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MICHAEL EN ARGENTINA, 1993. MI EXPERIENCIA

Cindy Sil Jackson

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Se van a cumplir 27 años desde que Michael vino a Argentina por primera y única vez. Y durante todo ese tiempo, este relato durmió en un cuaderno, guardado en un cajón de mi cómoda. Pero ante todo, me presento: Me llamo Silvana, soy de Las Rosas, una pequeña ciudad en la provincia de Santa Fe, en Argentina.

Mi historia con Michael empieza allá por 1983, en noviembre cuando escuché "Wanna Be Startin' Somethin'", pero para ese entonces no tenía interés en él. Lo veo en la entrega de los Grammys, cuando se alza con 8 premios. Recuerdo haberle dicho a mis padres: "Ese muchacho se lleva muchos premios." Pasamos a mayo de 1984. Una nota publicada en diario "Clarín" sobre el éxito de Michael es el puntapié para mi fanatismo, el cual fui dejando de lado allá por mediados de 1996. ¿Por qué? No lo sé... Sí supe alguna que otra cosa después (lo de Bashir, creo que la actuación en el MSG, las acusaciones y el juicio) y por supuesto, su muerte. Recuerdo ese día perfectamente. Yo salí de la escuela en la que estaba reemplazando (soy profesora de Inglés) y fui a la casa de mis padres a dar clases particulares. Mi mamá me recibió con un: "¿A que no sabés quién está muy grave?" A mí no se me ocurrió nadie en especial y ella simplemente dijo: "Miguelito" (como es su costumbre de llamarlo.) El mundo se detuvo. ¿Michael? ¿Grave? El televisor estaba puesto en la CNN en español, era cierto. Cuando llegué a casa, era un hecho consumado... Michael había muerto. Me costó años poder escuchar canciones y ver videos sin llorar y a fines de 2018, unos días antes de Navidad, busqué "Who's Loving You?" en Youtube y de pronto todo volvió como si Michael nunca se hubiera ido de mi vida. (Siempre digo que estaba dormido su amor dentro de mí) Y comenzó un reencontrarme con él, con tantas cosas que no sabía, habiendo quedado estacionada 22 años antes.

Y surgió la necesidad de compartir mi experiencia cuando vino a Argentina. Después de meses de transcribir y trabajar mi relato, enlazado con el de mi mejor amiga, Mary, presidente del fan club "Heal The World" en ese entonces, les presento lo que fue la maravillosa semana del 6 al 13 de octubre.

Unas aclaraciones antes de empezar:
* Todo lo que voy a contar pasó tal cual lo digo. Tengo muchas pruebas de lo que cuento, aunque no de todo. Sin embargo, no tengo necesidad ni de mentir, ni de agrandar las cosas.
* Pido perdón por la calidad de las capturas de pantalla. Están sacadas de los videos, cuyos links van a encontrar al final del post. Los videos en VHS fueron convertidos a un DVD después de casi 27 años de dormir en un estante. Las puse a modo de ilustrar el relato aunque luego puedan ver por Uds. mismos los videos.
* El relato está tomado tal cual lo escribí a los pocos días de venir de Buenos Aires, entrelazado con el de Mary. Puede que haya algunas cosas retocadas por cuestiones de expresarme mejor, pero traté de respetar lo que había escrito entonces.
* La primera sección (Toda la previa) está tomada de mi agenda, con las noticias sobre Michael durante ese año y su relación con esta historia.
* Agradecimientos: a mi esposo Marcos por el esquema mejoradísimo de cómo vio Mary el backstage durante el 3er. concierto; a Rockin Robin que con un tutorial a prueba de dummies, me mostró cómo subir fotos; a The Original Joker por ofrecerme su ayuda si la necesitaba y a Álvaro, un amigazo de Jesús María, Córdoba que descubrí en Internet, investigando para mi fan fiction y que tiene fotos de esos días muy buenas y que compartió generosamente conmigo. También me alentó a hacer este relato y publicarlo. A todos ellos gracias, pero el agradecimiento más grande va para Michael, la razón que todos estemos unidos en este lugar.
Espero sus preguntas, dudas y trataré de contestarles de la forma más clara posible. ¡Que lo disfruten!

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TODA LA PREVIA

Viernes 28 de mayo de 1993: se confirmó que Michael iba a venir a Argentina en octubre.

30 de mayo: probable ida a Chile en fecha libre.

4 de julio: gira por Asia: 15/16 de agosto Hong Kong, Corea del Sur, Bangkok, Taipei, Japón, Estambul.

1º de agosto: salieron a la luz las acusaciones realizadas por el nefasto Evan Chandler (padre de Jordie) y se vio peligrar el resto del “Dangerous Tour” sumiéndonos en la desesperación.

2 de agosto: 15/16 de agosto Hong Kong, 20/21 Corea del Sur, 25/8 Tailandia, 29/30 Singapur, 4 y 5 de setiembre Taiwán, 10/11 Japón, 16/9 Turquía. En programación: Israel, Islas Canarias, México, Brasil, Paraguay, Argentina, Nueva Zelanda, Australia, Emiratos Árabes e India. Venezuela en octubre.

23 de agosto: el diario “Clarín” anunciaba que Michael sí venía. No lo podía creer, no después de lo del 1/8, pero traté de tener fe. Mary (mi mejor amiga y presidente del fan club “Heal The World”) me lo confirmó por T.E. cuando la llamé para decirle que voy el 25/8.

Miércoles 25 de agosto: viajé a Buenos Aires, a casa de Mary. No fue un buen día por los nervios del viaje y la preocupación por las acusaciones en contra de Michael. Mary estuvo prácticamente todo el día junto al T.E. y yo grabando de la TV.

26 de agosto: Mary me encargó ir a Capital para llevar cartas de descargo de parte del fan club a los canales 2, 7, 9, 11 y 13. Fue otro día difícil porque dormí muy mal y me desperté en la madrugada temblando y sintiéndome re-mal. En el taxi hacia ATC casi me puse a llorar. Gracias a Dios lo de los canales salió bien aunque sólo Pérez Loizeau (canal 2) se jugó. Graciela lo grabó.

Viernes 27 de agosto: comenzó el alivio ya que no hay pruebas y hay chicos que salen a defender a Michael. Tuvimos un día muy ocupado. Fuimos al hotel Plaza a ver si la conferencia del productor Héctor Cavallero (era ahí, pero nada. Taxi al Hyatt (hace unos años renombrado como “Four Seasons.”) Lo primero que vi fue el cartelito anunciando la conferencia.

Fuimos al entrepiso, había vasos de Pepsi por todos lados. Era temprano y nos pidieron que volviéramos después. Llamamos a Mariana pero no contestaba el T.E. Nos fuimos a su departamento pero ya había salido. Taxi al Hyatt, volando. El tráfico, pesadito. No aparecían ni Claudia ni Jorge. El taxista, buena onda. Nos deseó suerte.

Encontramos a Mariana arriba, y nos presentó a Karin Cohen, de FM100. También conocí a Cintia. Apareció Cavallero, lo saludamos. Esta felicísimo. Mary le dijo: “Gracias por traerlo. Es nuestro sueño hecho realidad.” “El mío también,” contestó él. Pasaron un video alucinante. Jorge llegó justo, casi no pasaba. Ni rastros de Claudia.
(El video pasado en la conferencia de prensa.)

Conferencia cortita. Volvimos a hablar con Cavallero. Mary le dijo lo del coro, le dio la tarjeta con el T.E. Hay que llamar hoy mismo. Tomamos Pepsi. Yo recibí un poster, Jorge también, Mary, eso y una carpeta con material. Mariana lo mismo, más el video y el CD. Nos fuimos a Pumper Nic a comer y luego al departamento de Mariana. Mary llamó a Benny Izaguirre (que estaba trabajando con Cavallero), hay que esperar.

Nos fuimos a la FM100 donde conocimos a Paula, a Nora Briozzo, que la entrevistó a Mary. Claudia se nos unió en la puerta. Al rato llegó Graciela con las remeras. Las chicas se fueron a su casa. Cintia, Jorge, Mary y yo nos fuimos a la entrevista a Canal 13. No llegó el tipo y nos fuimos a un bar cercano a tomar algo y leímos “Crónica.” Volvimos al canal. ½ hora de charla y Jorge y yo esperamos en la recepción. Hay buena onda. Mary y yo volvemos a su casa.

Sábado 28 de agosto: Día de reunión del fan club. Antes fuimos a casa de Cintia, donde conocí al marido y se charló lo de los camarógrafos, en especial. Nos reunimos con los chicos en el Obelisco. Había unos cuantos nuevos. Deliramos sobre la venida de Michael y con la celebración del cumpleaños. Compramos cotillón y elementos de decoración para la torta de Michael. Después de las 12 de la noche le cantamos el Feliz Cumpleaños.

Domingo 29 de agosto: Celebración del cumpleaños de Michael en un lugar llamado “Next Door.” Vimos videos viejos y “The Legend Continues.” Bailaron Pablito (“Billie Jean”), Ma. Elena, Yanina C. y Carolina (de Mar del Plata) (“In The Closet” y “Jam”), Marcelo (también de Mar del Plata) bailó “Billie Jean” y “Smooth Criminal.” Jorge bailó, pero no lo ví. Se cantó el Feliz Cumpleaños y se cortó la torta. Vimos el video de la conferencia y se hicieron los sorteos: Yanina L. ganó los pasajes a Villa Gesell; Graciela D. A., que los había donado, ganó el video; Santiago ganó la fotocopia color que iba sobre la torta que hizo Ana María; y otra chica ganó el cassette.

30 de agosto: Tomé el ómnibus de regreso a casa. Esa noche comenzaron las noticias sobre la suspensión del concierto en Singapur. Comenzó la incertidumbre nuevamente. Faltan 38 días.

31 de agosto: Michael suspendió el concierto de ayer en Singapur. Faltan 37 días y 35 para ir a Buenos Aires.

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Miércoles 1º de setiembre: Mariana compró nuestras entradas. Ese fue un día más tranquilo ya que Michael ha actuado mejor que nunca en Singapur. Había más pruebas de que todo era un chantaje. Faltan 36 días.

3 de setiembre: día de mi cumpleaños número 25. Michael actuaba en Taipei (Taiwán.) Liz Taylor y Janet estaban con él dándole su apoyo. Todos estábamos con él, creyendo en su inocencia y que pronto saldría a la luz toda la verdad. Faltan 34 días.

6 de setiembre: Se dudaba si las fechas eran 8, 10 y 11 de octubre o un poco más adelante porque Michael se quería tomar 12 días de descanso. Se decía que el show iba a durar ½ hora más. ¿Faltan 31 días?

7 de setiembre: Michael llegó a Japón y parecía contento. ¿Faltan 30 días?

11 de setiembre: Ayer y hoy Michael actuaba en Japón. ¿Adónde irá hora? A Corea del Sur no lo dejan entrar. ¿Faltan 27 y 26 días?

14 de setiembre: En Clarín salió la propaganda para comprar las entradas con American Express y la nota sobre los más ricos según Forbes. Mike estaba en el puesto 12. Faltan 23 y 24 días.

15 de setiembre: Mary me llamó desde el T.E. que estaba enfrente a La Mansión, que es parte del Hyatt. Estaba con Graciela (que bajó 2 kilos de los nervios y ella 5) y con Claudia. Héctor Cavallero, desde Rusia, habló con los de “Hoy x hoy”, de Radio Mitre y comentó que había grabado un saludo de Michael para Argentina. También comentó que Mike estaba muy entusiasmado por venir y que se quedaría 8 días. Faltan 22 y 23 días.

17 de setiembre: Mary me llamó y me dijo que lo del hotel estaba arreglado. Eran $ 600 y pico más IVA. (Recordar que la paridad peso-dólar en ese momento era 1-1.) Faltan 20 y 21 días.

19 de setiembre: Mary me llamó y me dijo que tenía que pedir una entrevista personal con Cavallero y gente de él para exigir lo del coro y otras cosas más. Faltan 17/18 y 19 días (17 porque Michael parece que llega el 6/10). Parece un sueño.

21 de setiembre: Mary habló con un tal Benítez y conoció a Izaguirre. Primero le decían que no y luego, cuando ella les preguntó si habían pensando en comprarle un regalo a la mamá de Michael y si habían pensado en algo especial para el 12 de octubre, le contestaron que no. Entonces Mary les contestó que el fan club si lo había pensado. Además lo nuestro no era una foto como ellos pensaban. Se obtuvo el poder de estar cerca de Michael para 15 a 20 personas del club (ellos creían 100 o 50) estarían autorizadas a estar en el lobby del hotel recibiendo a Michael, acompañarlo al Hospital Gutiérrez y Casa Cuna, entrar 15 minutos antes al estadio sin hacer cola.

Le iban a dar un Movicom a Mary con el número del encargado de la seguridad para que los incluidos en ese grupo supiéramos donde estaba Michael y allí estar. Se recibiría a Michael en el lobby con el coro de 65 personas y las 15 o 20 autorizadas. En uno de los hospitales se le iba a entregar una placa recordatoria de sus obras benéficas y Pablito (un nene de unos 9 años, que lo imitaba y que estaba en el fan club) junto a una nena vestida de paisana y un nene vestido de gaucho le iban a dar los regalos. (En ese momento ya se habían comprado un juego de cucharitas de plata para Katherine con el escudo argentino, un facón, el “Martín Fierro” (edición encuadernada con tapa de corteza de árbol y letras en hueso)) Luego se agregarían un mate labrado, una azucarera para Katherine con la imagen de un gauchito, un libro sobre Argentina y otro sobre estancias argentinas, un orangután de peluche vestido con la remera y el gorrito del fan club y 5 prendedores.

La encargada de decorar el camarín que iba a usar Michael, llamada Julia Fried, le pidió a Mary ayuda porque no sabía cómo decorarlo. Ella le dijo que usara tonos pastel, muchas plantas y flores naturales, una o dos estatuas renacentistas y alguna pintura, lámpara o espejo barroco. (Nunca agradeció en público estas indicaciones.) Mary los sorprendió con sus conocimientos porque creían que Bill Bray era el manager y confundían a la coordinadora del tour (Nancy) y a Bob Jones. Conoció al encargado de seguridad. Me dijo que todo esto era confidencial. Faltan 15/16 y 17 días.


En la descripción que hace revista Gente, dice que había mesas de cristal, cuadros (Michael pidió y se llevó uno) y una cama de bronce, pero no había flippers, que llegaron después.

En revista Caras se explicó que el resultado fue tan espectacular que el mismo Michael se asombró y Cavallero comentó: “Quedó muy contento con lo que vio y dijo que era el camarín más grande en el que había estado.” A primera vista sobresalía un gran ambiente de de 7 metros por 17, que hace de living, comedor y sala de estar.

Además del gran ambiente central, el camarín disponía de una habitación de 33 metros cuadrados. Las alfombras grises hacían juego con el tono champagne de las telas que colgaban de las paredes. Los muebles en madera de guindo eran de Arezzo Diseño.
Entre otras comodidades exigidas por Michael figuraban 5 acondionadores de aire que mantenían el camarín en la temperatura ideal. 15 personas se dedicaron a construirlo en tiempo record, mientras que otras 20 debieron ocuparse de hacer 4 camarines para los demás integrantes de la banda.

22 de setiembre: Mary me contó que ya le había comprado el facón, el “Martín Fierro” y no sé qué más para Michael. Faltan 14 y 16 días.

23 de setiembre: Hoy compré el papel carta para escribirle a Michael. No encontré lo que quería, pero lo que conseguí es bastante aceptable. Tuve que probar en un papel del mismo tamaño para ver si con letra chiquita entra lo que preparé y daba bastante justo. No sé si poner mi foto en una de las hojitas de poesías o detrás de la hojita de la carta. Traduje lo que dice la tarjeta. Hoy grabé que Michael se fue de Israel. Tiene que ir a Turquía, supongo que ya estará allí. Michael estaba 7mo. con “Will You Be There?” Faltan 13 y 15 días.

25 de setiembre: Michael llegó a Tenerife a las 16.30 hora de España. Gracias a Dios pude grabar la noticia sin que la señal no se cortara, como venía pasando desde el viernes a la mañana. Con mamá fuimos a la casa de Norma Zárate a quien le compré una tarjeta para Mary el año pasado, y recordando eso pensé que podía hacerme un sobre para poner lo que iba a darle a Michael, y que ya terminé. Faltan 11 y 13 o 14 días.

27 de setiembre: Llamé a casa de Mary y hablé con la mamá. Me contó de lo hermoso que eran los regalos para Michael (el el facón, el mate labrado, el “Martín Fierro” con tapa de corteza de árbol y letras en hueso, las cucharitas con el escudo argentino y el gauchito en la azucarera para la mamá de Michael. Me dijo que todo el mundo está peleándose por entrar en el staff para poder ver a Michael y Omar, el papá de Pablito puso orden. Fueron 60 personas a la fiesta.

En esa fiesta se quedó de acuerdo entre todos los miembros del club que no íbamos a tener actitudes histéricas (correr, gritar como desaforados, sacar fotos). Queríamos que Michael nos viera diferente a los fans de otros lados. Pero como se podrá ver durante el transcurso del relato… a veces no fue fácil cumplir con ese acuerdo.

El mismo 27 Mary me llamó y me pidió que llevara dinero para las combis y más para el hotel ya que nos íbamos a quedar un día más. (Graciela, Mariana, ella y yo.) Michael iba a actuar el 12 en lugar del 11, ya que se queda más tiempo. Se va el 14 a la mañana.

Tinelli anoche agradeció las remeras enviadas y pasaron el saludo de Michael para Argentina. Mary me dijo que el que había ido a Rusia era Felipe McGough. Le pregunté si cumplirían con lo pactado y dijo que no sabía, pero todo nuestro amor y ondas habían traído a Michael y que iba a pasar algo grande por como todo se estaba dando. El coro sacaba perfecto “Heal The World”. Faltan 9 y 11 días.

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28 de setiembre: Michael pidió una combi para él y 3 o 4 personas más de seguridad. Una sala llena de espejos para ensayar 3 horas diarias en el mismo hotel. (La llamé a la mamá de Mary para que le dijera a ver si se podía conseguir presenciarlos. (de ser cierta la noticia)) Camarín especial en el hotel y en el estadio (este último con juegos electrónicos con CD). Debían de instalarle un baño de última generación en el estadio. Su estadía en La Mansión del Hyatt va a costar $ 2800.- por día (en ese momento la paridad peso-dólar era 1 a 1) Se organizó un concurso para sacarse una foto con Michael. Sólo 4 afortunados. Visitaría el hospital de niños, orfanatos y el zoológico (esto de noche). Todo su staff se alojaría en otro hotel.

Escuché en Radio Mitre que Michael actuaba el 8, 10 y 12 para no tener que hacer 2 shows seguidos ya que al quedarse bastantes días no se justificaba. En esos días estaba en Gstaad, Suiza en casa de Liz Taylor.

Los niños de famosos que estarían en la ronda de “Heal The World”: Micaela Tinelli, Santiago Cavallero y Dalma Maradona, entre otros. Los famosos que compraron entradas: Flavia Palmiero, Badía, Jorge Martínez, Gasalla, Mirtha Legrand y más. Alguien compró 200 entradas. ¡Faltan 8 y 10 días!

1º de octubre: en radio Mitre y en Telenoche (canal 13) dijeron que Michael se encontraría con Menem y que llegaba el miércoles 6 a la tarde. ¡Faltan 5 y 7 días!

2 de octubre: ¡FALTAN 4 DÍAS! ¡FALTAN 6 DÍAS PARA EL CONCIERTO! ¡MICHAEL TE ESTOY ESPERANDO!

3 de octubre: ¡Qué día histérico! Todo comenzó el sábado a la noche (2/10) cuando al ver Badía Héctor Cavallero dijo que Michael llegaba el martes 5 de octubre y eso cambiaba mis planes, ya que era el día en que iba a viajar a Buenos Aires. Encima el Clarín de hoy decía que llegaría el 6. Habiendo hablado con Mary, me dijo que de la producción de Cavallero le dijeron que Michael llegaba el 6 a las 8 de la mañana, pero por sugerencia de ella, tuve que arreglar en mis trabajos para irme el 4.

Fui a ver el horario del ómnibus para Rosario, salía a las 8.40. Llamé a Mary y le dije a qué hora iba a llegar. Al volver de caminar con mi mamá, acomodo algunas cosas y me baño. A pesar de la taza de tilo que me tomé a la noche, no pude dormirme hasta después de las 11. ¡Faltan 3 y 5 días!

4 DE OCTUBRE DE 1993

Aquí estoy, siendo las 12 menos 25 pasadas, sentada como una tarada, esperando que salga el ómnibus: ¡recién a las 13.15! Es porque están completos. ¡Maldición! Todavía falta 1 hora y 35 minutos. No sé qué voy a hacer mientras tanto.

Me desperté como a las 4 y no podía dormirme. Luego me desperté cerca de las 6.30. ¡Qué linda es la mañana cuando hay poca gente dando vuelta! Fui a la biblioteca (uno de mis trabajos) y le di a Edi (la señora que limpiaba) los 2 libros que devolvía, charlamos y saqué “Río Sagrado” para mamá. Fui a los bancos, pagué todo, deposité lo que había que depositar (en esa época también trabajaba en una escribanía y mis patrones los lunes estaban en Rosario haciendo trámites), le di de comer a Lucas, el perro de ellos. Compré el rollo para la cámara y volví a casa. Papá estaba esperando los diarios (era diarero) y al final no se fue a despedir.

La semana mágica de octubre de 1993. ¡Jamás la olvidaré!
Pasaje Las Rosas-Rosario (izquierda) y Rosario-Buenos Aires (derecha) - 4 de octubre de 1993.

Llamé a casa de Mary cuando saqué el boleto. (Tickets de las llamadas a casa de Mary. Lunes 4 de octubre.) Recién se había ido a Capital y el papá me dijo que cuando llamara le iba a decir que yo, si Dios quería, iba a llegar tipo 17.30. Son casi las 12 menos cuarto. ¿Qué voy a hacer hasta las 13.15? Nº de equipaje: 848697.


¡Faltan 2 y 4 días! ¡Estos van a ser the times of our lives!

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¡¡¡¡¡¡LLEGÓ EL MOMENTO!!!!!!!

22 de octubre de 1993. 15.47, llovizna... ¡Qué difícil tarea tengo ante mí! Contar lo que fueron esos hermosos y locos días desde el 4/10 al 17/10. Voy a hacer lo mejor posible y tratar de recordar lo más que pueda.

4 de OCTUBRE (continuación)

Me comí una espera y media donde aproveché a leer toda la agenda y a escribir ese día. La espera fue desde las 11 de la mañana prácticamente. Llamé a casa de Mary y hablé con el papá para avisarle que llegaría más tarde y de Rezónico (un vecino) para que se cruzara a decirlo a casa. (No teníamos T.E. todavía.) ómnibus estaba lleno y no pasaron ninguna película. Me entretenía mirando hacia afuera y contando hasta que encontraba un cartel indicador de cuántos kilómetros faltaban para llegar. Me tocó delante de todo y podía ver re-bien. Llegando casi, por FM100 pusieron un pedacito de “Give In To Me” y dijeron que llegaba a las 9 y 15 del miércoles 6 y que quedaban poquísimas entradas.

Mary no estaba esperándome como se suponía que iba a hacerlo, así que compré 2 fichas de T.E. y no pude comunicarme porque el maldito aparato me las tragó y tuve que comprar 2 más y buscar otro distinto. Ahí sí hablé con el papá de Mary y me dijo que andaba por el Hyatt.

Hacía calor y había mucha gente que me pasé esquivando hasta que llegué al subte, perdí el primero, pero ya llegaba otro. Plaza Constitución era un hervidero de gente y la cola del colectivo 148E, ni que decir, encima no llegaban rápido los colectivos, tuve que esperar al tercero desde que había llegado para poder subir. Re-lleno y a cada ratito paraba en los semáforos hasta que embaló y llegando a Solano la gente comenzó a bajar.

Estaba bastante fresco cuando bajé. No vi el coche del papá de Mary y comencé a caminar. Cuando llegué eran como las 7 y media más o menos. Mary había llamado para saber si yo había llegado. Charlamos un poco y llamé a lo de Rezónico para que avisaran a casa. No enganchaba, se quedó sin tono el T.E. y me entraba una voz, que luego que logré comunicarme, resultó entrar desde Florencio Varela, alguien que quería asociarse. Adrián, se llamaba el chico, me cayó bien, y charlamos como media hora. Los papás de Mary me dijeron que llamara a Claudia por lo de la reunión con la gente de Pepsi y me daba ocupado porque resultó que ella estaba tratando de llamarme a mí. Llamó todo el mundo: Jorge, Santiago y gente que no conocía. Mary seguía sin llamar.

Me dieron de cenar y cada llamada esperaba que fuera ella. Finalmente (incluso había llamado a lo de Mariana) a las 11 llegó en un remise. Nos saludamos y ya tuve que decirle de los llamados y se la pasó al teléfono hasta las 2, 2 y media de la mañana. Nos fuimos a dormir previa mirada (¿o fue al día siguiente?) del saludo de Michael para Argentina y otras cositas. Teníamos que levantarnos a las 9 y pico, esperar el llamado de Cintia para ir a Capital, quizás a River y luego ir a Pepsi y a las 19 reunirnos en el Obelisco.

Esa noche Mary me contó cómo fue que vio, junto a Mariana y Cintia, cómo armaban el escenario. Fue re-emocionante y justo cuando ellas estaban ahí, mi ómnibus pasó frente al estadio (a las 16.55). Todos los que estaban allí: Benny Izaguirre, Pantera y otros los saludaban como los chanchos. Marley les hizo una nota que salió en el programa especial. Omar, de regreso a Capital, la retó porque él le había conseguido la nota a ella sola. Ese tipo no escuchaba razones y recién comenzaba todo.

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5 DE OCTUBRE:

Nerviosa por saber que teníamos que levantarnos a cierta hora (9.30) llamé a Mary y al final, como Cintia no llamó hasta mucho más tarde, nos fuimos en remise a Capital. Claudia nos esperaba en Corrientes y Carlos Pellegrini y luego nos encontramos con Cintia para ir a Pepsi. El taxi nos dejó a tres cuadras del lugar. Mary y Cintia entraron enseguida y Claudia y yo quedamos abajo, charlando y leí lo que había preparado para Michael. Las chicas entraron 17.15 y salieron más o menos a las 18. A Mary le dieron 50 posters de 3 motivos distintos, es decir 150 en total. Uno era el de “I'll Be There”, el otro con la pantera y el otro con la chica de “Who Is It?” (“Dreams”)

Como nos habíamos olvidado el libro de Argentina y el de las estancias, Mary había llamado (desde Pepsi) al padre para que nos los alcanzara a Claudia y a mí en la parada del 148. Nos tomamos un taxi a Constitución mientras ellas se iban a River a buscar el permiso de Cavallero para utilizar el Hyatt en el recibimiento a Michael. En el taxi el conductor iba escuchando la radio y Claudia trató de ubicarla en su walkman, pero era AM. Resultó ser Radio Rivadavia, con Llamas de Madariaga. Hablaron con la decoradora que ni se molestó en agradecer que Mary le diera una mano con las sugerencias para el camarín, y dijeron que Michael iba a llegar a las 9.15. Bajamos del lado de Lima y cruzamos toda la Plaza hasta llegar a la parada. Ahí vi el libro de Diego Manrique, que no quise comprar, al igual que unas revistitas. Le dije a Claudia que fuéramos más hacia la esquina porque el colectivo sabía parar por ahí. Entonces vimos el 148E y que el papá de Mary se bajaba. Nos alcanzó la bolsa con los libros y las 2 carpetas de “Heal The World” (hice la traducción de las actas y las pasé a máquina antes de irnos a Capital esa tarde.)

Tomamos otro taxi hasta el Hyatt donde teníamos que esperar, en la puerta, a Mary y a Cintia, a las 19. Si llegábamos a las 19.15 teníamos que entrar y preguntar si ellas habían llegado y que les alcanzaran las cosas. En la puerta nos dijeron que esperáramos afuera (ya estaban las vallas) y cuando íbamos saliendo llegaron las chicas, les dimos las cosas y Mary nos pidió que fuéramos a sacar fotocopia color de las fotos de las actas y con Claudia nos fuimos caminando y al no encontrar ningún lugar cerca terminamos quedando en el local frente al Obelisco, donde ya estaban reunidos los chicos. Tardamos un tocazo en que nos sacaran las fotocopias, tanto que Claudia se cruzó a estar con los chicos, mientras tanto yo tenía que aguantarme a una rubia tarada que preguntó si el logotipo (el anterior que teníamos) era de algún colegio y le expliqué a qué pertenecía y me jorobó la paciencia con quería ir a ver, que íbamos a gastar un toco con el hotel y qué sé yo.

Cuando pude cruzarme finalmente, Mary y Cintia iban a llamar por T.E. Saludé a los chicos y comenzamos a charlar. Al volver, Mary comenzó a contar que había estado reunida con la gente de seguridad de Michael y que nada de lo planeado iba a poder concretarse, ni siquiera el coro porque Michael llegaba muy cansado. Hubo un gran lío porque Wayne casi se la comió a Mary, como si fuera una terrorista, ya que la autorización supuestamente firmada por Cavallero fue enviada por fax para verificar y él lo negó. Al parecer la había firmado Izaguirre.

Me sentí tan mal porque todo estaba saliendo mal. Nos quedaba el consuelo que probablemente lo veríamos bastante cerca en el aeropuerto. Graciela había llevado sus cosas a lo de Mariana, a quien pude saludar. Cuando pudimos desligarnos, nos fuimos a su departamento a esperar un remise, que llegó como a las 11 de la noche. Comimos algo y ultimamos nuestro equipaje.

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6 DE OCTUBRE:

A la 1.30 a.m., nos llevó el mismo señor que nos había llevado hasta San Francisco Solano. Hicimos un poco de fiaca durante el viaje y llegamos pasadas las 2. Allí comenzaron los preparativos entre tazas de té de tilo y de café: poner los regalos en las cajas, hacer las tarjetas, atar las cajas con cinta celeste y blanca de distintos grosores (gruesa, mediana o finita.)

Mary habló con el del coro que no quería entender razones de por qué no se hacía. Menos mal que le había sacado fotocopia a la nota.

Cerca de las 5 de la mañana, Livia llamó para decir que estaba terminando los carteles y que ya había arreglado lo de las combis y que ya estaban decoradas. Cuando ya faltaba poco para partir nos terminamos de poner nuestro uniforme: remera, gorro y buzo. Como decían que en la terraza donde íbamos a estar iba a hacer frío, me puse la campera roja y la azul sobre la remera y luego el buzo y me colgué la credencial azul del staff, que estaba atravesada por una cinta celeste y blanca. Iba con mi mochila rosa, donde estaba la cámara para sacar fotos y chucherías varias.

En el departamento de Mariana: Graciela, Mary (con el cuadro hecho por Graciela) y yo con el gorila. En la silla, un par de los libros que le dimos como obsequio a Michael. Mariana sacó la foto. Madrugada del 6 de octubre.

Abajo nos encontramos con Claudia y nos fuimos contentas rumbo al Obelisco, con el sol ya saliendo, todo despejado y la gente clavándonos la vista al vernos pasar. Parecía el preludio de un día maravilloso. El avión de Michael enfilaba hacia Ezeiza y ansiábamos darle la bienvenida. Ya en el Obelisco, había algunos chicos: Viviana y Haydeé hacía de las 3.20 que estaban allí, Florencia andaba con una cara de traste y todos teníamos frío y estábamos nerviosos. Dimos unas vueltas por esa plazoleta entre Graciela, Mariana y yo. Hacía 12 grados y luego 13.

Mariana, Graciela y yo (encerrada con el óvalo.)
El fan club esperando en el Obelisco.

Se acercaba la hora de la llegada de las combis: las 7. La gente seguía mirándonos y no entendía nada. Pagué la combi de Mary y la mía ($ 10), a la pobre todo el mundo la rodeaba y le preguntaban de todo. Los minutos corrían después de las 7 y nada de las combis. Ya estábamos histéricos, además nada de Livia (a quien llamamos varias veces al Movicom y estaba apagado) ni de Jorge y Sergio) que tenían las pancartas (y que Mariana y yo, por pedido de Mary habíamos diseñado su distribución a lo largo de la autopista y la 9 de Julio, finalmente nuestro plan cada 2 cuadras fue reemplazado por Omar por cada tres cuadras.

Mary, Cintia y el marido se fueron en taxi a Ezeiza a preparar todo porque tenía una reunión a las 8 en la confitería de Aerolíneas Argentinas, espigón internacional (si no me equivoco) con la gente de seguridad a ver dónde íbamos a estar los fans. (Tal reunión al final no se realizó y Mary se encontró con Roxana, secretaria de Cavallero, que estaba esperando a la florista, y le mostró el libro de prensa que le iban a entregar a Michael.)

Ya estábamos desesperados y comenzamos a tomar taxis y cuando el taxi enfilaba para tomar 9 de Julio (lo tomamos sobre Corrientes), llegaban las combis. Graciela las vio. Fuimos ella, Nazareno, Loli, su hija Claudia y yo, nos salió $ 6.- cada uno. Cruzamos otros chicos en taxi y yo estaba histérica.

Al llegar vimos a otros del club y a comenzar a buscar a Mary, corríamos acá, allá y nada. Finalmente alguien sugirió que Mariana fuera a hablar por los altavoces en la parte de relaciones públicas para ubicarla. Nada. Graciela sugirió que algunos fuéramos al espigón de Aerolíneas Argentinas y allí venía Nazareno corriendo a avisarnos que la había encontrado y le pedimos que fuera a relaciones públicas a avisarle a los chicos dónde estábamos. Finalmente aceptó ir y la reencontramos, teníamos que esperar ahí.

Se hizo un cordón doble con los nenitos que estaban esperando ver a Michael, como todos, incluso uno en silla de ruedas, la gente nos apretaba y nosotros luchando a los gritos. Omar nos mandó a Mariana y a mí al final del cordón, a cerrarlo y cuidar.
(El fan club esperando en arribos, en Ezeiza.)
(¡Yo!) Antes de acomodarnos, Graciela y yo le sacamos fotos a la combi azul que suponíamos que Michael usaría.
(La “Tronador” azul con la que Michael se movilizaba. Patente B2 435054. Tiempo después la vimos en un local sobre 9 de Julio, creo que fue en enero del '94.)

Muchos periodistas llegaron y comenzaron a hacer notas con nosotros. (Revista Gente me hizo posar con algunas de las chicas del club, pero esa foto nunca fue publicada, en cambio yo saldría en otra que ni sabía que me habían sacado). Angel” también vino, dio una vuelta alrededor nuestro observándolo todo, pero todavía no sabíamos que él era el camarógrafo de Michael. Se acercó a Mary y le preguntó quiénes éramos. Ella le explicó que éramos el club de fans de Michael y que estábamos esperando que nos llamaran para ir a recibirlo. En el medio habíamos colocado a todos los chicos para que no los atropellaran los curiosos y “Angel” lo filmó todo. Se acercó y le pidió a Mary que le escribiera en un papel diminuto su nombre y donde iba a estar. Él le dijo que ellos (los que trabajaban con Michael) querían ayudar a los fans. Entonces ahí se dio cuenta de que él tenía algo que ver con Michael. Filmó a Pablito, a nosotros y se fue.

Sam Emerson. (Aunque en ese momento no supiéramos quién era. Para nosotros era un fotógrafo más y no EL fotógrafo de Michael.

(Cintia, "Angel" y Mary)

La gente quería saber si Michael saldría por la puerta frente a la cual estábamos y le decíamos que no, que además sólo el fan club iba a poder verlo y que se mantuvieran atrás. Corté muchos rostros ese día. Finalmente después que pasara largo rato desde la hora de la llegada, fuimos todos caminando de la mano, llegando a un lugar donde no se veía nada.

Mary y Cintia salieron corriendo con el Movicom tratando de averiguar hacia dónde ir. Mariana me prestó sus lentes de sol. Mis cosas y otras más estaban en las combis. Como no pasaba nada, nos subimos y nos acomodamos. Marchamos hacia una de las salidas alternativas (ya que Eduardo Barreiro, a cargo de seguridad, le había dicho confidencialmente que por ahí iba a pasar). Nos bajamos de las combis.

(Yendo hacia ese lugar donde se suponía que íbamos a ver la llegada de Michael.)
(La combi blanca) (Nuestras combis en Ezeiza)
(El avión de Michael en Ezeiza)

Al ratito volvimos a subir porque algo venía. Era la combi azul, seguida por una blanca. Pude ver una mano, otros también y otros nada. Yo tenía mi cámara y se la di a Livia, luego se la pedí.
(Siguiendo a las combis a la salida de Ezeiza)

Íbamos persiguiendo la combi y todos estábamos desesperados, lo más cerca que lo tuvimos fue a 50 metros y luego todos comenzaron a pasarnos, incluso nuestras mismas combis. El conductor tomó un atajo (por lo menos así lo llamó) que nos hizo quedar re-atrás, se mantenía en contacto radial con las que estaban cerca.

(Llegada de la combi de Michael al Hyatt)

Al llegar al Hyatt, apenas me bajé, sentía que todo estaba desnivelado, creo que me había bajado la presión, comenzaron los gritos, todo el mundo corrió, se desesperó, vi correr a Mary y me dije que yo también lo iba a hacer, la perdí de vista y me trepé la ladera del lado de la 9 de Julio, no sé cómo y me pude asir de Claudia que estaba agarrada a la reja.


(Captura de pantalla del video grabado por nuestro camarógrafo.)
(Mismo momento, cámara Canal 13.)

Michael había salido a saludar y yo no vi nada y no volvió a salir. Con Graciela bajamos despacio ya que ella también sentía el mismo efecto que yo. Comenzamos a reunirnos, sacar las cosas de las combis y nos fuimos a sentar frente a una puerta que estaba enfrente de La Mansión, desde donde se podía ver el balcón interno grande al que se había asomado.

(Puerta donde nos paramos para tratar de verlo ese 6 de octubre (ver relato más arriba) y al día siguiente a la noche.)

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Comenzaron los comentarios: que Michael no iba en la combi azul, que era un doble… A Carolina, de Mar del Plata la saludó mientras ella estaba con una pancarta y se desmayó. También saludó a los gemelos (Martín y Facundo Lombard (chicos que imitaban a Michael que llegaron a verlo en persona con los años)) que estaban con otra y Michael vio bien el logotipo del club. Ma. Laura y Yanina lo vieron bien y las saludó. Estábamos cansados y descorazonados porque la mayoría no lo había visto. Se acercó alguien a decir que Marley (Canal 13) estaba frente al hotel y quería que fuéramos para hacer una nota. Fuimos de mala gana, pero la prensa nos convenía.

Había muchos exaltados que saltaban sobre un auto y lo abollaron el techo. Vi uno con la remera de los Guns y otros de Xuxa. Al llegar, había unos que aplaudían y cantaban y nos pidieron lo mismo, pero vimos a Cavallero, y con Mary y los chicos nos retiramos. Mary les aclaró a los camarógrafos de Michael que nosotros no habíamos tenido nada que ver con el asunto.
( Cavallero con Marley. Atrás, en la parte superior izquierda se puede apreciar la bandera-pancarta del fan club.)
(Las combis frente al hotel el 6/10.) Fans debajo del puente de la 9 de Julio.

Volvimos al frente de La Mansión. Finalmente Michael estaba en la combi azul. Sergio, Yanina y otros que lo habían visto coincidían. Los medios sacaban fotos, filmaban. Graciela y Mariana que trataban de esconderse cuando fue alguien a entrevistarnos (creo que era Juan Castro).

Mary se volvió a encontrar con “Angel” y lo saludó. Él le preguntó si ella sabía hablar inglés y al decirle que sí y entonces encendió la cámara, pidiéndole que le contara todo lo que ella sentía por Michael. Primero le habló a la cámara como si le hablara a Michael, según

Le habló del club, de todo lo que se estábamos haciendo por los chicos siguiendo el ejemplo de su fundación. Entonces, él apagó la cámara y le dijo: “Ahora contame lo que vos personalmente sentís por Michael.” Entonces ella le dijo que lo admiraba y amaba, no sólo porque era muy lindo,talentoso, cantara y bailara bien, sino también porque tenía un corazón inmenso. Dijo que aunque no lo había visto, le agradecía haber hecho un sueño realidad al venir… Cuando la cámara se apagó (se ve que no la había apagado) y ella se derrumbó y comenzó a llorar desconsoladamente.

Un ratito después “Angel” pasó de nuevo y la vio llorando y ella le dijo “I got emotional” (Me emocioné) y él le respondió “You have to” (Tenés que emocionarte.) Encendió la cámara y fue otra vez hacia ella. “Contame por qué estás emocionada.” Entonces sonrió entre lágrimas y dijo: “Aunque todavía no te pude ver, Michael, siento que llegaste porque lo puedo ver en el cielo, lo siento en el aire, ahora que estás aquí todo es diferente… Buenos Aires es distinta porque llegaste. Gracias por venir!”

En un momento, Graciela y Mariana estaban sacándose una foto con alguien, lo más piolas. Mary y yo nos acercamos porque alguien le dijo: “Es el fotógrafo de Michael” y la persona hablaba en inglés. Mariana y el resto no sabían el nombre, entonces él dijo: “I'm embarrased.” (Estoy avergonzado.) Cuando Yanina le alcanzó la agenda para que se la firme, él dándola vuelta encontró una foto de “Bad.” Dijo “Voy a firmar esta, que la hice yo.” Y Mary exclamó “¡Sam Emerson!” Él sonrió más aliviado y aseguró: “Sí, soy Sam Emerson.” Ella le pidió que se sacara una foto con nosotros para el club y aceptó.

Traté de sacarme una foto con Mary y él, pero la gente me lo impidió. Me sentí muy frustrada, siempre terminaba quedándome atrás. Además, Cintia se llevaba a Mary aparte todo el tiempo, y Mariana, Graciela y yo nos quedábamos en banda. Habíamos quedado que estaríamos juntas siempre, pero la gente la rodeaba y ahí quedaba yo, como una tonta. Tampoco quería molestarla siguiéndola cada dos segundos, demasiado la acosaban todos.





En algún momento Cintia habló con Eduardo Barreiro o Pantera (de la seguridad argentina), no sé, sólo ella sabía lo que hacía y le comentaron que Michael iba a salir. Nos metimos en un taxi frente al quiosco que daba al frente del hotel. Éramos Mary, Graciela, Mariana, Cintia y yo.

(Las combis saliendo para Patio Bullrich.)
(Michael saludando cuando salía para el shopping.)

El tránsito era un caos, había tanta gente choluleando y cuando las dos combis salieron fue un caos mayor, apretaron la combi y no la dejaban pasar, finalmente se abrió paso y salió volando, la gente, disparada, parecía una estampida de animales salvajes y nos detuvimos a dos cuadras me quería morir. ¿Ahí era Patio Bullrich? Había tanta gente, corrí detrás de Mary y Cintia, se me cayeron los lentes de sol y nadie me aplastó y no los aplastó de casualidad. Mary se paró sobre un banco (después me enteré que era para buscar a los chicos y no para ver a Michael) y salió corriendo hacia afuera, la seguí, hicimos cordón, todos estábamos histéricos. Cintia me dio el Movicom para que lo sostuviera. Pantera gritaba a la gente que no se tirara arriba de la combi azul. Un camarógrafo y Cavallero casi me llevaron por delante. Unos minutos más de tensión y al parecer Michael se fue por otro lado.
(Michael en el local de Kenzo, en Patio Bullrich.)

Aquí voy a poner el relato que Cavallero hizo de ese momento extraído de: https://www.clarin.com/espectaculos...-shopping-porteno-renault-12_0_z6P0vDKHn.html) y que, imperfectamente, se va a ver ilustrado con las capturas de pantalla que van a continuación.

Pero si hay una anécdota que sobresale, es la de un paseo por Patio Bullrich, que terminó de la manera más desopilante. "Uno de los días de su estadía, le digo a los guardaespaldas de Michael: 'No van a salir a ningún lado, no se van a mover'. El no quiso la limusina, y le pusimos una camioneta a su disposición. Hasta ahí todo bien.Salgo del estacionamiento del hotel, doy la vuelta, paso por la puerta del Patio Bullrich y me encuentro con un escándalo descomunal. Dije: 'Este se fue para ahí'. Dejo tirado el auto, me bajo, y me meto al shopping a ver qué pasaba", comenzó con su relato Cavallero.

"Por supuesto, estaba en un local, que ahora no existe más. Mientras, 250 personas estaban enloquecidas haciendo temblar los vidrios. Y él matándose de risa en uno de los vestidores del local. Le digo: 'Vos te reís, pero ahora no sé cómo salimos de acá'. Los diez guardaespaldas que tenía estaban con una cara de susto... No podían controlar la situación. Ahí me pregunta: '¿Qué hacemos?' , y le contesto: 'Esperá; vamos a buscar una solución'. Hablo con la policía, con sus guardaespaldas... Y me entero que al lado de ese local había una puerta que iba directo al estacionamiento", dijo.

Y avanzó: "Hicimos un cordón con la policía y los guardaespaldas. Cuando salimos volaba todo. Un escándalo.
Llegamos a la puerta, nos metemos, bajamos por la escalera y cuando llegamos al estacionamiento me doy cuenta que no tengo el auto ahí. ¡Estaba en la calle! Y la camioneta también". Al instante, Cavallero detalló el momento más increíble de su historia. "Un señor, con un Renault 12 colorado, salía del estacionamiento. Lo paro y le digo: 'Sacame de acá'. Le abro la puerta, le siento a Michael Jackson al lado y yo, atrás. El tipo giró la cabeza, lo miró y no lo podía creer. Y salimos. Esto es para hacer una película... Si lo contó, seguramente nunca le creyeron. No sé. Nunca más tomé contacto con él".



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Retomo el relato… Volvimos al hotel y allí se produjo otro reto de Mary porque muchos del club habían corrido, pero no habían sido los causantes de los despioles. Alguien dijo haber visto a una del club tirarse sobre la combi, Graciela relató que vio como le arrancaban un mechón de cabello a Michael, otro que lo habían arañado y apretado contra la pared. La histeria cundía y seguíamos sin verlo. Cuando la combi salió yo vi un par de anteojos y nada más. ¿Era cierto que había venido?

Fuimos hacia adelante. Mary vio a Sam Emerson y le preguntó “¿Qué podemos hacer para ayudar. Fue horrible, horrible…”, Le dijo: “No te preocupes que en Tenerife fue diez veces peor…” Ella insistió: “Pero, ¿cómo puedo ayudar? Tratamos de hacer una cadena humana pero no pudimos hacer nada…” Él le contestó: “No te recomendaría hacer una cadena humana porque no creo que pudieras resistir 120 kilos de fuerza humana sobre tus espaldas.” Michael al ver que éramos tranquilos quería ir caminando, pero gracias a Dios lo convencieron de que fuera en un vehículo.

No recuerdo bien si eso fue antes o después que Michael volviera en un auto (esto respaldaría el relato de Cavallero, el que recién hoy, mayo 2020, encontré. Por lo tanto, Michael no estaba en la combi) y yo lo viera, de atrás, el cabello y el sombrero. Nos quedamos el resto de la tarde frente al hotel, cansados y descorazonados: todo estaba saliendo re-mal. Siendo ya de nochecita comenzamos a desconcentrarnos porque no había más que hacer: Michael no se iba a asomar. La gente nos seguía pensando que teníamos la posta sobre todo lo que él hacía. Comenzamos a irnos, pero nos seguían igual, paramos en un lugar que iba a quedar como lugar de reunión y que finalmente no funcionó. Caminamos unas cuadras luego de despedirnos y tomamos el 17 junto a Cintia, que momentos antes se había cruzado a la vereda de enfrente, cuándo no, con Mary.

Terminamos yéndola a buscar y nos fuimos con ella, yo caminaba sola, con Mariana y Graciela adelante y Cintia y Mary atrás, cada tanto cambiaba alguna palabra, pero me sentía mal, de lado, no es fácil compartir a tu mejor amiga con todo el mundo y especialmente con la abrumadora y embrolladora presencia de Cintia. Casi a media cuadra del departamento de Mariana, y luego de desembarazarnos de Cintia, comimos pizza y fainá con unas gaseosas, de allí al departamento y comentar lo ocurrido. Teníamos que dormir. Nos esperaba un largo día. Mary y yo en el suelo. Graciela y Mariana en la cama. Cintia llamó de madrugada, no sé para qué. Yo me sentía algo mal, nerviosa.

JUEVES 7 DE OCTUBRE

Fue un día para el recuerdo en varios aspectos, pero en este momento puedo decir que no recuerdo realmente todo lo que pasó en todo, todo el día. Estuvimos frente al hotel (siempre del lado de La Mansión) y salió “Angel”, el camarógrafo, que había estado filmándonos en el aeropuerto. Allí volvió a hablar con Mary y ella aprovechó para decirle que no habíamos podido ver a Michael, que es lo único que recuerdo, mucho no podía oír ya que siempre la gente me dejaba atrás. Él decía que era los ojos de Michael afuera para saber qué hacíamos, quiénes éramos y tratar de entendernos. La filmó a Cintia y pobre Mary, como todos esos días, tuvo que hacer de traductora, amén de 1000 cosas más. ¿Para qué? Para que muchos le pagaran mal, pero eso vendrá más adelante.

Filmó a Pablito y a Yoli (alias “la abuela”), nuevamente la “traductora oficial” (Mary) tuvo que decir lo que todos querían decir a la cámara. Ese fue el día que me quemé parte del cuello.

Creo que fuimos en algún momento a comer al McDonald's que estaba cerca. El comentario era que Michael iba a salir a las 5 de la tarde. Estábamos haciendo cordón a uno y otro lado del portón de los vehículos, cuando alguien, que luego supimos que era Bob Jones (vicepresidente de las empresas de Michael), salió y Yoli, empecinada en su lugar al lado de la valla fue la primera en hablarle. Bob Jones preguntó por la presidenta del fan club y allí se acercó Mary y le dijo: “Me dijeron que tenías algo que decirme.” Mary no entendía nada pero pensó que se refería a las remeras del fan club que Michelle Saporiti (encargada de relaciones públicas del hotel) le había pedido a Mary. Por lo tanto le comenzó a explicar a Bob Jones que eran diseños exclusivos, que todo tenía logotipo para identificarnos.

Él la dejaba hablar y luego la hizo pasar las vallas para ir hacia el hotel. Le dijo a toda la gente que se quiso acerca a sacarla: “She's my guest.” (Ella es mi invitada.) y todos se quedaron en el molde.


(Bob Jones hablando con Mary en la reja)
(Jones explicándole a la seguridad argentina sobre la presencia de Mary en el hotel.

Mary comenzó a contarle atropelladamente lo que el club hacía, que nos dedicábamos a ir a orfanatos y hospitales de niños imitando la obra de Michael con “Heal The World.” Entraron al hall del hotel y le preguntó si para las 5 menos cuarto le podía conseguir seis chicos entre 8 y 11 años… Ella le dijo que sí y le aclaró: “I'm not saying you're gonna see Michael Jackson…” (No estoy diciendo que vayas a ver a Michael Jackson…), y ella hizo un gesto de obviedad y respondió: “No, of course, I understand.” (No, por supuesto, entiendo.)

Justo pasaba Wayne y Bob Jones le preguntó horarios. Wayne dijo que 4.45 sería temprano, que más adecuado serían las 5 directamente y quedaron en que a las 5 ella pediría que lo llamaran y ella llevaría los chicos.

Bob Jones, Wayne y Mary.

Ni bien salió de la reunión le pidió a Ana María que trajera a su nena, le pidió a Eduardo Barreiro sus dos hijos, la ahijada de Graciela D'Andrea, Pablito y la sobrinita de Livia, Gaby.

Nos fuimos todas al departamento para que Mary se preparara para la visita a la Casa de Gobierno. Mariana le cortó el flequillo y se maquilló mejor. Todo parecía un sueño: iba a ver a Michael y recién íbamos por el segundo día de su visita.

Cuando volvimos, llegaron los nenitos que le darían los regalos a Michael, algunos de los cuales los recogimos en el departamento: el mate, el facón, el libro de las estancias, el “Martín Fierro” y el plato y las cucharitas para la mamá. Los hicieron pasar al comedor del hotel donde había otras familias con chicos (15 en total).

(Mary llegando al hotel con los nenitos)

Todos lucían muy emocionados. Minutos más tarde los fueron a buscar los de la seguridad argentina y los hicieron subir a un micro. A cada chico ella le había entregado un regalo para que se lo diera a Michael.

Mientras esperábamos que salieran, hacíamos cordón. Corté mucho rostro y recomendé a los chicos que lo hicieran sin asco. Finalmente salió Mary en un ómnibus con los chicos y los padres de ellos. La saludé y le deseé suerte. Omar corría de acá para allá, retando gente, con el Movicom. Nos dijo que una vez que saliera Michael fuéramos tranquilos a las combis. La gente empujaba, los fotógrafos molestaban, incluso un par de mujeres (cronista y fotógrafa) lo insultaron a Omar y Mariana les cerró la boca. Las muy estúpidas se pusieron a comer, ahí en el medio del cordón. Lo mejor del momento fue a escuchar a la seguridad argentina decir: “Déjenlos a ellos que lo están haciendo bien.” Haydeé y alguien más lo escuchó y a ella un fotógrafo trató de tirarle el auto encima, creo que era el barbudo que Graciela dijo que andaba molestando y uno de seguridad la defendió. Los papás de Claudia me ayudaron a sostenerme y a sostener el cordón.

Durante mucho rato nos estuvieron filmando desde el 5to piso, lo vi a “Angel” y me pareció que discutía con alguien. Quiere decir que vieron todo lo que hacíamos. A Rocío le regalaron un prendedor, diciéndole: “This is for you. Thank you.” (Esto es para ti. Gracias) porque se puso a recoger la basura que la gente producía.

Todo salió perfecto porque Michael pudo salir bien y nos vio controlando a la gente. Me parece que le vi la mano. Salimos medio corriendo a la combi, faltaba gente, todos estábamos histéricos. Íbamos a ir a Casa de Gobierno, pero Omar dijo que fuéramos hacia Olivos. Pensamos que habían cambiado el lugar de la reunión. Pegamos un poster de Pepsi (Michael y la chica de “Dreams”) del lado donde yo estaba (la apertura de la puerta), también apoyaron una pancarta, pero desde adentro. Yo miraba para afuera y oraba que todo saliera bien, que Mary estuviera lo más tranquila posible y lo pudiera ver.

(Las combis saliendo para Casa Rosada)

Perseguíamos a un fantasma. En un momento pedí a todas las de mi combi (de las que tuve que tomar el nombre y me llamaron la atención porque a alguien le pregunté si el nombre o apellido iba con s o c) que hiciéramos un minuto de silencio y pidiéramos por Mary. Justo íbamos a hacerlo cuando Omar llamó por la radio y pidió hablar con Mariana; para orar por Mary, si no me equivoco. Hicimos la oración en silencio y seguíamos en marcha.

En Olivos no había nada y dale para la Casa Rosada. Poco después se me ocurrió pedirle a las chicas que cuando todo terminara no se abalanzaran sobre Mary para preguntarle lo que había pasado porque iba a estar muy conmocionada. Al llegar a Casa de Gobierno se bajaron Mariana y Omar y salieron corriendo, yo aproveché (mientras echaba humo el radiador de nuestra combi) y fui hasta las otras 2 y pedí lo mismo: que no acosaran a Mary.

Volvieron Omar y Mariana, todo ya había pasado y volvimos al hotel. Otra vez habíamos fallado.

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Un rato antes, en Casa Rosada… (Este relato va a ser complementado con un artículo que Mary escribió y se publicó en nuestro fanzine con otros detalles sobre este encuentro. Este relato se basa en lo que Mary nos contó y lo que escribió y compartió conmigo sobre toda esa semana.)

Cuando Mary y los chicos llegaron, los hicieron bajar por el costado izquierdo. Había una valla y muchísima gente esperando. De pronto uno de los seguridad dijo: “¡Sólo los chicos!” y detuvieron a los padres para que no pasaran la valla. Mary se quedó sin saber qué hacer y dijo: “El señor Bob Jones me dijo que podía estar con los chicos.”

Y entonces dijeron: “Ah sí… pero vos te hacés cargo de todos los chicos, ¿está claro? Te hacés cargo de todos los chicos.” Ella asintió y comenzó a caminar con todos los chiquitos hasta donde los guiaron. En la entrada había dos granaderos y pasaron. Era una estancia amplia con escaleras y pisos de mármol.

Había muchos fotógrafos comenzaron a sacar fotos mientras ella se arrodillaba entre los chicos y les preguntaba los nombres y sus actividades. El tiempo pasaba. Mary pidió permiso para sentarse con los chicos en una escalinata ubicada a su izquierda. Le dijeron que sí y entonces comenzó a contarles un cuento: todos estaban sentados atentos cuando escucharon gritos y el ruido de la gente golpeando las ventanas que daban al interior.

Les pidió a los chicos que se calmaran y no se asustaran. Les explicó que Michael era muy querido y que mucha gente quería estar con él y se ponían nerviosos por no poder verlo. Mary colocó a todos en fila, ordenados y ella se puso en el medio. Entonces lo vio entrar. Estaba vestido con una chaqueta verde oscuro, con vivos rojos, sombrero, lentes verdes oscuros y entró rodeado por sus guardias de seguridad, Sam Emerson y fotógrafos. Al verlo sintió miles de cosas interiormente, pero trató de mantenerse calmada. Los vio y fue a saludar a los chicos. De inmediato los hicieron seguirlo y Mary, alzando a la nena más chiquita en los brazos (Antonella) subieron las escaleras rumbo al despacho presidencial. Antes de llegar tuvieron que esperar y entonces aprovechó para hablar con Michael. Le preguntó cómo estaba (se ubicó a la izquierda de Mary) y le dijo: “I'm fine, I'm fine, thank you.” (Estoy bien, estoy bien, gracias.) Lo miró a la cara, tenía la piel suave y muy tersa. Acarició a Antonella y dijo: “She's beautiful.” (Es hermosa.)

Entonces hizo comentarios sobre Pablito que estaba vestido como él, se rió porque tenía vendas en los dedos y ella le dijo: “We have our own Michael”, (Tenemos nuestro propio Michael) a lo que él respondió: “You are very lucky.” (Tienen mucha suerte.) Se sacó fotos con los chiquitos y Mary le preguntó si no quería tener a la chiquita y él respondió: “I would love to” (Me encantaría) pero cuando se la quiso dar la nena comenzó a llorar. Entonces uno de los guardaespaldas quiso sacársela de los brazos, Michael dijo: “No, que se quede con la mamá.” Ella le dijo: “No soy la madre” a lo que él respondió: “But you look great as a mother” (Pero luces grandiosa como mamá.)

En ese momento fueron a avisar que debían pasar al despacho presidencial y algunos guardias querían impedir que entraran pero Michael dijo que lo siguieran y ordenó que los dejaran entrar. Estuvo con Menem pero Mary notó de inmediato el cambio de ánimo en él, se “cortó” claramente cuando tuvo que hablar con el presidente. Menem preguntó si hablaba castellano, pero no estaba ahí la traductora para decírselo y Mary se moría por traducirle, pero apareció otra y se lo dijo. Michael lucía incómodo. Respondió haciendo un gesto con los dedos y dijo en castellano “Un poquito”, casi inaudiblemente.

(Michael entregando al presidente y su hija versiones especiales del álbum “Dangerous.”)

Menem le entregó un libro de Argentina idéntico al que le regaló el club de fans ("Estancias Argentinas) y Michael entregó CDs troquelados firmados en dorado. Michael le acomodó el pañuelito al presidente (esto Mary no lo vio porque Michael la tapaba) y luego le acomodó la corbata. Mary estaba a punto de decirlo: “¡Michael, no!”, pero se calló. Menem comentó que debían hacer a Michael hincha de River y sonrió. Michael, entretanto agradecía con un “thank you” a toda la gente (Bill Bray, Wayne) que le alcanzaban las cosas o sostenían los regalos. Después sacaron más fotos, insistieron en que los chicos se corrieran, pero Michael pidió que estuviesen allí.


(La nena de la izquierda tiene el libro de las Estancias Argentinas.)

Corrieron a Mary hacia un costado en la foto con Menem, pero luego Michael pidió que siguieran allí. Los chicos le entregaron los regalos y él hacía gestos de sorpresa y exagerado agradecimiento para cada regalo y los iba pasando para que Bill los tuviera. Luego decidió irse y se iba sin saludar al presidente y Wayne le tocó en el hombro, se volvió y le tendió la mano.

Cuando Michael se fue Mary y los chicos quedaron un poco relegados porque ellos no podían correr. Llegó la combi con los chicos Cascio (Frank y Eddie) y Brett Barnes, Michael subió y en la escalinata quedaron Mary y los nenitos para saludarlo desde allí. Michael corrió la cortina de la ventana y los saludó haciendo morisquetas y tirando besos. Fue muy cómico. Luego que él se fuera, Mary salió rumbo al micro donde los padres de los chicos estaban esperando y allí entregó cada chico a su familia. Nadie podía creer lo que había pasado.

Unos minutos antes cuando Pablito le dijo a Michael: “My dream is dancing with you” (Mi sueño es bailar con vos.) Michael miró a Mary y pidió que hiciera los arreglos con Bill Bray. Bill le habló a ella y le pidió que arreglara todo para que al otro día Pablo pudiese estar en el escenario en la ronda de “Heal The World” porque incluirlo porque que bailara otra coreografía con Michael era imposible.

Al llegar de nuevo al hotel nos bajamos y fui hacia Mary, y le comenté que había pedido que nadie la molestara, así podíamos irnos a buscar las cosas al departamento de Mariana y mudarnos al hotel. Estaba muy tranquila y nos pidió que nos sentáramos frente a ella y comenzó a contar. Yo no podía, como todos, dar crédito a lo que oía. Nos contó que el perfume de Michael era como a pino, re-lindo y que estaba sin afeitar. (Un tiempo después descubrió que el perfume era Fahrenheit porque trató de buscar el aroma en una perfumería, probando distintos perfumes.) Cuando terminó de contarnos se fue hacia el hotel porque uno de allí la mandó a llamar porque buscaban a uno de los nenes, así que me quedé contándole a Beatriz mientras trataba de no llorar. Ya lloraba Mary, Mariana y Graciela y yo quería ser la única que permaneciera fría, especialmente delante de Mary.

(Abrazando a alguien que lloraba (supongo que era Beatriz.) - (Afuera del hotel, cuando Mary contó su encuentro con Michael.)


Todos empezaron a irse y nosotras nos teníamos que ir hasta el departamento de Mariana. Estábamos en eso cuando los gemelos (Facundo y Martín) llamaron a Mary aparte y se fueron a la vereda del Hyatt por el lado de Cerrito y uno de ellos lloraba por lo que había pasado, es decir, que Pablito había estado con Michael y ellos no. Ya nos estábamos yendo cuando sentimos los gritos: había regresado la combi (Michael, desde Casa de Gobierno, se había ido a Family Park, en Martínez) y todos salieron para el frente. Le dije a Mary: “Vamos para el lado de La Mansión” y nos pusimos delante de esa puerta del edificio de enfrente desde la que veíamos perfectamente el balcón interno.(ver la foto en pág. 10).

Llegaron los otros chicos y comenzamos a cantar y a llamar a Michael. De repente, Sergio gritó: “Allí está” y estaba en la primer ventana al lado del balcón más grande del lado del frente, fuimos más allá y comenzamos a saludarlo, estaba con lentes, sombrero y creo que una camisa a cuadros blanca y negra. Nos saludaba y tiraba besos. Eran las 9 menos 10 de la noche del jueves 7/10/93. Por fin lo había podido ver, tenía lágrimas en los ojos y me abracé con no sé quién. Fue la primera vez real que los chicos del fan club lo pudimos ver y tiró una toalla con la firma, que Javier pudo atrapar. Estuvimos algo más y cuando vimos que no iba a salir más, nos comenzamos a dispersar.

(Frente a la puerta que da al balcón interno de La Mansión. 6 de octubre de 1993.-)

(Michael asomándose al balcón. 20.50 del jueves 7 de octubre de 1993. La camisa a cuadros blanca y negra que tenía la usó para ir a Patio Bullrich.)

(Nos fuimos contra la reja y luego sobre el borde de la vereda a cantarle. En las 2 fotos se me puede ver.)

Se hizo un “operativo” de ir corriendo al frente para despistar. Mary le dijo a Denise (inglesa, que es la que sostiene el cartel que dice “Mi concierto nº 14” en de “Man In The Mirror” versión “Moonwalker) y a Claudia (alemana) que Michael iba a salir por ahí porque era seguro y yo me lo creí. Finalmente le dije que teníamos que irnos y se despidió de ellas.


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Tomamos un taxi a casa de Mariana y preparamos todo para ir al hotel porque la reservación vencía a las 2 de la mañana. Entre las cosas cargamos varios regalos, como el mono con la remera, 5 prendedores y una gorrita, todo con el logo del club. Al llegar al hotel, uno de los que nos recibió las cosas preguntó si nosotros nos hacíamos cargo del monito, como si fuera de verdad. Fuimos a la recepción para registrarnos ya que Mariana había arreglado todo. Tomaron datos de nosotras y nos dieron la llave de la habitación 1005, piso 10. Nos sentíamos incómodas por estar en un ambiente tan lujoso y extraño a lo común de nuestras vidas.

En el comedor un hombre tocaba el piano, subimos al ascensor y ahí fue cuando sentimos ese malestar típico de subir y bajar en un comienzo, con algo en el estómago. Llegamos volando al décimo piso y cuando las puertas se abrieron sentí que me hundía: era la alfombra del pasillo, de color rosa viejo y crema. Miramos hacia donde quedaba la habitación, había dos cartelitos sobre mármol, supongo, y en color dorado: 1000-1008; 1009-1016. Estábamos al final, al lado de la salida de emergencia. Cuando abrimos la puerta nos quisimos morir, comenzamos a correr hacia todas partes, mirando lo que había: todo alfombrado, como los pasillos. A la entrada había un espejo, luego, a un costado, una mesa redonda con sillas y sobre aquella un bol con almendras y avellanas. Un mueble con 2 cajones, con Tía María, coñac, almendras con chocolate y 2 chocolates.

(Las fotos del frente del hotel las saqué un año después, cuando volví para el aniversario de la venida de Michael.)
(La puerta de nuestra habitación.)

(No recuerdo cuál, pero una de esas ventanas correspondía a nuestra habitación.)
(Televisor en el dormitorio. Las puertas de abajo escondían un grabador doble cassetera. A la derecha, la cama donde dormía Mariana.)

Abajo, la puerta derecha escondía un bar personal, se daba vuelta una llave y allí había Gatorade, Pepsi, Seven Up, Mirinda, Paso de los Toros, agua mineral. Luego estaba el living, con un sillón grande y dos sofás, una banqueta de hierro con almohadones frente a un mueble donde estaba el TV y a cada lado una lámpara. En el rincón derecho había un escritorio, con su luz correspondiente y un cesto. 2 lámparas estaban a cada lado del sillón grande. Para ir al closet, se pasaba por una abertura sin puerta. Al abrirlo se encendía una luz. Había perchas, colchas, almohadas.

Hacia el otro lado estaba el dormitorio, con una cama enorme, frente a ella un mueble con el TV, debajo un grabador doble cassettera. Debajo del mueble del living estaba la videocassettera. A cada lado de la cama había una mesa de luz con su lámpara. Del lado izquierdo (mirándola de frente) estaba el T.E. y una camita, al lado del mueble (lado derecho) la otra cama. Había una mesita frente a la ventana y otra banqueta con almohadones frente al T.V.

Un enrejado de madera más una abertura sin puerta separaban del baño. A la izquierda, el jacuzzi, a la derecha todo espejo, con dos lavabos, vasos, agua mineral, jabón, champú, acondicionador para el cabello y espuma de baño. Había tres toallas de mano colgadas una a cada costado y otra en el medio, dos cajones con pañuelos de papel y no sé qué y en el del medio, un secador de cabello. Junto al jacuzzi, una pila de toallas blancas. Había una ventanita con cortina enrollable, al lado de la puerta de la ducha y la otra puerta era el toilet: inodoro, bidet, toalla y T.E., el tercero de la habitación. Sólo estos dos lugares no estaban alfombrados.

Sobre la pared del toilet había una percha con dos batas blancas. Había 3 cuadros, 1 sobre la pared del mueble que tenía el bar, otro detrás del sillón grande y otro sobre la pared de la cama que estaba al lado del T.V.

Una de las primeras cosas que hicimos fue ver hacia dónde daban las ventanas: ¡a la Mansión! Nos queríamos morir. Cuando llegó el botones le di $ 10.- por subir las cosas y Mary dijo que iba a usar el jacuzzi, yo decidí hacerlo después, siguió Mariana y finalmente Graciela. Aprendimos cómo funcionaba, y a los “golpes” el asunto de las luces ya que había interruptores que iluminaban parte del living-comedor, otro cortaba todo, el del baño estaba dentro del dormitorio y había uno que estaba junto a la ducha que era para la calefacción de la misma, si no me equivoco. Esa noche no pudimos apagar las luces que estaban con el T.V. en el living, al día siguiente le preguntamos cómo apagarlas a una de las mucamas.

(En el toilet, había un ¡T.E.! Recuerdo que Mary lo usó para llamar a su casa.)



Mi decadente baño en el jacuzzi. Primera y única vez.

Cuando Mary ya estaba en el jacuzzi, ya cubierta de espuma, le saqué una foto mientras las demás sacaban y acomodaban cosas. Mariana y yo nos pusimos a comer avellanas y almendras. Encendimos el T.V., por lo menos el del dormitorio para ver si pasaban algo de la entrevista de Michael con Menem. Luego me tocó el turno a mí en el jacuzzi. Realmente las corrientes de aire que lo provocan te mueven para todas partes. Graciela me tomó dos fotos, una apoyada contra el borde y la otra soplando espuma con la mano. Al salir me puse la bata que quedaba. Mariana decidió desagotar el agua que quedó con los rastros de mugre. Nos re-matamos de la risa. Le ofrecí a Mary una Pepsi, pero no tenía con qué abrirla, busqué mi tijerita y con eso estábamos tratando de destaparlo. Luego miré hacia la mesita donde había un recipiente con hielo y una botella de vino, allí estaba el destapador. No sé quién alertó sobre que en la T.V. estaban pasando la noticia. Salimos corriendo y Mariana me chocó haciendo que la mayor parte de la Pepsi se me volcara sobre la bata. Era ATC y ahí estaba Mary, entrando al despacho. Michael estaba re-divino y simpático.

Mariana usó el jacuzzi. Le saqué la foto, al igual que a Graciela, que volvió a vaciarlo. Nada más que se quedó poco porque le hizo mal. Yo ya me había puesto el camisón y había intentado ver cómo era mi cama (la del lado del T.V.), pero como no entraba ya que me colgaban los pies, esa quedó para Mariana, la otra para Mary y Graciela y yo ocupamos la grande. Ella del lado izquierdo y yo del derecho (mirando desde dentro de la cama), o sea que para mi lado quedaba el T.E.

Las chicas se acostaron y se durmieron. Mary y yo comenzamos a hablar en el living mientras terminábamos los frutos secos. Comentamos lo ocurrido ese día, cuando por fin yo lo había podido ver, lo que le había pasado a ella. Finalmente me atreví a decirle que medio me sentía mal porque ella había estado con Michael y yo no, y me daba cosa estar así. Mary me dijo que era lógico que me pusiera así, que a ella le hubiera pasado lo mismo, si yo hubiera sido la que hubiera estado con Mike. ¿Esto fue el jueves a la noche o el viernes a la noche después del recital? Ahora no lo recuerdo, sé que le dije que sé que si ella hubiera podido yo habría estado con ella. Finalmente, antes de acostarnos, le di un beso en la frente y le dije que nadie más que ella se merecía todo lo ocurrido y que me sentía feliz por ella porque la amistad debía ser eso: ser feliz por lo que le ocurría a tu amigo.

Creo que eso pasó el viernes a la noche porque yo me iba a duchar y no lo hice porque ya era tarde, eras las 3 cuando terminamos acostándonos. Sé que también le comenté lo mal que me sentía por cómo la apartaba Cintia y que la gente siempre terminaba rodeándola y yo me quedaba re-pagando a un costado. Me pidió que me metiera y/o la siguiera, que las chicas también lo hicieran.

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VIERNES 8 DE OCTUBRE

Mariana pidió que nos llamaran a las 7. Siempre creían que yo era ella y me decían “Señorita Aquino” porque la que contestaba el T.E. era yo. Una vez vestidas y maquilladas, (previa llamada mía a las 7.15 a la biblioteca y decirle a Edit (la señora que limpiaba) dónde estábamos y qué había pasado para cuando mi mamá fuera a averiguar lo supiera) bajamos a desayunar.

Me sentía re-nerviosa, primero se sirvieron Mary y Mariana. Luego, Graciela y yo. Me serví 2 ó 3 facturas, tomé café y jugo de naranja. Sobre la mesa para servirse había 4 bols con cereales, una jarra con leche, algo parecido a un engrudo, medialunas, unas facturas que parecían scons con pedacitos de chocolate, unas tipo horneritos con manzana en el centro, jamón, queso, frutas frescas, pan lactal en rebanadas, dos esferas de metal con ¿fuego debajo?. Decían que una tenía huevos y la otra puré de manzana. Además había platitos, platos y bols para poder servirse. Sobre cada mesa había una taza, platito, cucharita, tenedor, dos cuchillos (uno para cortar y el otro para untar) y cuchara. También una copa donde servían jugo (nosotras tomábamos de naranja, creo que había de pomelo y no sé si ananá). Había unos pequeños frasquitos con mermelada, a veces frutilla, a veces frambuesa.

Al salir del hotel nos encontramos con los chicos, y salió “Angel” y cuando saludó a Mary le dijo: “You've been with Michael” (Has estado con Michael.) Ella sonrió y asintió. Entonces vino con la cámara, la encendió y le dijo que le hablara a Michael, que le contara lo que había sentido. Entonces le dijo: “Gracias, gracias, gracias, hiciste realidad un sueño…” “Angel” le dijo: “¿Te das cuenta que eso no ocurre todo el tiempo? Michael no lo hace siempre… Hay millones que hubiesen matado por estar en tu lugar. Es una oportunidad en millones.” Ahí comenzó a llorar, y le dijo: “Michael quiere hacer realidad los sueños. Por eso lo hizo….” Llorando, Mary dijo: “Thank you Michael… I love you and I promise I'll do my best to help you to heal the world.” (Gracias Michael… Te amo y prometo que haré lo mejor que pueda para ayudarte a curar el mundo.)

Yo también lloré, abrazada a Viviana, mientras me pedían que tradujera lo que Mary decía. Había chicas que lloraban y no entendían ni una palabra de inglés. Yanina quiso hablar y terminó llorando abrazada a Carolina y “Angel” la filmó.

El resto de la mañana transcurrió con filmaciones. Desde el balcón grande que daba a la calle, filmaba “Angel”, que con un walkie-talkie le daba instrucciones a otro camarógrafo rubiecito o a veces se las daba directamente a Mary. Cantamos “Todo Mi Amor Eres Tú,” “Man In The Mirror,” “Billie Jean,” “Remember The Time,” los gemelos bailaron este último tema. Pablito bailó “Billie Jean”, a quien Mary tuvo que traducirle lo que “Angel” le decía sobre él (que llevaba algo dentro, que era muy natural, que nunca había visto a nadie así).

Nos dieron a entender que todo eso, o parte, iría en un video o documental de Michael. Las españolas nos miraban odiándonos desde la vereda de enfrente y más porque Mary les pidió que se corrieran porque la gente de Michael nos estaba filmando. A Mariana y a mí, junto a otra chica nos hicieron decir “Michael Jackson is the King of pop, Michael Jackson es el rey del pop” varias veces y también “Michael Jackson, king of pop. Michael Jackson, rey del pop.” También filmaron a otros

(“Angel” filmando a Mary, el 8 de octubre a la mañana.)
(Angel” explicando lo que quería que hiciéramos. El fan club cantando. El “rubiecito” filmando a los gemelos mientras bailaban “Remember The Time.” El “rubiecito” filmando a Pablito mientras bailaba “Bilie Jean.” El “rubiecito” filmándonos mientras decíamos “Michael, Michael” aplaudiendo.

También ese día, en el hotel, nos cruzamos con un tipo que nos preguntó si teníamos presentes para Michael y Mary le contestó que sí porque Bob Jones le había dicho que Michael quería remeras, gorros y buzos del club. Le dimos lo que teníamos, el mono, el portarretratos con la copia del rompecabezas, el libro de Argentina, la tarjeta del club (firmada por cada uno de los integrantes) y la caja con el equipo completo para Michael (remera, buzo y gorrita, 3 unidades de cada uno.) Se llamaba House, uno petiso y barbudo.

Tuvimos lío para reingresar al hotel luego de la primera vez que salimos porque sólo Mariana estaba registrada así que nos dieron pases para las 3 para no tener problemas.
(El pase con mi nombre, número de habitación y fecha de estadía. Si pudieran verlo en vivo y directo verían el desgaste sufrido en la parte de afuera de tanto sacarlo del bolsillo del jean.)

Poco antes, salió Angel (le dijimos que era un ángel y se avergonzó. Queríamos que fuera nuestro padrino) y le dio a Mary 2 pases de backstage color rosa, 1 para ella y el otro para Pablito, y como Marley tenía que hacerle una nota en River, se tenía que ir más temprano con él.

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Todos estábamos nerviosos, como a las 3 de la tarde, “Angel” la metió con el nene en el taxi y la despachó para River. Mary aprovechó para conocer todo. No encontraron a Marley pero pudo ver todo el escenario, los esqueletos, el lugar por donde pasaría Michael. Luego llegó “Angel” y los llevó a Pablito y a ella por delante de la barra de seguridad y le dijo: “The magic word is: Michael said.” (La palabra mágica es: Michael dijo.) Si tenía algún problema lo único que tenía que decir era eso, que Michael quería que ella estuviese allí. Pudo conocer a Ricky Lawson que contó que su familia (tiene 4 hijos de entre 8 y 14 años) se le unieron en Inglaterra, Japón y que viajarían a Brasil, a México y a Australia para encontrarse con él. Que era difícil viajar tanto, pero al mismo tiempo era maravilloso porque conocía muchos lugares gracias a Michael. Ella dijo que era un hombre maravilloso y muy sencillo.

Todo el tiempo vio a Becky y a Karen Faye, al vestuarista (Michael Bush) y luego vino Kenny Ortega, bailó un poco con el bailarín rubio, le enseñó unos pasos de baile a Pablo y se fue. La gente de Michael fue muy sencilla y agradable.

Mientras tanto, afuera del hotel…

La mano venía complicada por el estadio por el asunto del club, a los chicos que estaban guardando lugar los amenazaban y que a la salida nos iban a pegar. Omar mandó que fuéramos a comer a McDonald's y nos aconsejaba no llevar la remera del club, sólo el carnet e ir a plateas. Yo ya estaba histérica, miraba a Mariana, a Graciela y a Cintia preguntándoles qué íbamos a hacer. Mary no estaba y medio estábamos perdidas, especialmente yo que no sabía qué hacer. Comí algo aunque sin ganas casi, por los nervios, y la duda era qué hacer. Finalmente fuimos con la otra remera y el carnet, el resto de los chicos estaban con su uniforme y yo me sentía re-mal.

En McDonald's Cintia me recriminó no haber subido el cargador del Movicom que Livia me había dado a la mañana porque yo le había pasado la bolsa a alguien y terminó quedando en el auto de Marisa, la mamá de Romina Besterean que junto a Graciela de Andrea habían ganado 2 de los 4 lugares para sacarse una foto con Michael. También hizo una crítica a Mary diciendo que se había ido, nos había dejado colgados, que por lo menos hubiera podido decir a Omar que él se hiciera cargo de los chicos, que andaba por las nubes porque había estado con Michael. Yo no quería decir nada para mantener los ánimos apaciguados, pero no me cayó bien para nada e iba intentar retener el incidente en mi memoria para contárselo a Mary en la noche, luego del recital. Incluso le dije a Graciela y a Mariana que estaba segura de que allá en el estadio, Mary iba a estar preocupada por nosotros, pensando qué hacer. Ellas tuvieron sus dudas, pero yo no, en ningún momento dudé de ella y creo que por eso, dentro de todo, luego comencé a sentirme más tranquila.

Ya en el estadio, nos hicieron pasar hasta campo. Fue tremendo, no lo podía creer: era un sueño hecho realidad. Fuimos hacia la valla y me puse entre Jorge y Graciela. ¡Se veía tan de cerca! ¿Por qué no podíamos estar nosotros solos? Comenté con Jorge que el escenario me parecía chico y no veía rastros de los otros escenarios móviles. Eso me desilusionó y también el estadio, creí que era más grande, quizás, Visto por T.V. uno magnificaba las cosas.

Apareció Mary y me sentía aliviada. Ella estaba tranquila, como era su costumbre. Le dije que creía que no iba a volver a verla. Livia se acercó y comentó que había un poco de lío y Mary me pidió que la acompañara para volver a donde estaban los demás, y pidió a todos que le comentaran el por qué de no tener las remeras del club. Le dije que Yanina C. era una de las que estaba hablando, según los demás y que también Cintia, pero mucho no quiso escucharme y entiendo el por qué: ya la estaban comenzando a pudrir.

Entonces luego me dijo que volviera con ella y los de seguridad no me querían dejar pasar, yo estaba con Mary y Pablito, así que tuve que pegarme la credencia rosa (de invitado) en mi carnet y poder pasar: ya habían abierto las puertas del estadio y además tuve que darle mi carnet a Pablito para que él no tuviera problemas.

Cuando pude volver a campo, ya había ingresado la gente y quedé en tercera fila, alguien se enojó conmigo, y me disculpé, le dije que eran los nervios. Traté de ser simpática por cualquier cosa y me fue bien. Les dije a Graciela y a Mariana que allí estaba yo y mientras molía el chicle entre mis muelas, me maldecía por haber ido detrás de Mary a contarle todo lo que había pasado y no esperar hasta la noche. Quizás, si hubiera estado adelante igual iba a tener que salir, pero en ese momento no lo sabía. Jorobé tanto a Gustavo que me dejara ir en lugar de él que quedé en segunda fila, exactamente detrás de Mariana y Graciela.

El resto fue una pesadilla, empujones hacia adelante, los costados, era agarrarse de donde se podía. Creo que le hice bolsa los brazos a las chicas. No me caí de milagro, gracias a Dios siempre pude afirmar bien los pies. También debo agradecer a un muchacho de Córdoba que constantemente me sostuvo y me soplaba en la cara. Las horas no pasaban más y cuando este muchacho, que estaba con la novia dijo que se iba, le pedía que me subiera y me pasara hacia adelante. Fue terrible, pero decidí irme porque quería vivir y ver a Michael. La gente se asemejaba a bestias, incluso escupieron a Sam Emerson que sacaba fotos a los desmayados y “Angel” filmó, pero creo que antes le dijeron de todo a la gente que acomodaba cosas y a la chica que hacía acrobacias con la pelota.

Luego que me sacaran (perdí los dos aros, además que pasaban a todos los desmayados por encima nuestro) fui caminando hasta la Cruz Roja, estaba hecha sopa. Allí me encontré con Claudia, creo, luego apareció Ma. Laura y Jorge. Me temblaban las manos del esfuerzo de sostenerme y me había quedado re-preocupada por Mariana y Graciela, y Ma. Laura lo estaba por Yanina, tan flaquita que no había querido irse. Casi me puse a llorar de los nervios, tomé dos vasos de agua y fuimos hacia campo, a un costado (el izquierdo) y fuimos metiendo, estábamos los cuatro juntos, pero cada vez que la gente se movía yo aprovechaba y me iba metiendo.

Cuando el show iba a comenzar “Angel” llevó a Mary con Pablo ya vestido al escenario. (Siempre escoltada todo el tiempo por “Angel” habían ido al vestuario donde le habían puesto a Pablito una chaqueta.) No sabían dónde ubicar a Mary, primero la hicieron sentar sobre la valla, pero era un desastre por la cantidad de desmayados, así que luego se quedó parada entre los parlantes. “Angel” iba y venía cerca de ella, cuidándola. Le llevó taponcitos para los oídos y una botella de agua mineral.

Luego, cuando empezó “Carmina Burana” le preguntó si él había hecho las tomas y le dijo que sí. Le recomendó que llevara a Pablito al camarín después de “Dangerous” para que pudiera estar en “Heal The World” sin problemas.

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Cindy Sil Jackson

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La primera parte del show la vi fría, como si estuviera viendo un video, me sentía mal, estaba sola, sin Mary ni delante de todo, como lo había soñado. Chau al sueño de subir al escenario y todo lo demás que había imaginado. El principio de “Jam” me lo re-acuerdo, incluso le dije a Jorge, que todavía estaba con nosotras que mirara al escenario, que “Carmina Burana” ya la habíamos visto bastante veces. Era de no creer, todavía no lo creo, el salto que pegó, la lluvia de chispas que de atrás limpiaban. Recuerdo el rap y cuando choca su mano con Kevin Dorsey. Las imágenes se me confunden con el video de la gira. Recuerdo el final, las luces apagadas mientras Michael grita “How are you doing?” (¿Cómo están?) y grito “Fine” (Bien) mientras se saca esa especie de muñequera larga.

Otros recuerdos de “Wanna Be Startin' Somethin'” son del negro con el casco que toca la guitarra y la bandera de la paz. De “Human Nature” sé que hacía movimientos muy sensuales, canté, pero nadie a mi alrededor hacía lo mismo porque no la sabían. “Smooth Criminal” es uno de los números que más recuerdo. Las pantallas reflejando su sombra, el baile, la bomba de humo que lanzaba ese bailarín de mechas con el que Mary habló y cómo se iban para la punta y se inclinaban como en el video. El final cuando caen todos “ametrallados” y Mike, re-canchero se va del escenario.

Las luces en “I Just Can't Stop Loving You” y el comienzo fue matador. Vi a Michael venir caminando, era de morirse. Nunca me voy a olvidar cómo se tentó que no podía seguir cantando y se fue para el costado derecho del escenario. Me quise morir cuando lo vi reírse. Yo no vi lo que le hizo a Siedah (después Mary me contó que le había abierto de un tirón la campera y que ambos se tentaron y se reían todo el tiempo.) Recuerdo cuando apenas le apoyó la mano sobre el muslo de ella, cuando dice “It's a heartache,” “It's a breakdown,” “Tell me, tell me.” Cómo se queda cuando termina y luego empieza “She's Out Of My Life.” Cómo odié cuando llegó el momento que subiera la chica donde Michael dice “Can I come down there?” (¿Puedo bajar ahí?) La rubia que subió tuvo la suerte que Michael la alzara y la hiciera girar un poquito. La tuvo un montón con él. (Era la hija de Benny Izaguirre). Me acuerdo que una mujer cerca mío decía: “¿Por qué llora tanto?” o algo así.

Del medley no recuerdo casi nada, sé que batí palmas, pero no mucho más y el final de “I'll Be There.” Enloquecía cuando Michael iba para mi lado. Cuando nombró a los hermanos y lloró, otra vez la mujer volvió a preguntar por qué lloraba.

Mary contó que durante “I'll Be There” se rió tanto que no puedo completar los nombres de los hermanos. Dijo: “Jackie, Marlon, Tito…” y hasta allí llegó. Se reía muy tentado. Mary dijo que se tiraba al suelo todo el tiempo y también en “She's Out Of My Life.”

Después vino “Thriller” o “Dangerous.” De la primera recuerdo los láseres, los esqueletos, los monstruos y cuando Mike se puso la máscara, pero no el final. De la segunda, la pantalla con la chica y que era prácticamente ver la actuación en los AMA, además que no esperaba que lo hiciera.

Mary llevó a Pablito al camarín antes de “Dangerous” sin darse cuenta. Michael los miró varias veces mientras actuaba y luego de que llevó a Pablo, en “Will You Be There?” Mary le arrojó un beso con los dedos y él se lo devolvió. Creyó que iba a desmayarse de la emoción. Varias veces “Angel” la filmó y Sam Emerson le sacó fotos mientras ella miraba el concierto con la boca abierta.

“Billie Jean” se puede decir que hubo partes en que no pude verlo, creo recordar cuando se apagaban las luces y quedaba iluminado sólo él y cuando tira el sombrero. “Black or White” (precedido por imágenes del video) fue otra que casi no recuerdo, sí las llamas cuando empieza y que salía Becky, y Kevin haciendo el rap.

“Will You Be There?” sólo me acuerdo cuando entraba y el final donde estaba junto a dos chicos y recitaba el final. Me sorprendió porque yo esperaba al ángel, al igual que antes había esperado “Beat It” y no la hizo.

“Heal The World” fue precedido por la pantalla mostrando imágenes de chicos y de Michael con la música de “We Are The World” que luego todos los del coro de Michael nos hicieron cantar. Fue uno de los momentos más lindos. Luego vino la chica que hacía gimnasia con la pelota y al hacerla rodar a un costado, Michael la tomó y comenzó a cantar. Se infló el globo y fue trayendo a los chiquitos para el final, lo vi a Pablito y me la pasé gritando cada vez que Michael decía “I love you.” Se me cayeron unas cuantas lágrimas durante esta canción.

Finalmente “Man In The Mirror” del que no recuerdo nada, sé que al final presentó a los músicos y todo terminó con los fuegos artificiales. Yo esperaba algún tema más después, pero ahí se terminó todo. En realidad, esta canción ya no estaba incluida en el show porque lo había acortado desde Singapur. Repitió varias veces “I love you.”

Me frustró que no hiciera ciertas canciones o que faltaran efectos; luego me enteraría que no lo había hecho por cuestiones de presupuesto. Hubo partes que no las pude ver bien porque la gente me tapaba. Era la locura cuando Michael iba hacia nuestro costado, no podía dejar de gritar ni de saludar, como si él pudiera verme.

Al terminar los fuegos artificiales, que parecían venírsete encima, esperé que la gente comenzara a irse y fui caminando despacio hacia el lugar por el que habíamos ingresado. Me fui encontrando con los chicos y vi a Mary sentada en un vallado con Pablito. Fui hacia ella, la abracé y le comenté algo de lo ocurrido. No me vio cuando me sacaron, pero sí a Mariana y a Graciela, y eso la dejó muy preocupada. Finalmente nos fuimos de la mano hasta afuera donde nos esperaban las combis, me devolvió mi carnet y Ma. Laura me prestó un buzo porque el mío estaba en el hotel. No recuerdo lo demás, excepto que llegamos tarde, y creo que esa noche fue que hablé con Mary de mi arranque de envidia y lo que había pasado. Pobre, siempre tuvo que bancarme alguna y le conté que nunca había perdido la confianza en ella y en que estaría pensando en nosotros en todo momento y que sabía que si hubiera dependido de ella, yo habría estado acompañándola donde le tocó estar. Al final, a las 3 de la mañana, sin bañarme y medio bien, medio mal, nos fuimos a dormir, cosa que no logré enseguida, pero al final lo hice: ya era otro día.

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SABADO 9 DE OCTUBRE

El sábado no recuerdo hasta qué hora dormimos, lo que sí era que me dolían los brazos, algo las piernas y mucho la mandíbula de tanto masticar chicle el día anterior. Al abrir la puerta me encontré con el diario “La Nación” (que ya teníamos del día anterior) y leímos los comentarios del show. Me di una buena ducha y luego bajamos a desayunar y creo que nos cruzamos con Wayne que nos saludó.

La sorpresa fue que el maître nos llevó a sentarnos cerca de donde estaba Bob Jones y dos personas que luego nos enteraríamos que eran: Horacio Padovani (secretario personal de Bob Jones y que le hacía de traductor y era de Argentina) y Teddy Lakis, el coordinador de los viajes y que era muy simpático.

Bob Jones, al verla pasar a Mary, la llamó “María” y al acercarse le preguntó que había pasado con las remeras de Michael, que todavía las estaba esperando. Ella se quedó helada y le respondió que le había dado las cosas a House.
- ¿A House? ¡Él no tiene acceso a Michael Jackson! – exclamó Bob Jones. – ¿No te dije que hablaras conmigo?
Se quedó dura y le respondió:
- House me preguntó si tenía regalos para Michael Jackson y se los di.
- ¿Eso te preguntó House?
- Sí, eso me preguntó.
- Ya voy a hablar con Wayne y vamos a arreglar esto. Mientras tanto quiero que para hoy a la tarde me traigas tres remeras, tres gorros y tres buzos para Michael. ¿De acuerdo?

Nos preguntó si la idea del logotipo y todo el equipo había sido nuestra y Mary le contestó que sí, que nos habíamos organizado porque a Michael le gustaba la organización y eso parece que le gustó. También preguntó si todas éramos de Buenos Aires y yo le aclaré que era de Santa Fe, al norte de Buenos Aires.

Con Bob Jones estaba Teddy Lakis y saliendo detrás de ella, la llamó y le pidió para él mismo souvenir: una remera, un buzo y un gorro a cambio de un autógrafo personal de Michael. Bob Jones lo vio y más tarde la llamó otra vez afuera del hotel. Sonriendo le preguntó qué quería Teddy. Le contó y le aclaró otra vez: “La única persona que tiene acceso a Michael Jackson soy yo. Por favor, no le entregues nada a nadie que te diga que es para Michael Jackson. Podés enviarme a la habitación las cosas que yo se las haré llegar, pero no le entregués nada a nadie más. ¿Está claro?”

Ella asintió con mucho respeto y todo el temor que Bob Jones le inspiraba mientras él estaba sentado en un costadito por la entrada lateral, sobre la escalera. Se animó y le preguntó si a él no le molestaría que ella le mandase diariamente un regalo para Michael y le dijo que no había ningún problema.

Salimos del hotel alucinadas: ¡Michael quería nuestro uniforme! Necesitábamos de todo y Livia no aparecía. Con Mary y Mariana salimos disparadas hacia el departamento de esta última para buscar el caballo (¿o lo bajamos del hotel?) y mandarnos para el lugar frente al Obelisco donde yo había sacado fotocopias color el martes (Copy Show, sobre calle Carlos Pellegrini). No tenían gorritas como las nuestras. Le comenté a uno de ellos, el que me había atendido la vez anterior, que le comentara a su amiga, la rubia, que Mary había estado con Michael en presidencia y en backstage en el recital, que para algo había servido estar en el hotel. Me comentó que el amigo de él tenía todo el recital filmado (el que tenía completo era el de Rusia.) Nos fuimos a calle Lavalle y encontramos un lugar (Cosas de Buenos Aires) que nos podían hacer lo que necesitábamos. Mary nos mandó a Mariana y a mí que fuéramos a hacer lavar los 4 buzos nuestros. Era cerca del departamento de Mariana. Iban a tardar 3 horas, pero les pedimos que lo hicieran lo más pronto posible porque Michael Jackson así lo pedía. Finalmente nos dijeron dos horas, que se iban a cumplir a las 2 y cuarto.

Vimos el especial de Michael en Rock & Pop y creo que el domingo pusimos los dos T.Vs a todo lo que daban cuando pasaron el video de “Heal The World”, cosa de que Michael “escuchara.”

Volvimos al otro local y charlamos con el dueño mientras estampaba las remeras y los gorritos. Elegimos 3 remeras con dibujos simpáticos para regalarle a Michael. Tenían caricaturas que decían Buenos Aires, Argentina. Una con un obelisco, otra con un mate y otra con la bandera. Cuando todo estuvo listo, el dueño nos regaló 4 llaveros, una para cada una y uno para Michael. Cuando se hizo la hora de ir a buscar los buzos, tuvimos que contarles a los del lugar más o menos cosas que habían pasado. Después del lavado no quedaron bien y volviendo al hotel sólo pusimos el mejor en una bolsita junto con la caja del potro (una réplica muy linda) y dejamos el pedido en recepción. Mary llamó a la habitación 705 y le dejó a Bob Jones un mensaje en el contestador diciendo que le llegarían las cosas a su habitación. El resto iba a ir en una bolsita con una remera y un gorrito para Teddy Lakis.

A Teddy Lakis lo encontrábamos todo el tiempo y nos pedía las cosas. Estábamos preocupadas porque no teníamos todo lo pedido y él nos apremiaba, incluso nos había prometido fotos autografiadas para cada una de nosotras cuatro.

Ese día subimos y bajamos tanto por el ascensor que Wayne ya estaba cansado de vernos. Cuando el ascensor se abrió en el entrepiso y Wayne nos vio adentro, hizo cara de obviedad y nos señaló con el índice ante el “Hi, Wayne” de nosotras. Y lo más gracioso fue que cuando volvimos a bajar en un momento Mary dijo que lo último que faltaría era que al abrirse el ascensor apareciera él. Dicho y hecho. El ascensor paró en el piso 9 y al abrirse las puertas ahí estaba Wayne. Comenzamos a reírnos y Mary dijo: “Poor one!” (¡Pobre!) Él también se rió y le golpeó cariñosamente en los hombros diciendo “No, no…”

( 9 de octubre. Cantando delante del balcón. Mariana y yo arengando a la gente. Yo al frente alentando al grupo a cantar.)

(Michael asomándose al balcón.)

(Michael tirando una toalla con caramelos de menta. Michael acabando de tirar la toalla con los caramelos.)

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El resto de la tarde transcurrió con pocas novedades, creo que Michael sacó el brazo y salió tapado al balcón. (Las capturas muestran que algunas cosas sí)

Otra cosa que pasó fue que Julio, el director del coro, fue a nuestra habitación, puso un video sobre el coro, luego bajamos al lobby y nos quedamos esperando a Bob Jones, Julio quería hablarlo.

Vino Buggy, el gordo de seguridad, que una chica quería hablar con Mary, y como ella estaba ocupada, me mandó a mí. Fui con él y salí por la entrada de los coches. Una chica, llamada Carmen Castro, quería ver la posibilidad de que Michael recibiera al nene de ella porque tenía cáncer y yo le dije que hablaría con Mary, pero que no estaba en sus manos lograrlo. Volví (tuve que dar toda la vuelta), se lo dije a Mary y me contestó lo que yo le había anticipado a la chica. Salí, se lo dije y volví al hotel.

En un momento, Graciela nos llamó a Mariana y a mí, que nos fuéramos separadas y disimuladamente hacia adelante y allí nos reunimos con ella, la otra Graciela, Ana María (creo), una de sus nenas, Cintia y Mary. Cintia tenía noticias por parte de Eduardo (de seguridad) que Michael iba a Alto Palermo. Tomamos dos taxis nuevamente a perseguir al imperseguible. Al llegar vimos las combis: la azul y la blanca: estaba allí, tratamos de esconder nuestras insignias delatoras para que la gente no nos jorobara siguiéndonos. Entramos y vimos un tumulto de gente. Agarradas de las manos nos fuimos metiendo, al final terminamos saliendo y yéndonos hacia el otro lado (¿o fue al revés?) donde alguien nos dijo que estaba prohibido. Resultó ser la entrada de los autos. Volvimos y enfilamos hacia la juguetería “El país de las maravillas,” allí había movimientos sospechosos, los empleados estaban nerviosos y la cortina preparada para ser bajada y comenzó a haber gente de seguridad.

Estábamos listas, pegadas a las vidrieras. Mary tenía la cámara que revista “Caras” le había dado para que le sacara una foto a Michael con la promesa de que le harían un poster tamaño natural. Probó el enfoque y yo le dije, además de luego reaccionar ella, que no le sacara, que si la veía, Michael iba a pensar que finalmente todos éramos unos cholulos y de paso no podíamos tirar abajo al club de fans. Todo el movimiento se calmó y nos quedamos ahí.

Cintia oyó hablar a un chico que vio pasar un auto oscuro dentro del cual vio, apenas, por los vidrios polarizados a alguien con barbijo amarillo. Uno del estacionamiento dijo que estaba en el 3er. Piso. Decían que estaba en Paseo Alcorta o San Telmo. Nos fuimos al primer lugar y nada. Otra vez Michael nos había burlado. Luego terminamos enterándonos que había mandado a la gente de él a averiguar y él se había quedado en el hotel.

Yo había visto salir las combis antes que Graciela me llamara para ir hacia adelante. Fue de pura casualidad. Otra versión dice que al ver tanta gente pasó de largo. Pero al final había ido a San Telmo.



(Esto ocurrió el 9 a la noche. No tengo el recuerdo de esto. Tal vez no estábamos ahí en ese momento.)

Ya ni recuerdo cuándo almorzábamos o cenábamos, ni a qué hora nos íbamos a dormir. Lo que sé fue que le mandamos a Teddy, a la noche, las cosas para él y que esperara por el buzo porque teníamos problemas para conseguirlo. Esa noche subimos a nuestra habitación más o menos temprano. Vimos todo el show del Clío y nos pusimos a dormir. Yo no podía, estaba re-despierta. Tipo 2 menos 20 me levanté y fui hasta la ventana. Una o dos histéricas llamaban a Michael a los gritos. Eso me enojó. ¿Por qué no lo dejaban en paz? Miré hacia La Mansión, ningún movimiento, volví a acostarme, tenía que dormir.

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DOMINGO 10 DE OCTUBRE

Al bajar a desayunar se nos acercó Pantera y nos dijo que estuviéramos temprano en el estadio que a las 4 iban a abrir las puertas.

A la tarde subimos a la habitación con Pablito. Nos pusimos a chusmear por la ventana y vimos que los chicos que acompañaban a Michael comenzaban a tirar avioncitos. Se asomó Michael. Nos vio y nos hizo un gesto de silencio para que no lo delatáramos.


Luego salió en 4 patas, se levantó y se apoyó contra las persianitas, y así fue hasta el medio del balcón y terminó tirando una bombita de agua roja que le pegó a alguien que estaba en el borde de la pileta de natación. (Mary cuenta que cayó en el medio de la pileta y dos nenas se tiraron a agarrarla.)

Después salió otra vez, arrastrándose con avioncitos en la mano y se los entregó a los chicos para que los tiraran. Volvió a la ventana, los chicos volvieron a entrar y todas persianas se cerraron. Michael estaba con el sombrero, barbijo, camisa celeste (la del pijama), pantalón violeta con rayitas rojas (también del pijama) y medias blancas.


Luego, por más que miramos un rato más no salió otra vez. Un par de días antes había asomado una mano por el balcón. Cuando el juego terminó, los chicos corrieron las cortinas y nos vieron. Los saludamos y respondieron al saludo.

Pensamos qué pena no tener este momento en foto y la sorpresa fue mayúscula cuando días después Revista Gente publicó estas fotos. Ellos y nosotras, junto a Pablito, habíamos sido los testigos de este momento de diversión de Michael.

Allí comenzamos a pensar un plan para la noche: iríamos hasta debajo de La Mansión y arrojaríamos cosas al balcón para que Michael saliera. Decidimos comprar globos para subirle paquetitos de M&M y entre los 5 salimos hacia Patio Bullrich. A Mary se le ocurrió que habláramos en inglés y yo propuse que Mariana fuera la única que supiera castellano. ¡Fue re-divertido!

La gente nos miraba como si realmente fuéramos extranjeras. De ahí, como no encontrábamos globos nos fuimos a Alto Palermo donde compramos una pelota con un cascabel adentro. Era roja, amarilla, azul y verde. Encontramos el puesto de globos y pedimos 4. Vimos unas pelotitas de goma que simulaban ser ojos y también las pedimos. Nunca me voy a olvidar de la empleada cuando pregunté cuánto era el costo de las pelotitas y yo me hacía la que no entendía y la miraba a Mariana. La chica dijo “$ 8.” Yo le dije “Eight?” y ella saltó diciendo “¡La tengo re-clara!” De paso había una chica rubia que le preguntaba si éramos “las chicas de Michael Jackson” y yo me quería morir de la risa. Tomamos otro taxi, re-delirando por lo ocurrido. Instruimos a Pablo no decir nada y que los globos se los habían regalado porque lo habían reconocido. Fuimos a nuestra habitación y me terminé quedando sola con Pablo y jugamos a los penales con la pelota de paño. Graciela y Mariana habían ido a comprar los M&M y Mary no sé dónde estaba. Afuera seguían preparando todo para el coro.

(Los globos y los regalos que todavía no le habíamos hecho llegar.)
(Foto del balcón interno de la Mansión, sacada desde adentro de nuestra habitación el día 8 de octubre.)

Esa tarde le mandamos a Michael la caja con muñecos vestidos con trajes típicos y el libro de Molina Campos. A Bob Jones le enviamos de regalo la caja de alfajores que decía: “To Mr. Bob Jones, for your kindness. (Para el señor Bob Jones, por su amabilidad.)Bajamos y fuimos frente a La Mansión, la excusa de nuestra idea era que habíamos acompañado a Mariana a recibir un llamado a su departamento.

Todos estaban haciendo cordón y había bastante gente. Angel le presentó a Mary a “See-Saw” y a otro cameraman (J.J.), para que la ayudaran. Había una cámara fija cerca nuestro y como a las 19.30 Michael se asomó al balcón y detrás de él estaban Angel y Sam, también salieron los Cascio y Brett Barnes.

(Bill Bray y uno de los Cascio. Brett Barnes y el otro Cascio. Los chicos, Michael, Sam Emerson, “Angel” y Bill Bray en el balcón del medio.)

En el patiecito de La Mansión estaba el coro. Yo quedé en la punta izquierda del cordón porque allí tuve que ir a poner un poco de orden y faltaba gente. No puedo acordarme mucho por lo obnubilada que quedé: Michael estuvo 10 minutos más o menos ahí afuera, re-feliz cantando, bailando, señalando la bandera: “Michael, your heart is as enormous as your talent” (Michael, tu corazón es tan enorme como tu talento) saludándola con las manos juntas. Yo no cantaba por respeto al coro, pero la vi a Mary y a los demás cantando y me largué yo.






Fue mágico aunque sólo recuerde eso. Le señalaba cosas a los chicos y sonreía, incluso grabó todo con un walkman. Al terminar, el coro, muchos estaban llorando porque recién ese día habían podido verlo por primera vez, descontando el recital.

Teníamos que irnos al estadio. Bob Jones le había dado 9 entradas preferenciales a Mary. Tomamos 4 y nos fuimos en el auto de la mamá de Carolina y le contamos lo del balcón.

(Las entradas “preferenciales” de Bob Jones (las que dicen INVITACION). Una usada, y la otra que sobró no recuerdo por qué.

Las otras son las entradas que compré. La 3era. la regalé el mismo 12/10 afuera de River.)


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(La Tronador saliendo para River junto con la combi blanca. 10 de octubre 1993.)

Al llegar había lío porque había seguridad argentina y la de Michael y ésta no quería dejarnos entrar. El argentino le pidió a Mary que le dijera que estaba a cargo de ese sector del estadio.El negro respondió “I'm in charge” (Estoy a cargo) y tuvimos que entrar por otra parte, sólo los de carnet azul (no todos los del fan club tenían ese carnet). Graciela, Mariana, Mary y yo quedamos un poco más atrás a propósito, íbamos a entrar por prensa.

Mary se fue a ver a los demás y Marta, la esposa de Omar, le dijo que se fuera, que él iba a arreglar todo cuando llegara (estaba en Canal 13 donde le estaban haciendo una nota a Pablito). Como no venía la fui a buscar, nos fuimos las 4 y entramos. Era el re-despiole, tuvimos que salir porque no nos correspondía entrar por allí, buscamos el acceso y nos metimos. Al final terminamos estando en la punta del estadio, arriba de todo, a la derecha. No vimos casi nada, quedé medio bizca. Mary y Mariana se salvaron por los binoculares, pobres, tampoco veían mucho de lejos. Pero se pudieron apreciar todas las luces y la gente. Como me tuve que guiar por la pantalla en un 90%, no recuerdo casi nada. Nos re-divertimos, gritamos mucho, cantamos un montón, hicimos la ola un montón de veces. Y por fin pude tener a Mary al lado mío en un recital.

Y fue el más accidentado para Michael, ya que en “Billie Jean”, cuando iba a decir “Billie Jean is not my lover” y tirar el sombrero, éste se le cayó para atrás.

En “Black or White” no le salía el sonido al principio y zafó convocando a todos a que hicieran palmas, de paso se resbaló y tuvieron que secar el piso porque cayó bien de cola, pero pasó desapercibido porque pareció preparado. Recuerdo las chispas y las explosiones en “Jam” y las lenguas de fuego en “Black or White”, que Michael dijo “Everybody!” en “Wanna Be Startin' Somethin'”, los grititos para que la gente lo siga, las pantallas, la bomba de humo y cuando se inclinaban en “Smooth Criminal” y el final cuando retiraban a los bailarines “muertos.” También recuerdo la chica que subió en “She's Out Of My Life.” Al llegar “Heal The World” (que siempre me emocionó hasta las lágrimas en cada concierto, al igual que el final de “Will You Be There?”) vi que miraba entre los chicos. Los de club decían que buscaba a Pablito, a quien no vimos. Michael hizo nuevamente “Man In The Mirror.” Al terminar, nos pusimos de acuerdo en decir que habíamos entrado a campo y luego nos habíamos subido a las plateas. De a dos, Mariana y Graciela y Mary y yo así salimos y después fuimos encontrándonos con los demás.

Encontramos a Carolina y a la mamá y nos fuimos para el auto, allí estaban Mariana y Graciela. Nos marchamos para el hotel, poco antes de llegar, entrando por contramano a una cuadra, sentimos gritos y salimos corriendo. Decían que Michael se había asomado. Nos quedamos cantando y aplaudiendo, no sé si salió.

En ese momento fue cuando todos los de confianza quisieron hablar con Mary. Todo el mundo estaba hablando de ella, sus actitudes y de nosotras tres. Mariana y Graciela subieron a la habitación y yo me quedé con Mary, escuchando todo. Estaban Sergio, Héctor, Haydeé, Viviana, Beatriz, Ma. Laura, Yanina L. y alguno otro más. Había habido y había muchos comentarios: que andábamos a los secretos, que salíamos las 4 juntas, lo de los globos (Pablito había terminado vendiéndonos), que teníamos entradas preferenciales, que ahora que Mary había visto a Michael había dejado colgado el club y no sé qué más. Se habló largo y tendido aclarando todo eso. Encima Pablito no había bailado por negligencia de Omar que había preferido ir a Canal 13 a hacer una nota. Consecuencia: no lo dejaron entrar porque había llegado tarde y ya no había más nadie de seguridad.

Cuando conseguimos ir al hotel, tipo a las 4 de la mañana, (yo ya había subido antes a bajar algo a alguien, creo que a los chicos de Mar del Plata, Mariana me dijo que Cintia estaba enojada porque había visto las otras entradas cuando subió a buscar la cartera. Comenté algo de lo que ocurría abajo y me fui de nuevo con Mary.) Ahí si nos fuimos al hotel. Al llegar al ascensor, la pararon dos mujeres de un hospital. Ni siquiera la dejaban en paz a esa hora. Querían que las contactara con Michael para hacerle llegar un cassette con una canción por lo del SIDA. Mary les explicó que si bien tenía contacto con gente de él, no creía posible lograr lo que ellas querían.

Les aconsejó hablar con Bob Jones, pero ninguna de los dos sabía inglés. Justo pasó por ahí Bill Bray y Mary les dijo que era el guardaespaldas personal de Mike y lo paró. Le dijo que sólo traduciría y le explicó lo que las mujeres querían, pero él muy amablemente dijo que no. Mary se lo dijo a ellas y al fin pudimos subir. Nos acostamos, era ya muy tarde.

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LUNES 11 DE OCTUBRE

No podíamos levantarnos del sueño que teníamos. Aproveché a lavar la remera y me puse la del logotipo viejo de “Heal The World.” Teníamos que bajar a desayunar. Graciela y Mariana se adelantaron, pero volvieron enseguida porque una mucama les dijo que teníamos que irnos para el mediodía. Comenzamos a acomodar todo y como no podíamos hacer lo que habíamos planeado con los globos, los atamos de la segunda ventana y en el balcón pegamos el logotipo del club, quizás a Michael le llamara la atención y mirara desde La Mansión.

Bajamos a desayunar, estábamos nerviosas, preocupadas, el club tenía medio harta a Mary y con ganas de mandar a todo el mundo al diablo. Se acercó Bob Jones y nos saludó y le dijo a Mary que tenía 4 pases para backstage y la posibilidad de sacarse una foto con Michael: “Para vos y tu grupo” le dijo. El desayuno me quedó atascado. ¿Había escuchado bien? Cuando se fue le pregunté a las chicas si yo había entendido lo que suponía que había entendido. Y era cierto. Nadie más pudo comer: era la oportunidad de tocar el cielo con las manos, pero lo peor de todo en que estando la situación como estaba iba a ser la gota que derramara el vaso. Podíamos escaparnos y no decir nada, aunque probablemente lo averiguarían, o sortearlos entre todos. No sabíamos a qué grupo se había referido Bob Jones: ¿nosotras 4 o el club? Bob Jones le dio a Mary el número de fax y de T.E. de la fundación “Heal The World” en Los Angeles.

Volvimos a la habitación y tenían que bajarnos las valijas e ir, aunque más no fuera, un ratito a La Mansión, a ver si podíamos tirar las cosas al balcón. Mary no quiso ir para estar con los chicos del club (a raíz de las recriminaciones de la noche anterior.) Bajamos al primer piso, miramos dos segundos luego que un guardia no nos quería dejar estar, pero le enseñé mi pase y accedió. No podíamos tirar nada al balcón y decidimos mandar las 3 pelotitas, los M&M, el cuadro de Graciela (ver foto), mi carta y tarjeta, la placa con la caja forrada en cuero y el logo del club tallado arriba a la habitación de Bob Jones. Escribí el tarjetón y lo adjuntamos con las cosas en una bolsa y salimos.

Horacio Padovani fue a nuestra habitación a despedirse antes de que nos fuéramos, diciéndonos que podíamos contar con él para lo que deseáramos. Siempre nos cargaba diciendo que él era la geisha de Bob y que era difícil hacerlo reír.

Tomamos un taxi mientras Mary se quedaba con los chicos. Mientras viajábamos al departamento de Mariana íbamos hablando de los 4 pases. No recuerdo la conversación, pero estábamos preocupadas por poder ir, aunque confiábamos en alguna solución, pero yo no quería que pasara nada malo. Dejamos todo el equipaje y volvimos al hotel. Fuimos a la sombra de la calle Cerrito, creo, a quedarnos frente a La Mansión.

Omar mandó a Graciela y a Mariana a buscar la bandera al departamento y al rato me mandó a mí a buscar el rompecabezas. El taxista me entendió Lavalle y Azcuénaga en lugar de Lavalle y Esmeralda, menos mal que me avivé. No tenía llave, al llegar al departamento, hice esperar al taxista porque no tenía cambio de $ 5.- y me dijeron que Mariana hacía un ratito que se había ido. Yo estaba medio histérica. Al volver, me encontré con el rompecabezas armado. Ana María había insistido tanto en armarlo, que tanto había costado, etc. La ayudé, junto a otros, a sostener una de las piezas.

Los camarógrafos de Michael, o por lo menos el rubiecito, nos filmaban. Filmó el logotipo y lo que decía del otro lado del rompecabezas. Luego lo desarmamos y me fui a una de las puntas porque faltaba gente para el cordón. Me animé y le hablé al rubiecito:
- It's hot today (Hace calor hoy). – y él asintió y yo pregunté. – Did you think Argentina was going to be like this? (¿Pensaste que Argentina iba a ser así?)
- No, I thought it would be cold. (No creí que haría frío.)
Le aclaré que no me refería al tiempo. Yo me había referido a la gente, al fan club. Me contestó que no y me dijo algo que me hizo muy feliz: “Michael is very happy” (Michael está muy feliz) (por lo del coro.)

La gente era mucha, hacía calor, estaba cansada y algo dolorida en la cintura. Los Cascio y Brett Barnes salieron y comenzaron a tirar avioncitos que la gente quería agarrar. Se hacía difícil sostener el cordón. House también se apareció por el balcón y tratábamos de que entendieran que no tiraran nada porque nos estaban matando.


Se asomó Michael y ni qué contar. Se asomó varias veces, tapándose con la revista “Child”, con un espejo, y luego con barbijo y sombrero, salió al al balcón y se apoyó ahí, mirando mientras la gente nos mataba.

Recuerdo que el chico del fan club, que tenía cámara y nos filmaba, me decía que en un momento Michael me señalaba a mí, algo del carnet, y yo lo levanté y se lo mostraba. Tiró una almohada, una toalla y finalmente el sombrero. Allí casi me caí entre todos, a Mariana la aplastaron y perdió el gorrito y los lentes, a Mary le tiraron del pelo. Sergio me dijo que Michael había tirado los lentes. Yo no lo vi.




(Frente y dorso de la credencial azul que teníamos algunos. En ese momento, yo ameritaba tenerla porque era la representante del fan club en Santa Fe. El carnet de Mediplan, no recuerdo por qué me lo dio Mary. Pero es recuerdo de esa época.)

Volvimos a armar el cordón. Ya me habían perforado los oídos unas chicas a las que les dije que dejaron de hacerlo, que él no se iba a asomar. El rubiecito las filmó, pero sus lágrimas era de falsedad pura. No pude evitar comentar: “Ahora a todo el mundo le agarró el amor por Michael Jackson.”


(11 de octubre de 1993. Esta es la foto que no supe que me habían sacado en Revista “Gente” hasta que Michael se fue. Esa chica detrás mío me dejó sorda. Mi cara de cansancio lo dice todo. Tenía puesta la remera con el logo anterior ya que había lavado la del uniforme.)

Estábamos cansados, con sed. Nos decían que aguantáramos que Michael iba a salir y que debíamos despistar a los demás para que pudiera salir tranquilo. La verdad era que no veía la hora que saliera porque no daba más. Finalmente todo se calmó y algunos nos fuimos adelante. Cintia se enteró que iba a ir al Hotel Alvear, al zoológico o a un hospital. Como se decía que venía Slash, comentaban que iba a verlo a ese hotel. Nos metimos en dos taxis, en uno Cintia, Graciela de Andrea, Ana María y no sé quién más. En el otro, Mary, Mariana, Graciela, Claudia y yo. También lo perseguían dos taxis más y un auto. En un taxi iban las alemanas y no sé si en ese o en el otro iban unas histéricas que tenían medio cuerpo afuera.
(La combi saliendo en la tarde del 11/10)

La verdad que Michael quiso jugar con nosotras porque dio mil vueltas en la combi, lo perdíamos, lo alcanzábamos en los semáforos y terminó volviendo al hotel, lo que quiere decir es que hizo acuse de recibo de la nota que le habíamos mandado diciéndole que lo habíamos visto jugar en el balcón y no habíamos gritado para no molestarlo y lo invitábamos a jugar con nosotras y lo hizo. Antes de irnos le dijimos a Beatriz que le dijera a los demás dónde íbamos y yo iba a hacer lo mismo con Yanina C., pero me tapó otro taxi y nos fuimos. Luego nos enteramos que Michael no iba en la combi. Y al final había intentado ir al zoológico y se había roto el auto que lo llevaba y se tuvo que volver al hotel.

Luego que volvimos, menos el taxi de Cintia, Ana María y Graciela de Andrea, que pensamos que por tener el Movicom habían ido a algún lugar. Mary no sé con quién se puso a hablar y yo comencé a aclarar algunas cosas de lo ocurrido el día anterior y de ese día con Claudia, Rocío, Ma. Laura, Yanina, y Beatriz.

Volviendo a la charla con las chicas, les dije que no se habían puesto en el lugar de Mary dos segundos, que por estar en el hotel no veíamos a Michael más que ellos y dale, dale machacar con todo eso y aclararle a Claudia que no había cabida para que Mary le dijera a Michael del club, no era procedente, finalmente lo entendió.

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Así seguimos charlando, después a Mary se le ocurrió que nos pusiéramos a hacer avioncitos con mensajes para Michael y tirárselos al balcón. Fue re-divertido, algunos eran inocentes, otros pícaros, especialmente los míos. Oscar los doblaba. Estábamos en el pasto frente al hotel, pero luego nos fuimos hacia La Mansión. Si no me equivoco esto fue luego de ir a cenar a McDonald's de donde se usaron papelitos para los aviones.

(Ticket de mi consumición esa noche.)

(El fan club en el McDonald's, cenando)

(Armando los avioncitos afuera del hotel)

Como todavía había gente molestando, decidimos despistarlos para luego quedarnos solos y cantarle a Michael a ver si salía al balcón a charlar con nosotros. Comenzamos a caminar, éramos Graciela, Mariana, Ma. Laura, Yanina y su mamá Amelia, Jorge, Marcela, Claudia, Sergio, Oscar, Beatriz, Mary, Gladys y no sé si otro chico más y yo.

Fue como ir cantando villancicos, bajito, afinados dentro de todo, cantando “I'll Be There,” “Will You Be There?,” “We Are The World” y “Heal The World.” La gente nos miraba pasar, todos con el uniforme, realmente fue algo mágico, con un clima muy especial.

Faltaban 5 minutos para las 12 de la noche y nos apuramos para comenzar a cantarle a las 12 en punto. Luego de cantar un rato nos enteramos que se había ido a Alto Palermo, pero no fuimos para que comprara tranquilo. Mary mandó a Ma. Laura y a Yanina hacia el frente del hotel, para que si Michael venía, ellas vinieran tranquilamente a avisarnos. Ni contar lo histéricas que vinieron, especialmente Ma. Laura porque Michael bajó en el frente de la puerta del Hyatt, con barbijo y sombrero y las saludó.

Recomenzamos el canto y sacó un papelito, el clásico que decía “I love you.” Seguimos insistiendo, cantando las canciones de antes, incluso cantamos “El día que me quieras.” Jugamos al Martín Pescador, con menta y frutilla para elegir y ganamos los segundos, al juego de la oca, al “lobo está” cambiando a “¿Michael está?” Todo a los gritos, para que sintiera.

Llovió un poquito y le pedíamos que saliera: “We are getting wet, please, come out one more time,” (Nos estamos mojando, por favor, salí una vez más) “We're your fan club,” (Somos tu fan club) “We have some messages for you.” (Tenemos algunos mensajes para vos.) Entre Mary y yo gritábamos todo eso en inglés y más cosas ya que éramos las que más sabíamos.

Le cantamos también “Que llueva, que llueva, Michael está en la cueva, los fans se están mojando y Michael no se asoma,” “Sal de ahí lindo Michaelito, sal de ahí, de esa Mansión. Hay que llamar a Katie para que saque a Michael, Michael no quiere salir de ahí...” O gritábamos “Michael, Michael, Michael” tipo Los 3 Chiflados.

Tiramos los avioncitos hacia La Mansión, pero no logramos que llegaran al balcón. Todos cayeron en el patio interno, debajo de los balcones. Y como Michael no salió más, siendo las 3 de la mañana nos fuimos a dormir, en tantos muchos se quedaron hasta las 4 porque hasta esa hora no tenían colectivo.

María (o Gladys) le contó a Mary que más tarde (ella debe haber sido una de las que se quedó hasta las 4, Michael corrió la cortina, salió a mirar y mandó a recoger todos los avioncitos. Algo de cierto debía de haber porque al amanecer no había ni uno solo.


(Cantamos “I’ll Be There,” “Will You Be There?,” “Heal The World,” “Todo Mi Amor Eres Tú,” “Man In The Mirror,” “Olé, olé, olé, olé, olé, olé, olá (bis) cada día te quiero más, oh Michael Jackson, es un sentimiento para su fan club”)

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