Tras el holocausto judío llevado a cabo por los nazis, una vez acabada la II guerra mundial, la ONU dio vía libre , en compensación, a que los supervivientes hebreos recuperasen su tierra originaria, Palestina en tiempos bíblicos, para fundar una nación hebrea y resurgir de sus cenizas, como postulaba el movimiento sionista.
El problema fue que ese territorio llevaba ocupado siglos, tras el éxodo judío, por los palestinos, de ascendencia árabe.
Los hebreos, al regresar a la tierra de sus antepasados, respaldados por la ONU, se quedaron en las mejores tierras, regadas por el Jordán, el lago Tiberiades... relegando a los musulmanes a zonas más pobres y desérticas.
Con la cultura e inteligencia que les caracteriza, los hebreos impulsaron el desarrollo de su país, hicieron del desierto un vergel, y convirtieron Israel en una sociedad moderna y avanzada, cosa que no pasó tanto en el lado palestino.
Muchos de los musulmanes se quedaron viviendo y trabajando en la zona hebrea, siendo la mayoría de la población, muy por encima de los judíos.
Pero los palestinos nunca se resignaron a haber perdido las tierras que durante siglos fueron suyas, de ahí, las "entifadas" (ataques con piedras), la guerra de los seis días y los múltiples atentados terroristas que jalonan la historia de la nueva nación judía.
Conclusión: la causa de la guerra entre Israel y Palestina es la tierra y el agua, es decir, puramente económica y territorial, como casi todas las guerras. No religiosa.