Prince es, en un porcentaje altísimo, el heredero directo y perfeccionado de Sly Stone y George Clinton, combinando la genialidad compositiva del primero con el descaro escénico del segundo. Su relación con Rick James, más que una influencia directa, fue una
rivalidad feroz de retroalimentación: se copiaban, se odiaban y se empujaban mutuamente a ser más salvajes, sexuales y comerciales para conquistar las listas de éxitos de los años 80.
Prince no inventó el funk de los 80 desde cero; tomó las piezas de estos tres titanes y las unió usando la tecnología de los sintetizadores para crear el llamado
Sonido Minneapolis.
1. Sly Stone: El molde del genio multinstrumentista.
Sly Stone (líder de
Sly and the Family Stone) es el cimiento musical más profundo de Prince.
- El hombre orquesta: Sly Stone demostró en los 70 (especialmente en el disco There's a Riot Goin' On) que una sola persona podía encerrarse en el estudio, tocar todos los instrumentos (batería, bajo, guitarra, teclados) y grabar un álbum maestro. Prince llevó esto al extremo, firmando sus primeros discos con la famosa frase: "Producido, arreglado, compuesto e interpretado por Prince".
- La banda multicultural: Sly formó la primera gran banda transgresora de hombres, mujeres, negros y blancos. Prince calcó esta estructura con su banda The Revolution (con Wendy y Lisa), rompiendo barreras raciales y de género en el escenario.
- La psicodelia y el pop: Sly unió el funk con el rock psicodélico y la estructura del pop melódico. Sin las canciones de Sly, no existirían himnos pop-funk de Prince como Alphabet St. o Raspberry Beret.
2. George Clinton: El descontrol, la mitología y el sexo.
Si Sly Stone le dio la estructura musical, George Clinton (cerebro de
Parliament-Funkadelic) le dio a Prince el teatro, la actitud y la libertad absoluta.
- Guitarras de Rock Pesado en el Funk: Clinton demostró que el funk podía ser extremadamente duro, sucio y guitarrero (gracias a guitarristas como Eddie Hazel). Prince, que era un guitarrista virtuoso al nivel de Jimi Hendrix, adoptó este funk-rock pesado en temas como Let's Go Crazy.
- La provocación sexualizada: Clinton subía al escenario vestidos de novia, pañales o naves espaciales, y sus letras eran odas explícitas al hedonismo. Prince refinó esa provocación, vistiéndose con gabardinas, tangas de cuero y tacones, llevando las letras sobre sexo a un nivel comercial apto para la MTV (como en Darling Nikki).
- El uso del sintetizador: Clinton introdujo el sintetizador Minimoog para hacer las líneas de bajo (Flash Light). Prince tomó ese concepto pero eliminó los instrumentos de viento reales del funk clásico, sustituyéndolos por líneas de sintetizador afiladas (el sintetizador Oberheim), lo que definió el sonido de la década.
3. Rick James: La guerra civil por el trono del "Funk Punk".
A finales de los 70 y principios de los 80, la verdadera guerra en las calles y en las radios americanas no era Prince contra Michael Jackson; era
Prince contra Rick James. James era la superestrella consagrada del "Punk Funk" gracias a éxitos masivos como
Super Freak.
- La gira del odio (1980): Rick James llevó a un joven Prince como telonero en su gira. James se burlaba de Prince por ser tímido y pequeño. Prince, furioso, salía al escenario a dejarse la piel, robándole el protagonismo. La tensión fue tal que los músicos de Prince llegaron a robar las cintas de sonido de Rick James.
- Copia mutua de imagen y sonido: Rick James acusó públicamente a Prince de copiar su estilo de funk descarado, sus peinados y su estética hipersexualizada. La realidad es que ambos se vigilaban de cerca. El éxito del funk urbano, bailable y callejero de Rick James obligó a Prince a endurecer su sonido, a dejar atrás las baladas soul y a facturar música más directa, bailable y comercial (lo que estallaría en el disco 1999).
- La victoria final de Prince: Rick James se quedó estancado en las fórmulas del funk tradicional de gran producción de la vieja escuela. Prince, más inteligente y vanguardista, abrazó las cajas de ritmos digitales (como la LinnDrum) y la New Wave de los 80, adelantando a Rick James por la derecha y alcanzando el estatus de genio de la alta cultura pop, mientras James caía en el olvido comercial y los excesos.
Prince absorbió la sofisticación de Sly, el groove espacial de Clinton y la urgencia callejera de Rick James. Al mezclarlos con su obsesión por la melodía pop —esa de la que hablábamos antes—, logró que el funk no fuera solo música para bailar en clubs afroamericanos, sino un fenómeno pop masivo y global de una calidad técnica indiscutible.