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México de luto, Muere Gaspar Henaine 'Capulina'

La última leyenda

Gaspar Henaine, también conocido como 'El Rey del humor blanco', falleció a los 85 años, a consecuencia de una úlcera gástrica.

Tras permanecer desde hace algunos días en un hospital a consecuencia de una úlcera gástrica, Gaspar Henaine falleció esta tarde luego de no poderse recuperar de la operación a la que fue sometido.

También conocido como 'Capulina', el actor se reportó delicado de salud tras su ingreso a una clínica médica de la Ciudad de México, donde lamentablemente perdió la vida.

A través de Twitter, su nieta Ericka Alemán confirmó el deceso tras escribir en la red social: "Sí, es oficial... El cielo está recibiendo al mejor hombre, padre, abuelo, y mejor comediante del mundo!!".

Desafortunadamente hoy es un día de luto en la comedia mexicana tras la irreparable pérdida de Gaspar Henaine. Descanse en paz Capulina.

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Muere Gaspar Henaine 'Capulina' - Espectculos

Te vamos a recordar bonito "Capu"
 
Yo no sabía de esta noticia, hoy se acaba de morir uno de mis héroes mexicanos, la ultima leyenda y me llena de profundo dolor, pues crecí y reí con sus películas, nunca voy a olvidar aquella de Capulina corazón de león, Capulina Speedy Gonzalez o Buenos días Acapulco, gracias por los momentos de risa, gracias por la calidad humana que tuviste en vida, gracias por ser el Rey de los niños en México y por la oportunidad de haberte conocido hace ya casi 20 años, parece que fue ayer cuando me alzaste por los aires, gracias "Capu", que en paz descanses.

Te vamos a recordar bonito
 
Última edición:
Cuantas veces reí con Capu, mis abuelos, mis padres, siempre te voy a recordar Capu, gracias por hacernos reír, siempre lo recordare en sus películas con Viruta y solo, es una lamentable perdida.

Una nota

Consterna a El Hijo de El Santo muerte de 'Capulina'

El luchador fue una de las pocas figuras que asistieron la víspera a la funeraria donde está siendo velado.

El Hijo de El Santo dijo que siente mucha tristeza por el fallecimiento de Gaspar Henaine, "Capulina", ocurrido este viernes, y que se haya ido uno de los grandes ídolos de la comedia mexicana.

El luchador fue una de las pocas figuras que asistieron la víspera a la funeraria donde está siendo velado el cuerpo del "Rey del Humorismo Blanco", quien dejó una huella imborrable y cuyos restos serán cremados este sábado.

"Capulina ya descansa en paz, y eso es importante para aquellos que fuimos niños y vimos sus películas, por tanto, es un honor estar esta noche al lado de su familia", comentó el columnista de un conocido diario de deportes.

Añadió que ayer por la tarde todavía asistió al hospital, donde Gaspar Henaine estuvo internado dos semanas, y le había pedido a la gente, a través de las redes sociales, que fuera a donar sangre.

"Fue como a las seis de la tarde cuando me avisaron que ya había muerto; pero pienso que es parte de la vida y en su familia deben de sentirse orgullosos del legado que él dejó a México y a los mexicanos", añadió.

"Él seguirá en el corazón de todos nosotros tal y como ha sucedido con 'Tin Tan', 'Clavillazo', 'Cantinflas' y 'El Santo'", subrayó, al tiempo que consideró que con la muerte de "Capulina" ahora comienza la leyenda, por todo e
se trabajo que dejó a una industria del entretenimiento, y para México, principalmente.
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Ayer ke me entere de la noticia, no pude evitar que se me salieran las lagrimas, mis padres estaban muy consternados, yo no podia creer ke Capu se había ido y la verdad es ke hoy como todas la mañanas ví sus peliculas y se ke las despedidas son dificiles, pero todos los mexicanos lo vamos recordar con mucho amor y lo vamos a extrañar, pero ahora él estara en un lugar mucho mejor, riendo con esa calidez ke tenía para reír, ke no se nos olvide ke Capulina no utilizaba Vulgaridades, ni nada obseno, como ahora en estos tiempos ya utilizan 100 % el lenguaje obseno, fue la ultima leyenda del cine de oro de la comedia y no puedo creer ke hace unas semanas lo vi en un reportaje y recuerdo ke dije, es ultimo sobreviviente ke keda de aquella epoca, y ahora no puedo creer ke ya no este entre nosotros.
Que en paz descanse
 
Nota:

No lo sé, Capulina

No sé con certitud qué contestó Capulina esa tarde. Yo tenía 21 años y don Gaspar Henaine, muchos más. La encomienda de entrevistarlo no era un asunto de trabajo, sino algo personal. Estaba en deuda con él y sentí que había llegado el momento de saldarla.
Cuando me enteré que su circo visitaba la ciudad de Chihuahua, busqué la manera de provocar el encuentro. Verifiqué horas y salidas de vuelos, rutas, fechas. “Sólo lo voy a molestar dos minutos”, pensé que le diría al verlo. Mi intención no era la de esa fanática que nunca falta: la que irrumpe en los vestidores de la nada y que platica sin fin, con curiosilla impertinencia. Yo quería comentarle a Capulina eso que seguro cabía en un par de minutos. Nada más.
Aparecí en el lobby del hotel donde supuse que estaba hospedado el famoso “Rey del Humorismo Blanco”. Era uno de los lugares que recordaba como favorito de muchos artistas que visitaban la capital. Me dio la corazonada de que ése podía ser el sitio e intenté. Al llegar, la recepcionista me confirmó mi hit. A pesar de estar ahí por mero tanteo, le pregunté con seguridad: “¿En qué salón es la rueda de prensa con Capulina?”. Y ella me dio, además de la bienvenida, guía y acceso al salón ejecutivo del último piso. La reunión estaba a punto de concluir.
El elevador se abrió y no me quedó de otra más que colarme entre los reporteros. A ninguno conocía porque, en ese tiempo, aún estudiaba mi licenciatura en comunicación en una universidad foránea. Con ninguno tenía posibilidad de coartada, pero era lo de menos. Ya estaba escrito que aquel día la buena fortuna me reuniría otra vez con don Capu a quien vi en medio del salón, con su particular parsimonia, con una guayabera blanca y con ese ocurrente gorrito negro de gran agujero. Capulina, en vivo, me despertó la profunda alegría de su recuerdo de años atrás, pero ahora con otro sentimiento sumado, el que me tenía ahí a unos metros de su silla.
En efecto, tal como lo advirtió la señorita de la recepción, la rueda de prensa concluía. Sólo me tocó escuchar aplausos y ver cómo cerraban libretas los periodistas. Casi todos salieron del lugar con prisa. Rondé un poco el área por si alguien se acercaba de última hora con don Gaspar, pero dejaron el paso libre. Comencé a caminar hacia él y mientras repetía en silencio la frase preparada, (“sólo lo voy a molestar un par de minutos”, “sólo un par de minutos”, “dos, nada más”) por fin, luego de años de recuerdos abreviados en unos cuantos segundos, llegué a mi querido Capulina.
Pero la historia se escribió al revés: “¡Hola! ¿Cómo estás? A tus órdenes, hija”. Con una sonrisa de ancha ternura, Capulina me regaló el abrazo de oso que nada más saben propinar quienes valoran con pureza a los niños. No fue necesaria ninguna introducción de mi parte ni oraciones preconcebidas. Los supuestos dos minutos se convirtieron no sé en cuántos. Platicamos, reímos, recordamos y la pasamos como dos buenos cuates. Sin prejuicios. Sin poses. Sin otro interés más que el disfrute de la compañía de uno y el otro. Como sucede cuando dos pequeños se encuentran y entran en fluida sintonía.
Conversé con don Gaspar Henaine no sé de cuántos temas. En términos periodísticos, en aquel momento y, desafortunadamente hoy aún más, lo compartido por él en hubiera sido información oportuna y seguro que muy valiosa. Sin embargo, nada de lo platicado tuvo y ni tiene cabida en mi memoria, tal y como sucede en ciertos sueños de los que sólo aparece un breve chispazo como referente fiel.
Lo que sí recuerdo es la sensación de alegría y confianza inspirada por Capu. Conservo el momento en el que le pedí prestado su sombrero de agujero grande para portarlo llena de orgullo y pedir que nos tomaran una fotografía que jamás llegué a ver. Los dos pusimos en nuestras caras su gesto típico del “no lo sé, a lo mejor, tal vez, quizá” y, luego de escuchar el click de la cámara, nos reímos muy a gusto. Pero, ¿y el contenido de nuestra conversación? ¿De qué hablamos esa tarde? ¿Qué nos entretuvo más tiempo del imaginado? Eso, con todo respeto, mi buen Capulina, no lo sé. Quedó resguardado en un cofre espiritual, como joya irrepetible que ni siquiera a merced mía está, pero que de alguna manera, va dictando estas líneas.
Aquel día, al salir del hotel, y ya rumbo a casa, de repente me dolió el pecho. Cerré los ojos y me tallé la cara con mis manos en señal de que algo había fallado. Frené el coche y por un momento pensé en regresar con don Gaspar. Pero no tuve agallas. Ya traía los ojos llenos de agua. Volver a buscarlo me pareció algo tan imprudente como el proceder de las fanáticas mencionadas párrafos arriba. No había cumplido conmigo misma. Por platicar con Capulina más de lo debido y de quién sabe qué tantos asuntos y chistes, mi deuda con él siguió vigente. Olvidé decirle lo que tanto quería en dos minutos. Quizá hasta en menos tiempo. Me resigné pensando que algún día volverían su circo y él a mi ciudad. Pero ni uno ni otro. Fue una verdadera pena.
Don Gaspar Henaine, el último gran comediante del cine mexicano, aquella tarde tenía que enterarse de los meses que pasé en la Clínica del Parque cuando cursaba tercero de primaria. Yo tenía ocho años. Un extraño padecimiento estomacal me provocó inapetencia radical. De un día a otro fui intolerante a todo alimento sólido o líquido. Me fui debilitando, entré al hospital y, después de algunas semanas de visitas de doctores y exámenes espantosos, no hubo más remedio que darme de comer por medio de una sonda que entraba por mi nariz, cruzaba mi garganta y llegaba a mí ya muy pequeño estómago. Esto aparte de los constantes litros de suero que veía vaciarse día y noche, gota por gota. Manos y brazos, con huellas moradas de las constantes canalizaciones. “Cuando salga del hospital, ¿me vas a llevar a ver al conejo de pascua?”, le preguntaba a mi papá. “¿Y al cine? ¿A los go karts? ¿A ‘Los Llorones’ de día de campo?”. Él a todo me decía que sí y, aunque mi mamá pensaba que no me daba cuenta, le veía los ojos aguados que no daban buena seña. Yo estaba tan débil que no tenía fuerza ni para dormir de lado.

Cierto día, los doctores decidieron que me fuera a casa. El doctor Porras, el doctor Tarín y otros más que se unieron al equipo, al igual que una cauda de lindas enfermeras, me ayudaron a ponerme una batita rosa, regalo de mi tía Lola Villarreal, y salí en silla de ruedas. Vi de frente el parque y sus montones de chanates que tantas tardes oí platicar al vuelo desde el cuarto de la clínica. Por mi debilidad, también estaba recién convaleciente de una hepatitis que complicó algo más el cuadro. Ya camino a casa, mi papá comentó que esa mañana había estado en la radio Capulina y que le había dado cortesías para su circo. Cuando escuché eso, le pedí que por favor, por favor, por favor fuéramos con él. Para variar, con todo y bata, y pese a las advertencias de médicos y mi doctora de cabecera (mi mamá), llegamos los tres a uno de los lugares pegados al escenario.
Todo el espectáculo me encantó, pero cuando salió Capulina a cantar su “¡Vengan al circo de Capulina! ¡Vengan al circo, se divertirán!” me alegre demasiado. Ni siquiera me acordaba de enfermedades, hospitales, medicinas. Capulina me caía muy, pero muy bien y lo tenía enfrente con su sonrisa de ancha ternura, con su particular parsimonia, con su guayabera blanca y con su ocurrente gorrito negro de gran agujero.
De repente, a mi Capu se le ocurrió organizar un concurso de canto. Pidió que se animaran tres niños. Y yo busqué de inmediato la mirada de mis papás. Pasó un niño, pasó otra niña y faltaba uno más. Ya estaba a un milímetro de incorporarme cuando mis acompañantes me recordaron que no podía esforzarme, que ya había sido mucho con haber ido al circo y que en otra ocasión volvería a ir al circo para cantar todo lo que yo quisiera. En eso llegó el tercer niño. Los escuché a los tres y, según yo, me hubiera sacado el premio sin problema: un banderín luminoso con el autógrafo del gran Capu. Eso, con todo respeto, mi querido Capulina, sí lo sé. Recuerdo que esa noche volví al circo de la vida con sonrisas y lágrimas, tal y como sigue siendo hasta hoy. Fue un momento de importantes lecciones que debo seguir estudiando con más cuidado.

En esa velada circense algo quedó en el tintero entre Capulina y yo. Lo mismo pasó años después en la tarde cuando lo reencontré entre claros y oscuros. Pero ya no más deudas, don Gaspar. Permítame estar al corriente con usted de manera pública y en menos de dos minutos: muchas, muchísimas gracias, mi por siempre amigo Capulina. Lo llevo en el corazón.

No lo sé, Capulina | Opinion | El Diario de Chihuahua
 
LO QUE DIJO MARIA ROJO

“No se porque en este velorio uno tiene una sonrisa y es por Capulina”, fueron las palabras esbozando un gesto de gratitud de la actriz y senadora María Rojo durante el funeral de Gaspar Henaine Pérez “Capulina” quien falleció este viernes a los 85 años de edad, producto de una neumonía al sur de la Ciudad de México.

Desde las 20:00 horas se leía en la sala principal de una funeraria al sur de la ciudad, el nombre de Gaspar Henaine; la senadora lo observaba impacientemente. Fue la primera en llegar a despedir al último cómico de carpa que existía en nuestro país.

El cuerpo del llamado “Rey del humorismo blanco” se esperaba desde las 21:00 horas y hasta el cierre de esta dicción los restos del actor y comediante que hizo mancuerna con Viruta aun no llegaban a la funeraria. A las 19:00 horas, los familiares de Capulina anunciaron que toda la noche de este viernes la sala A de los servicios funerarios de Gayosso Félix cuevas, estaría abierta para el público en general que quisiera despedirse del cómico.

María Rojo anunció que está en busca de personas y políticos que contribuyan en los gastos médicos del cómico y en conjunto con la ANDA comenzará a organizar los diversos homenajes en memoria de Capulina.

“Nosotros no nos imaginamos como queda en el inconsciente de uno lo que aportaron personas como Capulina a este país, hicieron historia en el cine, en el teatro, ellos hicieron la televisión mexicana y vemos a través de las películas la falta que hacen cuando se van, pero queda en la historia” dijo la actriz María Rojo.
 
Ya es tan dificil hace reir a la gente si no dices bromas obsenas o groserias. y el era un gran comico que no necesitaba nada de eso. Dencanse en paz.
 
Como veo que muchos estan trayendo notas aquí esta

Cancelan Homenaje a "Capulina"

El Senado levantó su sesión de manera intempestiva, cuando en el tramo final de la plenaria de hoy el sonido en el salón de plenos de la nueva sede falló y no pudo corregirse para concluir la plenaria.
Debido al desperfecto, se tuvo que posponer el homenaje a Gaspar Henaine Pérez “Capulina”, quien murió este fin de semana, el cual consistiría en guardar un minuto de silencio.
Desde el medio día, el presidente priista de la mesa, Francisco Arroyo, dijo que el sonido se estaba viciando con la frecuencia de alguna estación radiofónica; sin embargo, poco tiempo después se coló un sonido agudo que invadió el pleno de la nueva sede y ya no se pudo utilizar el equipo de micrófono, el cual funciona en los escaños y en la mesa directiva de los legisladores.
Ante ello, el panista y presidente en turno, Ricardo García Cervantes dijo que se levantaba la sesión, lo que provocó que puntos pendientes que estaban por subir, como el minuto de silencio para “Capulina”, no pudieran ser tramitados como se esperaba para hoy.
 
Recuerdan a Capulina

Este martes, el pleno del Senado de la República recordará al “rey del humorismo blanco”, el comediante Gaspar Henaine Pérez, “Capulina”, quien falleció el pasado viernes 30 de octubre y guardarán un minuto de silencio en su memoria.
En la sesión de hoy, la cámara alta recordó que a “Capulina” se le conoció como “rey del Humorismo Blanco”, porque nunca hizo uso de groserías, ni del lenguaje vulgar o de doble sentido para hacer reír a niños y adultos; porque su público fue y sigue siendo familiar.
“Todos debemos tener en nuestros recuerdos algún momento feliz y divertido que pasamos con la familia y los amigos disfrutando las películas o las series de televisión de este querido personaje de nuestra cultura popular. Él fue hasta el viernes 30 de septiembre el último sobreviviente de una época importante en la historia de nuestro país como lo fueron las carpas y el cine en blanco y negro”.
A través de un punto de acuerdo del senador panista, Felipe González González se establece: “El Senado de la República, guarda un minuto de silencio por la memoria del Sr. Gaspar Henaine Pérez, conocido como “Capulina” quien falleció el pasado 30 de septiembre del 2011.
“Gaspar Henaine Pérez, nació el 6 de enero de 1927, en Chignahuapan, Puebla fue un famoso actor, comediante y cantante mexicano, reconocido en toda Latinoamérica, con una larga trayectoria en televisión, cine y teatro con la que logró divertir a varias generaciones y aunque dejó la actuación en 1997 por motivos personales, siempre ha estado vigente a través de sus 84 películas que se siguen reproduciendo por televisión y son motivo de sano esparcimiento familiar. Es así como el Sr. Gaspar Henaine Pérez, “Capulina”, escribió una página en la historia artística nacional por su estilo de hacer comedia dirigida a los niños y a la familia”, relata el punto de acuerdo.
Pulso Político Online/Agencias
 
Bola de hipocritas cuando Capulina vivia, nadie lo tomaba en cuenta como un icono del cine blanco y negro
 
Ya dejalos, son los mismos que vienen a dejar sus malas vibras en cualquier tema al que opinan y no tiene respeto por ellos mismos
 
oye tu ya me estoy molestando fanmike, dejate d pendejadas, cualquier cosa que escribo lo tomas de pretexto para decir burradas.
 
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