardaste todo lo que te vas a llevar?

-Si.-Le respondí.

Después de eso el viaje fue silencioso, en el centro llegamos a un parque.

-Hija, se me cuida mucho ¿Eh? no quiero que ningún tipo la moleste.-Dijo mi tía asomandose por la ventana.

-¡Si tía, adios!.-Le dije alzando la mano.

-Tu tía te quiere mucho.-Dijo Michael mientras comenzaba a caminar.

-Si, ella siempre se ocupa de mi.

Después de eso llegamos a una tienda pequeña y poco alumbrada que estaba frente al parque.

-Hola Tania.-Escuché detrás mio, me encontré con mi amiga Brenda, es un chica bajita, de cabello negro y ojos pequeños y de voz chillona, detrás de ella dentro de la tienda (que le pertence a ella) estaba Nadia y Fernanda.

-¡Hola!.-Exclamé entrando.

-¡Gómez!.-Exclmaó nadia abrazandome ella casi siempre me llamaba por mi primer apellido, era una chica de mi estatura, delgadita, que usaba lentes y de cabello negro. A su lado Fernanda, chica más alta que yo, de cabello ondulado castaño y ojos café.

Después de un rato las 4 nos encaminamos a las tiendas, tan solo teniamos una tarde y la usabamos para andar por ahí de vagas, desde que comenzé a hablar con ellas, tenía que guardar silencio con Michael, ya que a ellas les sonaría un poco extraño verme hablar sola, pero siempre lo miraba para ver si no se le ofrecía algo, pero al contrario, parecia fascinado con lo que encontraba a su alredeor, llegando a la plaza de armas, se maravillo al ver decenas de palomas juntas alimentadas por varios abuelitos que le daban pan. Le parecía fantastico el olor a cera que usaban los señores cuando pulian los zapatos de sus clientes.

-Oigan, tengo ganas de algo.-Dijo Nadia, detuvimos el paso.

-¿De qué?.-Dije, ella comenzó a pensarlo mientras observaba a su alrededor.

-Ah! Mira, vamos a comprar raspas.

-¿Con este clima?.-Dijo Brenda, ella siempre parecía comportarse como un adulto, nos regañaba en ciertos momentos, a veces sentía tristeza por ella, desde que su madre murió hace unos años, se vio obligada a encargarse de sus dos hermanitos, y sus dos primitos que vivían con ella, tuvo que madurar más rápido.

-Bueno ¿Vamos?.-Dijo Nadia jalando del brazo a Fer seguida de Brenda, las seguí.

-¿Qué son raspas?.-Dijo Michael a mi lado, verifique no estuvieran cerca las chicas y le respondí.

-Mmm...es hielo pero le ponen saborizantes.-Llegamos al pequeño carrito de madera situado en la esquina, un joven tal vez un poco mayor que yo comenzó con su trabajo, tomó una pala y abrio una hielera que tenía, raspando el hielo (de ahi el nombre) sacando escarcha, después la coloco sobre un vaso transparente de plástico, tomó otro vaso e hizo lo mismo, junto vaso con vaso y los sacudió, haciendo que el hielo tomara la forma del recipiente. Después de ello virtió el saborizante por último, puso un popote y una cuchara.

-Gracias.-Le dijimos todas con nuestros vasos en la mano. Mientras mis amigas se sentaban en una banca a lo lejos, yo tomaba el dinero de cambio. De nuevo di las gracias y fui con mis amigas.

-¡Se ven deliciosos!-Exclamó el angel.

-¿De qué sabor es el tuyo?

-De vainilla.-Respondí, tomando una bocanada de hielo. Noté que la mirada de Michael se entristeció un poco. Mantuve un paso lento.

-¿Qué sucede?

-Nada, tan solo pensaba..."Ojala y yo pudiera comer uno"
 
CAPITULO 8


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Esta aventura aún no comenzaba del todo y ya me estaba preocupando, aún no teníamos claro como sería el traslado a Neverland, por el hecho de que yo no poseía pasaporte y mucho menos el dinero que requería el viaje o los viajes que tendríamos que realizar para llegar hasta Santa Bárbara.


Aún con aquello en mi mente no me iba a rehusar a ofrecer mi ayuda a Michael, siempre quise poder en algún momento brindarle mi ayuda estando el vivo, siempre soñaba con poder decirle todo lo que sentía por él...


Pero nunca falta que en este tipo de situaciones exista la timidez, yo soy una chica muy tímida, a mis 15 años, no tengo novio, no es algo que me afecte o que me haga sentir triste, pero siempre que me gustaba alguien jamás se lo decía y cuando sentía que ya era momento, sucedía algo: el se iba, o yo me iba, cualquiera de las dos, con cada tristeza que sentía en aquel momento me hacia más fuerte, pero cuando el amor tocaba a la puerta, parecía que todo lo que habia hecho se habia ido al traste y tenía miedo de nuevo, pero, algo que nunca me agrado de enamorarse fue que siempre me enamoraba por su físico y en su interior, eran muy diferentes a mí, por el hecho de que me recordaban a mis compañeros de clases, siento que mi forma de ver el mundo, o esta muy lejos o muy adelantado a la forma de ellos, y ya no era nada sorprendente que más de uno me dijera: "Eres rara"


En cierto punto creí que jamás encontraría, no a una pareja, sino a alguien con quien me identificara, pensé que personas que se parezca a mi no existian en este mundo, he ahi donde apareció Michael, su forma de pensar de verdad que era pura, y muy pocas personas se daban cuenta de eso, su ser era lo que más me atrae el es especial, personas como el es de lo que ya no hay y hace falta en este mundo, por todo esto es por el porque estoy dispuesta a dar la vida por el y ente caso deseo ayudarlo hasta el final.


Recuerdo que siempre soñaba que ambos siendo niños nos conocíamos en su vecindario, pero a pesar de ser pequeños yo sabía todo lo que le iba a pasar, y me dolía el hecho de que yo estando en 1967 (ambos con 8 años) lo veía jugar, y contemplar su sonrisa que en unas decadas ya no vería.


Me estremecí con la fría lágrima en mi mejilla, mi cuerpo estaba entumido, esa asiento de veras que era incomodo. Me abrazé a mi misma tratando de darme calor.


-¿Tienes frio?.-Dijo Michael, asentí con la cabeza.


El autobus en el que viajabamos estaba en penumbras y sumergido en un silencio rotundo, aún peor era el hecho de que viajaba en un asiento individual mientras mi hermano y mi madre dormían en los asientos compartidos a lado del mio.



Cerré mis ojos tratando de conciliar el sueño cuando sentía un escalofrio en mi espina dorsal.


En eso Michael me tomó en brazos acurrucandome en su pecho, acto que me sorprendió.
-Aún falta camino, duerme.-Susurró cerca de mi oido, y como si fuesen las palabras mágicas, el sueño me invadio y cerré mis ojos, mientras observaba como el angel me tapaba con una ala que me proporcionaba calor, acaricie sus plumas blancas y suaves, y lentamente caí en un sueño profundo.


-¿¡Como que no recuerdas donde lo enterraste?!


-Bueno, fue hace años y pues...


Un torbellino de imagenes vinieron a mi mente...


-¡EN EL JARDÍN!


-Eh?


-¡En el JARDIN!


OoOoOoOoOoOo


La luz me despertó, mi madre se encontraba bajando las mochilas que guardamos en los compartimientos de arriba.


-Ya es hora de irnos.-Dijo, me sobé la cabeza, de nuevo ese sueño. Estire mis brazos y bosteze casi como lo suelen hacer los gatos, esuché un pequeña risita, en los asientos donde se encontraba mi madre y mi hermano, estaba sentado Michael mirando con una mano apoyada en su mentón. Me sonrojé.


-Anoche dormiste como un bebé.


Tan solo atiné a sonreír...YUPI!!! Claro que dormí con un bebé, dormi en tus brazos cubierta por tu blancas alas. =)


Bajamos del autobus, mi mamá me dio a cargar una mochila y una maleta, mientras caminaba de mi brazo cayó un tirante de la pequeña mochila rosa. El angel me hizo favor de acomodarlo.


-Gracias.


-De nada


-¿A quien le dices gracias?.-Preguntó mi mamá que me observaba.


-Eh...nada, hablaba sola jejejeje.


Apartó la mirada mientras soltaba una bocanada de aire aliviada.


-Oye, ahora que lo pienso, si eres un espiritu ¿Cómo es que puedes tocar las cosas físicas?


El también pareció hacerse la misma pregunta así mismo.


-Ni idea


Bufé.


Al final llamamos a un taxi y llegamos a casa de mi tía martha una casa pequeña pero realmente muy hermosa, tenía una cerca verde oscuro, el jardín no era muy extenso cubierto de pasto, habia montones de figurillas, ranitas, angelitos, que decoraban dejando un ambiente de paz, el camino hacia la puerta era de ceramica roja, a la puerta nos esperaba Coco, un joven Basset Hound que toda la vida a sido un revoltoso.


-¡no, coco no lamas eso!.-Dijo mi mamá entrando a la casa, mientras mi tía marthe una mujer de 50 decadas, de piel blanca, regordeta y muy bonachona. Michael veía maravillado la estancia mientras observaba al inquieto Coco.
 
CAPITULO 9




Ya habían pasado dos días desde nuestra llegada a Querétaro, el angel siempre me preguntaba sobre cada cosa que veía, le era fascinante ver como una mariposa revoloteaba sobre una flor, y además siempre preguntaba sobre mi familia...



-¿Quién es el?.-Dijo señalando a uno de mis primos.



-Es Emmanuel, hijo de mi tío Manuel y mi tía politica Adriana.-Era un chico de 21 años alto, delgado, de cabello castaño y ojos penetrantes, era muy atractivo por lo que decian las chicas que lo veían.



-El es hermano mayor de Aimeé.-Dije mientras volteaba ver a la mencionada, una chica un poco más alta que yo, delgada, de cabello ondulado castaño, usaba lentes y tenía 16 años.



-A ver, muestrame a tu familia.-Dijo el sonriente, le correspondí y comenzamos.



-Bueno empezaré por mis tíos.-Le respondí, estabamos en una reunión familiar en el patio de mi tía Martha mientras preparaban una rica carne asada, estando toda la familia reunida.



-Mira, la dueña de esta casa es la primogenita de la familia, Martha, ella se casó con Antonio Cortina - un señor muy alto, ya calvo y de barba mayormente blanca - y tuvieron a mis primos Juan y Antonio, Juan es aquel regordete de cabello negro y lentes, y Antonio es aquel grandote fortachon de cabello castaño, ambos ya tienen 40 y tantos años, Juan ya se casó y tiene una niña Valeria, la bebé, ella ya es de la tercera generación y....



Y así me pasé lo que para mi fueron horas hablandole de cada miembro de mi familia, cada anécdota que recordaba y cada momento que tuve con ellos. El se mantenia en silencio interesado a cada palabra que salía de mis labios.



-..y por último estoy yo...soy la última que nació.



-Osea que eres la más pequeña y Valeria es de la tercera generación.



-Exacto.-Exclamé.



Me levanté ya cansada de tanto tiempo estar sentada, me estiré alzando los brazos lo más alto que podía. Me iba a encaminar hacia la carne que habia en la mesa cuando escuché un grito...



-¡NENA!



Y por supuesto que lo reconocía, la pequeña de la que tanto le hablé a Michael estaba justo bajando del auto, en brazos de su madre, Sandra. Me saludó con su manita y le correspondí con una sonrisa. Sandra la puso en el suelo e instantaneamente corrió hacia mi.



-¡Hola Valeria! ¡Que bonita niña!.-Exclamé abrazandola, estampandole un beso en la mejilla mientras ella se reía.



El angel se acercó.



-¿Es ella?.-Preguntó. Tan solo asentí con la cabeza.



-Es una niña divina.-Dijo sonriente poniendo en cunclillas cerca de nosotras.



-Nena.-Dijo la bebé agarrandome de la mano para que la siguiera.



-¿A donde vamos?.-Dije, pero tan solo se giró y se colocó el dedo índice sobre la boca en indicación de silencio, me dio risa al igual que al angel y la seguimos.



Mi tía poseía un pino alto, alto, habia un pequeño caminito de piedras blancas y escondidas entre los arbustos, la pequeña me dijo.



-¡Hay e juga a yas econdidas!.-Trató de pronunciar.



-Muy bien - respondí - ¿Quien va a contar?.-Le pregunté era obvio que tendría que ser yo, después de todo Valeria no sabía aún contar.



-¡Tu amigo!.-Exclamó.



-¿Eh?.-Dije desconcertada, valeria que me miraba a los ojos dirigió su mirada hacia un lado, viendo a otra cosa fijamente, de repente sentí un nerviosismo correrme desde los pies hasta la cabeza. Me giré lentamente y detrás mio...esta el angel.



Me quede sin habla, después de un rato, pude articular una palabra



-¿P-puedes verlo?



Valeria tan solo se río, tocó a Michael en la pierna y dijo.



-¡Tu cuentas!.-Dijo ella echando a correr.



Me habia convertido en una estua de hielo en ese momento



-E-ella te puede ver.-Tartamudeé.



-Es normal.



-¿Lo es?.-Dije asombrada.



-Es una niña, ¿Nunca viste esa pelicula "Pequeños genios" creo?



Asentí rapidamente con la cabeza, tan solo me miró con una sonrisa de lado. Aparte la vista viendo hacia el cielo.



-Ella...aún no cruza "la linea".-Respondí.



-No.-Contestó dulcemente casi como un ronroneo.



Suspiré ya calmada. Lo miré y le sonreí.
 
CAPITULO 10




Cayó la noche, me mandaron dormir en una habitación doble con mi hermano, tan solamente separada por un pequeño pasillo. En la cama, cabiamos perfectamente Michael y yo, esta vez no se podía dormir en el sofá ya que mi mamá dormía ahi.



No podía dormir, pensando en algo que me antormentaba cada noche.



-Michael.-Susurré, el soltó solo un gemido.



-¿Ya pensaste en un plan de como llegar a Santa Bárbara?



No me respondió.



-Supongo que ambos nos quedamos enfrascados en las vacaciones jejeje



-Esque, es tan hermoso, tu familia es perfecta, cada día que pasa me emocionó más.



Escuchar eso de cierta forma de alegraba.



-Bueno, pero mi familia no es perfecta, ninguna lo es.



-Si, eso lose.-Respondió, se acomodo de costado viendome.



-Oye



-Dime



-Tu familia, esta completa pero...¿y tu papá?



Me extraño un poco esa pregunta, nunca jamás alguien me había preguntado eso, lo miré.



-Oh lo siento, no tienes por que contestarme.-Dijo apenado.



-No, no te disculpes, es tan solo que eres la primera persona que me lo pregunta.



Le sonreí ofreciendole mi confianza y nos tomamos de la mano por debajo de las sabanas.



-Pues, en realidad, no se mucho de mi padre, jamás lo conocí, tan solo se que vive en Estados Unidos pero nunca lo he visto personalmente, a veces llama por teléfono y nos saluda a mi y a mi hermano.



-¿No desearías verlo?



-No lose, toda mi vida he estado sin el a pesar de necesitarlo muchas veces.



Michael me miraba y pude notar en sus ojos un poco de lástima, me sentía indefensa en ese momento. Tratando de olvidar aquella sensación cambie de tema.



-Oye ¿Recuerdas cuando me dijiste que Valeria "a un no cruza la linea"?



-Si



-Yo ya cruzé la línea y te puedo ver.-Explique.



-Tania, aquella línea no es solo de crecer fisiologicamente, sino aqui.-Dijo señalando mi corazón.



-Cuando una persona cruza esa línea es porque quiere, tu aún me puedes ver porque conservas tu inocencia aún. Anteriormente me habias contado que eras diferente a los demás chicos y chicas de tu edad.



-Si



-Es porque aún sigues siendo una niña, aún guardas a Peter Pan en tu corazón.-Dijo sonriente, aquellas palabras me llegaron al corazón, abrazé a Joseph mi conejo, y seguido de este, Michael me abrazó cubriendome de nuevo con sus alas. Pasé un momento así, respirando su aroma, era tranquilizante, poco a poco me invadió el sueño, cerré mis ojos aún con mucho sueño le dije al angel



-Michael



-¿Aún estas despierta?.-Dijo riendose.



-Tengo una idea.



-¿Sobre qué?



-Sobre como llegar a Neverland



-¿Cómo?



Abrí mis ojos y lo miré.



-Hay que escaparnos...



 
CAPITULO 11




-¿Cómo te la has pasado aqui Tania?.-Preguntó mi tía Alma dandole vuelta al bistec que se cocinaba en el sartén con aceite, yo estaba sentada en la mesa de vidrio comiendo en compañia de mi demás familia.

-Ah! Muy bien tía.-Respondí sonriendole, Michael permanecía recargado en la pared, la noche anterior, había estado un poco inquieto, tal vez fue por mi 'idea' sobre llegar a Santa Bárbara.

-Espero que ya estes lista para abrir tus regalos.-Exclamó mi tía Aida entrando a la cocina.

-¡Si!

-¡No! Los regalos se abriran hasta año nuevo ¿Tu que dices Martha?.-Dijo mi tío Cortina bromeando, esa broma recuerdo que siempre me la gastaba de pequeña haciendome llorar. Ahora que lo recordaba me causaba gracia. Terminando de comer, fui a la sala, donde estaban mis primos platicando, me senté en el sofá, no dije nada.

Tan solo me puse a observarlos. Nose cuando los volveria a ver, la fecha del escape estaba decidida, sería esta noche...

Por primera vez me perdería la gran esperada cena de navidad, Michael me decía que porque no esperar hasta que terminaran las vacaciones, le respondí que no, en vacaciones todo el mundo tiene más movimiento que cuando esta trabajando, por tanto, si me voy será más dificil encontrarme y nos daría más tiempo para llegar a nuestro destino.

Me entró un sentimiento de nostalgia y comenzé recorrer la pequeña casa, el estudio estaba después de la sala, pasé por ella lentamente, mientras observaba cada detalle, los libros perfectamente acomodados, fotografias; unas viejas otras más nuevas colocadas en marcos de madera bien tallada. Me centre en una de ellas, era la famosa foto de los primos. Todos apareciamos ahi cuando apenas eramos niños, yo apenas y contaba con 6 años, sonreía con mucha felicidad.

Con la yema recorrí el delgado vidrio que protegía la imagen, aún no me iba y ya comenzaba a extrañarlos. Suspiré.

Después de un rato fui al comedor, y en la vitrina que estaba a un costado, miré con detenimiento las pequeñas figuritas de porcelana, traídas de diversas partes del mundo, mi familia siempre a sido fanatica a viajar a Europa, las figuritas parecían estar vivas. Seguido del comedor habia una pequeña sala de 3 muebles donde suelen platicar, no habia nadie en ese momento, estaba rodeada de lindos cuadros, de angeles, a mi tía siempre le gustaban ese tipo de pinturas, me senté en uno de los sillones en compañia de unos cuantos peluches que adornaban el lugar. En una esquina estaba el gran pino de navidad.

Verde oscuro e invadida de adornos, brillantes que se unían en armonía, soldaditos, renos, angelitos, que lindo se veía.

En la base habia más de 20 regalos, de diferentes tamaños y colores, traté de adivinar cual era el mío, cuando alguien me habló.

-Tania.-Me giré para toparme con Michael.

Se sentó a mi lado.

-Sobre lo de esta noche...

Supusé que trataría convencerme de nuevo que me quedara.

Pusé dos dedos en sus labios.

-Tranquilo, todo va a salir bien, ya tomé mi decisión.-Susurré.

-Pero...tu familia....

Sonreí.

-Michael, a veces Dios te pone pruebas y.... yo pienso que tu eres una de ellas, cuando Dios fue a buscar a los pescadores de hombres, ellos lo dejaron todo porque sabían que sus familias lo entenderían y estarían bien.

Agachó la cabeza.

-No hay nada que te haga cambiar de parecer ¿Verdad?.-Dijo riendo. Le sonreí como respuesta.

Se levantó suspirando.

-Eres imposible.

-Lose.-Respondí.

-Bueno, tengo que ir a arreglar las cosas...

Ambos caminamos a la habitación y comenzé a hacer el equipaje, me senté en el piso y de la gran maleta que tenía saqué un morral que siempre me gustó era de color negro con letras blancas.

-¿Qué vas a poner ahí?.-Dijo el angel sentandose a mi lado.

-Mmm... lo más importante.-Dije, tomé 3 mudas de ropa, mi cepillo de dientes y un peine.

-Listo!!

-¿Eso es todo?.-Dijo sorprendido.

-Oye el morral es pequeño ¿Que más querías que pusiera? ¬¬'

-Nose, supongo que nunca me escape de casa.-Dijo riendose.

-¿Tania?.-Dijo mi prima Monica.

Me alarmé.

-¿M-mande?

-¿Con quien hablas?.-Preguntó asomandose por la puerta.

-Eh, con nadie, tan solo estaba tarareando una cancion jejeje ^^'

Hizó un gesto con la boca.

-¿No me quieres acompañar a la tienda?

-¡Claro!.-Me levanté del piso.

-Espera, ahora salgo.- Mi prima salió de la habitación.

-Quedate aqui por favor, esconde la mochila debajo de la cama.-Le dije a Michael, el asintió y me fui con mi prima.
 
CAPITULO 12



Toda esa tarde me la pase platicando y riendome con mi familia, sentía como si fuese la primera vez que estaba con ellos, mi querido angel también se reía con las anécdotas de mi familia.

-...si! y se acuerdan cuando mi tía martha, ¿regaño a pepé?

Todos explotaron en carcajadas y por debajo de aquellas risas se escuchó.

-¡A ver, cuenten, cuenten que yo no me la se!

Se escuchó un Buuu mientras mientras mi prima Alejandra decía.

-A ver, pues fue de que...shhh, callate Juan...era de que nose que rayos habia hecho pepe y mi tía estaba regañandolo, mi tía martha en ese momento estaba viendo la tele y tenía el control en la mano, y como todos saben ella a veces cambia los canales sin darse cuenta.-Se escucharón un par de risillas.

-...y mi tía Eloisa y mi mamá Aida iban llegando con María Idalia y no se quien más. Y, jajajaja, y entonces namas le dicen a mi tía.

-¡Martha! ¿Pero que es lo que estas viendo?.-Dijo Alejandra haciendo gestos e imitando una voz extraña.

-Y mi tía les dice: "¿Yo? pues.." Y entonces se espantó cuando vio lo que estaban pasando en la tele. "Sex Shop, COMPRE SUS CALZONES CON PERLAS VIBRADORAS, PARA EXPANDIR EL PLACER..." Jajajajajajaja.

Las carcajadas aumentaron, mientras yo me reía pero de la cara roja que tenía Michael en ese momento, escondía el rostro riendose pero con un rojo invadiendo su rostro.

De nuevo sentía aquella nostalgia.

Giré a ver el reloj que marcaba las 7:45 por la puerta principal poseía un cristal transparente y por el pude ver que la oscuridad que llevaba la noche, Michael notó hacia donde estaba mi mirada, puso una mano en mi rodilla, lo miré.

-¿Qué sucede?.-Susurré.

Tan solo me miró a los ojos, y me perdí en aquel café profundo, me traía tantos recuerdos que me hicieron sentirme segura, en aquel momento de miedo.

-¿Tania? ¡Tierra a Tania!.

-¿Eh? ¡Ah! Perdón, que me decías.-Mi prima Montse estaba parada enfrente mio, le habia contado a Michael que ella también era fanatica de él, recuerdo que se había sonrojado en el momento en que se lo dije, era muy divertido.

-Vamos afuera ¿Quieres?.-Asentí con la cabeza aunque sentí un escalofrio en mi espalda, caminamos por el césped verde.

-Que lindas estan las estrellas ¿No crees?.

-¿Las estrellas?

Alzé la cabeza y me asombre con lo que vi, miles, no, millones de puntitos luminosos, de diversos tamaños, agradecí que esta vista tan hermosa fuese la última que viese estando con mi familia.

-Son...bellisimas.

Sonreí, desde niña amé ver las estrellas aún más después del 25 de junio, en mi libro favorito decía:

"Lo que hace bellas a las estrellas es saber que en alguna de ellas hay un pequeño niño sonriendo"

Ese pequeño niño soriendo para mi era Michael, siempre decían que cuando uno moría se extinguia una estrella pero me di cuenta que eso era mentira, cuando una persona muere nace una nueva estrella.

Observé de nuevo el cielo, guardando aquella imagen en mi mente.

-Ahora vuelvo, voy al baño.-Dijo Montse entrando a la casa.

Michael se acercó a mi, lo miré y le dije.

-Ya es hora.

El pareció dar un respingo y cerro sus ojos lentamente. Detrás del gran pino, escondido entre los arbustos, estaba mi mochila y una chamarra gruesa colo negra.

-¿Estas...segura?.-Dijo el angel, mientras me ponía la chamarra y el morral.

Sin verle al rostro dije...

-Si.

Tomada mis cosas, me coloqué enfrente de la puerta, giré para ver la casa, quería atesorar aquella imagen.

-Nos vemos.-Susurré.

Abrí la puerta silenciosamente cuando salí...

-¿Nena?

Me giré bruscamente, mientras Valeria permanecía de pie en el escalón de la entrada.

-¿Te vas a i?.-Murmuró con seriedad.

Pensé que le iba a decir, mientras el angel estaba junto a ella.

-Pequeña.-Dijo el, Valeria le miró, mientras el se incaba para estar a su altura.

-¿Quieres mucho a tu tía?.-Dijo refiriendose a mi.

-Si.-Sonrió.

-Valeria.-Dije.

-Valeria, mira, me tendré que ir...

-¿Po que?

-Recuerdas, a Dora la exploradora?.- Me sonrió.

-Tu sabes que ella siempre tiene misiones y viaja por diferentes lugares hacia su destino...

Su sonrisa se esfumó, con su manita tocó mi rostro y acarició mi cabello.

-Guen viaje.-Dijo, solté un par de lágrimas mientras la abrazaba.

-No te preocupes, regresaré.-Dije con la voz entrecortada....

Salí de la casa.

-Adios.-Dijo y yo le dije adios moviendo la mano.

Comenzé a caminar rapidamente por la acera, mi mente se disperso, sentí correr la adrenalina por mis venas, y el miedo se esfumó, mi familia...habia quedado atrás, y ahora comenzaba una nueva aventura, el angel que caminaba a mi lado, guardaba silencio.

Llegamos a la esquina de la calle, observé correr los carros, de mi morral saqué una hoja que ya estaba marcada de varios dobleces, tenía escrita la ruta del auto bus que debería tomar para llegar al aeropuerto.

La aventura...habia comenzado.
 
CAPITULO 13




Después de haber tomado un taxi (con la atenta mirada del conductor) y recorrer un largo camino, llegamos al aeropuerto de Querétaro. Bajé del automovíl y me impresioné jamás he viajado en avión y por tanto nunca he ido a un aeropuerto.
-¿Señorita?.-Dijo el chofer sacandome de mis pensamientos.
-Disculpeme.-Susurré poniendo en la mano de él un billete de $20, después de una mirada de arriba abajo, el taxi salió y lo perdí de vista. Me giré de nuevo hacia el gran edificio blanco con muchas luces.
-Wow!
Michael se rió mientras me decía.
-¿No me digas que nunca has viajado en un avión?
Fruncí el ceño mientras torcia la boca.
-No.-Dije
-Espero que tengas un plan.-Dijo mientras ambos comenzabamos a caminar hacia el recinto.
-Claro que tengo un plan.-Dije, entramos con un poco de trabajo, la gente se amontonaba mientras trataba de abrirme camino, hubo unas cuantas pisadas de pie y algunas disculpas, hasta que llegamos a la sala de espera.
-¿Qué hacemos aquí?.-Dijo el angel.
-Buscando nuestro vuelo.-Respondí viendo el panel color negro que marcaba cada salida de avión.
-¿¡No compraste los boletos?!.- Dijo algo exaltado.
Lo miré con una mirada incredula.
-Michael, ¿De donde rayos iba a sacar $6.000?
Bufó.
-P-pero...
-Vamos, nada de peros que no me lo estas haciendo facíl estoy comenzando a ponerme nerviosa.-Dije mientras me frotaba las manos, las cuales de hace rato me sudaban a pesar del clima helado de aquella ciudad.
-Ya se me ocurrirá algo.-Respondí, mientras volvía la vista hacía el panel.
-Bueno, según estuve buscando en internet, llegar a Santa Bárbara, tiene un par de escalas.
-¿Escalas?.-Preguntó el angel.
-Si, no va directo a Santa Bárbara, hace ciertas paradas, en nuestro caso hace una parada en Houston y otra en los angeles.
-Aaah...-Contestó el pelinegro.
-Claro que una super estrella como tu nunca se tuvo que preocupar, tenías tu propio avión privado.-Dije bromeando.
-Jajajaa, que graciosa.-dijo con sarcasmo.
-Bien chicos, no se separen.-Traté de localizar aquella voz, una mujer tal vez de unos 40 años, castaña de pelo largo un poco gordita mientras llevaba a un grupo de jovenes más o menos de mi edad, y parecía no tener mucho control sobre ellos, jejeje, esta era nuestra oportunidad.
-Vamos.-murmuré mientras el ángel me seguía.
Rezé por que aquellas personas tomaran un vuelo que nos llevará a Houston, los seguí disimuladamente, mientras trataba de perderme entre ellos, gracias al cielo nadie me dijo nada, cada chico y chica estaba perdido en un tema, llegamos al puerto, una mujer de una sonrisa un poco forzada tal vez de 20 años y con el pelo recogido negro estaba en la entrada.
-Buenas noches, gracias por viajar en aerolinas New City, sus boletos por favor.-La mujer mientras buscaba con un ritmo desesperado en su bolsa en afán de encontrar los boletos.
Traté de escuchar el destino hacia donde se dirigía pero aquellos chicos no me dejaban escuchar, después de unos cuantos murmuros escuché tan solo.
-...haciendo escala en Houston, Texas.
-Si, si.-Contestó la mujer mayor, casí pegaba un brinco de felicidad. Ahora, tocaba la parte más dificil.
-Buen viaje.-Dijo la señorita.
-Tania, ¿No me digas que este es tu plan?.-Dijo Michael.
-Oh si.-Le respondí con una sonrisa de medio lado, me junté con un grupito de chicas mientras similaba reirme.
Por mala suerte, la chica parecía estar contandolos, busqué rápido algo que la distrajera.
-¿Qué vamos a hacer?
-Tranquilo, espera.-Comenzé a buscar en mis bolsillos,en uno de ellos encontré una canica, a mi siempre me han gustado y siempre llevaba una bolsita para jugar. Disimuladamente tiré la canica al suelo haciendo que la chica se distrajera.
-¿Qué es eso?.-Dijo, mientras giraba la vista, rapidamente entramos al puerto que nos dirigía al avión, sonreí de felicidad.
-Esto esta mejor que misión imposible.-Dijo Michael, mientras soltaba una risilla.
Sentí mi corazón latir de emoción y a la vez de miedo, me siento como si estuviera en un entrenamiento de espía o de ladrón, y de cierta forma...era divertido.
-Buen viaje.-Dijo un joven vestido de saco que nos daba la entrada, mientras el grupo de chicos entraban, me separé de ellos y me senté en el primer lugar vació que vi, estando a lado de un señor de avanzada edad, casi sin pelo mientras traía unos lentes de media luna y un libro abierto de hojas ya amarillas, tan solo atiné a sonreirle mientras me volteaba a ver.
Suspiré aliviada. Había una asiento más, vació y fue donde Michael se sentó.
-Parece que lo logramos.-Dijo sonriente, asentí con la cabeza mientras comenzaba relajarme
-Damas y caballeros gracias por viajar en aerolinas New City, les pedimos de favor abrocharse los cinturones estamos a punto de despegar.-Tragué ruidosamente saliva, mientras de nuevo la sudoración en las manos volvía, lentamente me pusé el cinturon de seguridad con la atenta mirada divertida de mi angel.
-No te rías.-Murmuré irritada mientras el parecía divertirse.
Comenzó una especie de turbulencia y por la ventana observé como comenzaba a moverse el avión, sentí un vació en estomago y unas maripositas, ya saben esa sensación cuando están en la montaña rusa, nunca me he subido a una pero se que se siente algo parecido.
-Eres una miedosa jajaja
-Calla
Después de unos minutos de angustia y de clavar las uñas en los bordes de la silla, me calmé.
-Tania, mira.-Dijo Michael mientras señalaba la ventana de su lado. Quedé pasmada con lo que veía el gran astro, la luna, de unas medidas inmensas y un resplandor enorme.
-W-wow.
Casí que pegué la nariz a la ventana maravillada con aquel espectáculo que se fue haciendo mejor cuando aparecieron las estrellas.
-Es hermoso.-Murmuré.
-¿Quieres cambiar de lugar?.-Me dijo el angel, asentí emocionada, mientras nos cambiabamos de lugar.
-Veo que le gustan las estrellas, señorita.-Me giré para encontrarme con la mirada del anciano a mi lado.
-A-ah, pues si, me fascina admirarlas en la noche.-Contesté.
-Mire..-Dijo mientras en un pequeño maletín café a su lado comenzó a buscar algo, saco un libro delgado de pasta blanca.
-Tal vez este libro le guste.-Dijo estirandomelo, lo tomé y sonreí al leer el titulo.
"El principito"
Vi al señor.
-Ay señor, este libro es mi favorito.- Dije.
-Entonces estoy seguro que le gustará leerlo de nuevo.-Asentí con la cabeza mientras comenzaba a leer aquél libro. Y en mi cabeza dije:
-Neverland...allá vamos.

 
CAPITULO 14


Pasé todo el viaje dormida, solo una vez me desperté cuando el angel, dormido, se había recargado en mí, acaricié su cabello y volví a dormir, tengo que admitir que tenía cierto miedo, de que a medio viaje alguien descubriera que estaba en ese avión, sin boleto, sin pasaporte ni identificación alguna, y sobre todo...sin ninguna excusa lo suficientemente grande como salir de ese problema, hasta ahora iba todo bien y espero que así siga.


A la mañana siguiente una pequeña turbulencia me despertó, tan solo me frote la cara y bosteze alzando los brazos, el angel permanecia aún dormido. Lo observé cada rasgo de su rostro, cada parte de él, sus ojos, sus mejillas, su cabello, sus brazos, todo... jamás iba a volver a verlo de esa forma y quise hacerlo ahora que era posible y tambien sin que el se sonrojara y apartará la vista xD.


Joseph estaba a un lado mío, obviamente no podía dejarlo, el era, mi acompañante de sueños, mi mejor confidente, y sobre todo el guardaba algo que era tan especial para mí, y que pertenecía al angel que dormitaba a mi lado.


Tenía ganas de expresarle mi amor, pero, tenía dudas y sabía que terminaría arruinandolo, así que decidí esperar hasta que el corazón me dijera cual sería el momento indicado, tan solo espero que ese momento sea antes de que el se vaya, tenía que afrontarlo, el saber que al final de todo esto, de esta aventura el tendría que irse, eso me ponía triste, jamás estuve tan cercano a el y para mí aquellos momentos que pasamos son los más sagrados para mi.


Con la yema de mi dedo, toqué su rostro y acaricie su mejilla, jugué un cairel que caía graciosamente por su frente, hasta que el angel...despertó.


-¿Eh? Ah, ya es de mañana *bostezo*


-Buenos días dormilon.-Contesté.


-Que bueno que aún no nos han aprendido.-Dijo riendose.


-Calla, no vaya a ser que ahorita que digas eso venga alguien a bajarme del avión.-Contesté.


-¿Ya es de día? ¿Cierto?.-Dijo el, le respondí abriendo la ventanilla, las nubes blancas invadian el cielo azul, mientras pasaban de largo a lado del avión.


-Wow.-Susurró.


Ambos nos quedamos perdidos en silencio con aquella vista que era espectacular.


-¡Mira, aves!.-Exclamé señalando una pequeña parvada de pájaros que desconozco su especie pero eran blancos como las nubes alrededor. Parecían tan libres ahi arriba, tan fresco, tan...feliz, agradable.


Suspiré.


-¿Qué pasa?.-Dijo el angel preocupado.


Aguardé un momento.


-Me estaba preguntando...¿Qué estará haciendo mi familia en este momento?


No me dijo nada, sabía que no lo haría. Estaba segura de que todos estarían preocupados y me estarían buscando como locos, pero, necesito acompañar a Michael en estos momentos, la noche anterior soñaba con la pequeña Valeria y la despedida que tuvimos en el porton de la casa. Espero que no este llorando por mi partida, las lágrimas de un niño son como no ver el amanecer de cada dia.


Tomé a Joseph en brazos, mientras escuché como los demás pasajeros comenzaban a despertarse. Michael tocó mi brazo y lo miré tan solo vi como me señalo algo. Noté que en la pequeña pantalla alargada venía el dibujo de abrochar cintures y supuse rapidamente de que ya estabamos por llegar a nuestro destino.


-Tranquila, ellos van a estar bien, todos, nosotros vamos a estar bien.-Dijo el angel tomandome de la mano, cerré mis ojos meditando aquellas palabras pero me tomó de sorpresa cuando sentí sus labios en mi mejilla, instantaneamente me sonrojé, mientras le sonreía y el parecía soltar una pequeña risita. Después de haber aterrizado en Houston logré pasar desapercibida sin que nadie me dijera nada.

-¿Podrás cargar con tu coinciencia ahora?.-Se burló.

-Supongo que si, igual y termino acostumbrandome.-Dije caminando entre la gente, nos detuvimos en la puerta de entrada del aeropuerto.

-Bien y ahora ¿Qué hacemos?.-Preguntó el.

-Bueno tenemos que buscar otro aeropuerto pueden sospechar si tomamos otro avión a los angeles en el mismo aeropuerto y en la misma aerolinea.

-Si, tienes razón.

-Aunque nose.- Murmuré.

-¿Por qué?

Con una mirada rígida puse una mano en mi vientre.

-¿Sucede algo?.-Preguntó tal vez un poco preocupado.

-Si.-Respondí, espero mi respuesta, lo miré y dije.

-...tengo hambre.-Ambos soltamos unas carcajadas.

-¿y como le vas a hacer? ¿Volveras a hacerte pasar como una estudiante?.-Se burló.

-No, si tengo dinero para algo de comida, vamos.-Ambos comenzamos a caminar hacia la salida.

Sin darme cuenta un par de hombres vestidos de negro me siguieron hasta la salida.

-Sorry miss, we need to see their identification papers.(Disculpe señorita necesitamos ver sus papeles de identificación)-Dijeron, estamos en Houston y no era mentira que no sabia muy bien entablar una conversación en inglés.

-¿Qué? ¿Por qué?.-Ellos hicieron un gesto extraño y vi como de un comunicador en su oreja comenzamor a llamar a alguien.

-Oh, oh.-Dije me asusté en ese momento, no sabría que iba a pasar después, ¿Qué querían esos tipos? ¿Me habrán descubierto?

-Michael...-susurré asustada.

-Tranquila, tengo una idea.-Me susurró al oido. Mientras aquellos hombres no me quitaban la mirada de encima el camino detrás de ellos.

-A la cuenta de tres corres.-Me dijo, asentí con la cabeza, Michael tomó la base de sus sacos.

-1...2...¡3!

Levantó sus sacos tapandoles completamente la cabeza, mientras comenzé a correr desesperada hacia la salida, corrí lo más que pude, hasta sentir que los zapatos se me saldrían del esfuerzo que estaba haciendo, ya afuera del aeropuerto no disminuí el ritmo, algunas personas se me quedaron viendo pero no di importancia había una gran avenida transitada así que segui corriendo pero dando vuelta a la izquierda, después de terminar los terrenos del aeropuerto, seguí corriendo me sorprendí por el hecho de que no sentía fatiga alguna, aún sobre la avenida y en la acera, en eso alguien me tomó del hombro sentí miedo al pensar que eran de nuevo aquellos hombres pero bruscamente me quite la mano de aquel tipo y me di vuelta para verlo.

-Tranquila, estoy seguro que ya los perdiste.-Me dijo el angel

-Oh, michael.-Me le abrazé.

-Tenía miedo.-Susurré

-Tranquila, no iba a dejar que te pasará algo.

-Gracias...

Parece ser que esta aventura no iba a ser tan facíl después de todo.





 
CAPITULO 15

Después del susto que pase en el aeropuerto el angel parecía un poco preocupado y yo me quedé todo el tiempo callada, no es que quisiera pero tenia una especie de nudo en la garganta.

Al tiempo me cansé de caminar.

-¡ay! Vamos a descansar ¿Quieres? Ya me cansé...-Murmuré mientras arrastraba literalmente los pies y agachaba la cabeza.

Nos detuvimos en una pequeña plaza que gracias al cielo estaba vacía, estaba en un espacio abierto en forma cicurlas y en medio habia una pequeña fuente, nos sentamos en la orilla de la fuente encendida. Bufé aburrida mientras dejaba caer mi cabeza hacia atrás y suspiraba ruidosamente.

-mmm...no aguantas nada...-Dijo burlandose el angel.

Lo fulminé con la mirada mientras el comenzaba a reirse.

-Claro que me cansó...-dije vacilante- tu, en cambio ibas en limosina a todos lados jojojojo

-Melisa.-Dijo con un tono de ese cuando las madres te regañan.

-Ash, siempre con el segundo, el segundo nombre se invento para regañar ¿o qué?.-Dije exaltada.

El angel me echó agua en la cara.

-Aah, ¿Con que quieres jugar? ¿Eh?.-Agarré vuelo con el brazo y ¡Zas!

-¡Jajajaja!.-Me reí mientras el angel se quitaba algunos mechones mojados de su rostro.

Me partía de risa en ese momento, hasta que le aparté la vista...mala idea.

De repente como si hubiese sido una ola de playa, terminé empapada, mire ingenua a Michael que sacudía una ala mojada.

-¡Oye!...eso es ilegal.-Exclamé levantandome y señalandolo.

-¿¡Quién lo dice?!.-Dijo michael reaccionando igual que yo pero ambos con una sonrisa en los labios.

-La real epidemia de la lengua española.

Partió en carcajadas.

-¡Eso ni siquiera existe!

-Tengo hambre.-Dije después de despejarme de las risas.

-¡Mira, enfrente de la avenida había un restaurante tipo como "Volver al futuro" mientras tenía el logo de pepsi pero un logo pasado.

-¡Si! Vamos.-Dije, observé como Michael se exprimía el cabello, mientras no me veía lo empuje levemente en el hombro.

-¡Las traes!

-¡Hey! Eso es ilegal...

Comenzé de nuevo a correr parecía como si todo cansancio se hubiese esfumado, mientras corría grite.

-¡¿Quién lo dice?! .-Dije mientras escuchaba los pasos de Michael

-¡La real epidemia de la lengua!

-Jajajajajaja.-Volví la vista hacia el restaurante, de repente deje de escuchar los pasos de Michael, me giré y no había nadie, detuve el paso.

-¿Michael?.-Pregunté me di vuelta.

-¡HOLA!.-Exclamó asustandome, caí al suelo, mientras soltaba una carcajada.

-¡Las traes!.-Exclamó corriendo.

Después de nuestro juego, en un momento ambos estabamos sentados en las sillas del restaurante Chumpy's breath.

-¿Qué vas a pedir?.-Preguntó el angel, mientras se apoyaba en los codos y me miraba...

-Mmmmm....un negrito...

-¿¡eh?!.-Exclamó con los ojos bien abiertos. Solté una risilla mientras lo veía.

-Tu no, así se llama el platillo.-Explique.

-Aah, ya me habias asustado jaja.

-Miss I can take your order?.-Preguntó una señora, alzé una ceja, si habia entendido así que traté de responder.

-Yes please, I want a..."negrito" hot cake.-La señorita pareció entender mientras anotaba lo que le dije en una pequeña libretita.

-and,what you want to drink?

-Mmmm...hot chocolate please.

-is a breakfast dish so it will be free.-Ay si no entendí ni media jota, miré atontada a Michael, me dijo sonriente.

-Dice que es un desayuno así que es gratis.

-Oh, thank you.-Respondí. La señorita un poco desconcertada se fue, después de asegurarme que ya no me veía miré a Michael, después de un momento soltamos una risa ahogada. Aquel platillo consistía en un hot cakes cubierto de chocolate (he de ahí el nombre de negrito) mientras estaba adornado con un poco de chispas de colores y ojos y boca de merengue, y disfruté mi chocolate.

-Se ve que te gustó.

-¡Claro! Adoro el chocolate.-Dije metiendo un bocado a mi boca. Después del desayuno, dispuse a buscar una caseta telefonica.

-¿Para qué buscas un teléfono? ¿Vas a hablar con alguien?...¿Con tu novio?.-Dijo picaramente mientras lo último lo hacía en susurros y cerca de mí.

-No, para tu información no tengo novio, te confieso que aún me da un poquito de asco eso de besarse en la boca, compartir saliva guacala!.-Michael parecía divertido con mi confesión. A los pocos minutos y las cuantas bromas, encontramos una caseta telefonica.

-¿Qué haces?.-Dijo mientras vió que tomaba el directorio telefonico que estaba abajo del aparato.

-Busco un aeropuerto.- Después de unos cuantos hojasos, y un corte en el dedo. Encontré uno.

-¡Bien!.- Arranqué la hoja mientras me la guardaba en el bolsillo. Salimos, y ahora ya con un rumbo nos dirigimos al aeropuerto...
 
eres muy buena para escribir... tu historia es muy original... te felicito!!!
espero que continues.. y que maravilloso es soñar con Michael...
 



-Dios, ayudame en este momento, que no haya nadie que me moleste, por favor.-Dije con las manos en posición de rezar.

-Tranquilizate ¿Quieres? Aqui estoy yo como guardaespaldas.-Le sonreí.

-Aahm osea que le quieres quitar el puesto a Yammael?.-Dije con voz de broma.

-¿Quien?

Comenzamos a caminar dentro del amplio aeropuerto, muy bonito el lugar, y llena de gente.

-Bueno, tenemos que buscar nuestro vuelo.

-Dudo mucho que encontremos otro grupo de estudiantes.-Dijo apartando la mirada.

Suspiré mientras comenzaba a ver los vuelos ahora en un panel mucho más grande que el de Querétaro.

-Ponte a buscar.-Dije sin verle.

-¿Qué cosa?

-Un vuelo a los Angeles.

Ambos con la vista hacia arriba comenzamos a buscar: Utha, California, Nueva York, Manhattam...

-¡Ya me aburrí!.-Dije ya cansada mientras sobaba mi nuca por el dolor de estar viendo hacia arriba.

-¡Allí!.-Señalo el angel, miré rapidamente.

Houston - Los angeles.......8:00

Mi mandibula cayó de la impresión.

-¡¿Hasta la noche?!

-Eso parece.-Dijo mientras se cruzaba de brazos.

-P-pero que se supone que hagamos mientras esperamos, no se hablar inglés y el dinero no es infinito.-Aún con aquella preocupación, apunte con una pluma sobre mi antebrazo la hora y el número de vuelo.

-Dios, hasta yo misma me cansó de regañarme a mi misma.-El soltó una risilla y mientras caminabamos fuera del aeropuerto, el comenzó a correr.

-¡Oye!

La gente a mi alrededor se me quedo viendo, los observé de reojo y comenzé a correr. Aunque claro el era más alto que yo por lo tanto sus piernas más largas y eso hacia que corriera más rápido que yo.

Me detuve un momento mientras trataba de recuperar el aire, me apoyé en mis rodillas.

-Cambiando de tema...

Me alegré de escuchar a alguien que hablará español a mi derecha estaba la caseta del estacionamiento para el aeropuerto, un señor, latinoamericano por lo que pude ver, estaba viendo un canal local, era el que yo veía todas las mañanas antes de venir a la escuela, no me sorprendió que lo pasaran en Estados Unidos, después de todo aqui tambien se alojan latinoamericanos. Me acerqué disimuladamente para escuchar mejor.

-...tenemos el reporte de una familia Queretana, al parecer uno de sus miembros desapareció hace un día.

De la posición de perfil que tenía giré bruscamente la cabeza para encontrar con mi foto en televisión era de mi fiesta de XV años. Casí que se me salían los ojos.

-...responde al nombre de Tania Melisa Gómez Valerio, tiene 15 años, de cabello semi largo castaño como de 1.64, tienen reportes avisen el teléfono...

El tipo de seguridad que me daba la espalda, se giró para tomar un trozo de sandwich que tenía en su escritorio mientas yo me encogía para que no me viera, sentí como el corazón se me salía. Me incorporé y comenzé a caminar para que nadie se diera cuenta.

-¡Tania!

Un escalofrio me invadio, pero cuando levanté la vista era Michael a lo lejos que me hacia señas un poco confusas de adivinar, pero se veía asustado, corrí tratando de olvidarme lo que había acabado de escuchar y ver por televisión. Llegamos a un pequeño parque que era divido en dos por un puente un poco extenso de marmol color rojo.

-¿Qué sucede?.-Dije, el angel me tomó de la mano y señalo al puente.

-¡Tienes que ayudarla!

Una mujer tal vez de unos 50 años permanecía de pie en la orilla del puente.

-Pero, parece que quiere nadar.-Dije

-¡Tania!.-Gritó el

-¡Ya voy, ya voy!.-Dije mientras comenzaba a correr. Al llegar al puente detuve el paso.

-S-señora.-La mencionada me giró a ver.

-Tranquilicise señora, ¿Qué esta tratando de hacer? Baje por favor de ahí no queremos que se haga daño.-Traté de recordar todo lo que vi en peliculas de acción con Mel Gibson y Danny Glover.

-Tiene que haber otra solución para ayudarla, no quiero que se haga daño.-En eso la mujer que ya llevaba rato con una mirada impresionada comenzó a reirse y bajó con gran agilidad de aquel lugar.

-Pequeña, no pensaba hacerme daño.-Dijo la mire mas detenidamente, era una señora vaga, su ropa estaba sucia y vieja y tenía un viejo sombrero y un par de guantes que les faltaba la parte de los dedos.

-¿A, no?.-Noté como Michael avanzaba a mi lado.

-¿Entonces que estaba haciendo?.-Pregunté.

-Iba a nadar, como no tengo baño necesito bañarme y pues el agua de este pequeño lago esta limpia.-Miré atontada, me giré para ver a Michael, quien se río tontamente.

-¡Que bobo eres!

-Perdón.-Cambió su estado de animo, agacho la cabeza.

-¿Es hombre o mujer?.-Preguntó la señora.

-¿Eh?.-Exclamé desconcertada.

-¿Puede verlo?.-Pregunté.

-No, pero puedo sentirlo.

Miré a Michael pero tan solo se encogió de hombros.

-Oye pequeña ¿Y que haces aqui sola? Por lo que veo no hablas inglés.-Me sentí avergonzada en ese momento ¿Era tan obvio?

-Pues,es una larga historia.

-Bueno, supongo que me gustaría escucharla en compañia de unas ricas galletas y un poco de té.-La mujer muy contenta me invito tomandome de ambas manos.

-¿En serio?.-Pregunté, ella asintió tranquilamente.

-Ven, con este clima vas a pescar un resfriado.-Dijo pasando un brazo por detrás mio.

-Gracias.-Respondí...
 
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