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El espíritu de la infancia juega eternamente. Del libro: Volver a ser un niño.

"¿Cómo es posible que los niños pequeños sean tan inteligentes y la mayoría de los hombres son tontos? Debe de ser la educación".

Alejandro Dumas
, hijo.
 
En realidad venimos a ser una versión infantilizada del neardenthal, y ojo , que no digo que esta especie no tuviera sesera y mas listo de lo que se piensa el tópico manido, pero si nos fijamos y -si bien debido a hábitos mas civilizados ( cocinar la carne por eje, desarrollar mas habilidad manual,...) los rasgos de nuestra especie son mas infantiles que los primeros, frente despejada, ausencia de prognatismo, somos neristémicos= hasta cierto punto: conservarnos jóvenes en el cuerpo adulto,...

Luego la pasión por el juego, léase los deportes principalmente, los concursos de los programas con dinámicas simples como de niños (o sin el como), nuestra peremne curiosidad, el sentido del humor,...

Luego por su lado- no hay nada mas serio que, por eje- un león en la sabana o un gorila, ambos viejos , no hay nada mas serio que un gorila mayor, no juegan nada, no se ríen,...nada. Un león viejo, en fin, no está para hostias, XD!!
 
Jeffry Raff: "La imaginación es el medio por el que el alma experimenta a Dios y participa en la expresión creativa de lo divino".
 
Película basada en el texto de los ya clásicos relatos del exagerado barón que los hace tan disparatados como peculiares:

 
Del libro: 101 experiencias de filosofía cotidiana, De Roger Paul-Droit

"Cantar la alabanzas de Papá Noel-

Dejar de creer en Papá Noel suele considerarse una señal de madurez. Se acabó la época en que éramos crédulos, nos dejábamos engañar, esa época débil en que nos podían contar cualquier patraña. Hace ya mucho tiempo que la dejaste atrás, Ahora ya eres fuerte, adulto, mas bien desconfiado, desengañado, pero estás seguro, al menos, de que nadie te toma el pelo.

¿Tan seguro estás? ¿Tan sencilla es la cosa? ¿En qué piensas que has salido ganando? Mas autónomo, sin duda: mas razonable quizás. Pero también menos soñador, con menos esperanzas, con menos horizontes. Papa Noel, y todo lo que conlleva, te permitía conservar algunos retazos de un mundo mágico. Su rechoncha bondad coloradota, su desabrida magia tenia el agradable aroma de la sopa y el perfume de las hadas. Paraíso y lentejuelas, un mundo oculto, fácil y tranquilizador. Es tentador querer prescindir de él, orgullosamente lúcido. Puede que no sea del todo posible.

Papá Noel regresa siempre, bajo formas menos bonachonas, supuestamente mejor articuladas, con apariencias menos ingenuas. Seguimos soñando. Pero esta vez en nombre de la ciencia, o de la revolución, o del éxito. Soñamos, pues, creyendo haber dejado de soñar. Quizá sea preferible el hombre de rojo y trineo de renos.

Por lo tanto, prueba elogiarlo en público. Delante de tus amigos, o de personas que no conozcas. Di que es una lástima que Papa Noél no esté bien defendido, que ojalá exista de verdad, que deseas además una gran investigación internacional , con una comisión de expertos objetiva, porque, la verdad sea dicha, pasan cosas muy extrañas.
Recuerda que Papá Noel es un benefactor de la humanidad, que lleva años y años repartiendo juguetes y sueños a decenas de millones de niños. Subraya que su reinado es reciente, que es aún frágil. En 1051, en Dijon. hubo católicos que lo quemaron, por la sencilla razón que este buen héroe amenazaba con perturbar las almas que, en esa época del año, solo debían esta preocupados por el nacimiento de cristo.
Pon mucho ardor convicción y fervor. Poco importa lo que de verdad pienses. Muéstrate tan convincente como te sea posible. El objetivo de esta experiencia no es influir en nadie. Te bastará con observar que las reacciones , frente a este elogio , se dividen invariablemente en dos campos. Unos se encogen de hombros, piensan que eres un memo o pobre provocador , se niegan seguirte. Los otros entran en el juego, sugieren un comité de defensa, se comprometen a limpiar la chimenea. No todo está perdido".
 
Del libro 101 experiencias de filosofía cotidiana.

Jugar con un niño.

Es mas impactante con un niño que aun no sabe hablar, o muy poco. De entre 1 y 2 años, por eje. Menor de 3 , en cualquier caso. Escoge un juego que él conozca bien, que domine, en el que se sienta cómodo y relajado, y déjale hacer. Solo tienes que seguirle, entrar en el juego. A la manera del niño, no a la tuya. Acepta las repeticiones sin fin, las reglas estrambóticas, los tiempos de espera, los momentos de excitación, cuyas causas no entiendes. La experiencia consiste, primero, en entrar en ese mundo-del-juego-infantil dejando de lado, en la medida de lo posible, tu universo-normal-adulto.

Con mayor o menor esfuerzo, mayor o menor aplicación, flexibilidad o rigidez según los casos, te convertirás en un elemento del mundo-del-juego-infantil. Sin duda, solo conseguirás en parte. es inevitable. Además, la cuestión no es hacerse totalmente pasivo, sino convertirse, por desorientador que sea por un momento, en copartícipe efectivo de ese mundo.
Comprueba a continuación los efectos de esa inmersión cuando retornes al mundo convencional. Este es el núcleo de la experiencia. Si has sido lo suficientemente concienzudo, si has dejado aparcada bastante lejos, y bastante rato, la continuidad de tus pensamientos (incompatibles con el mundo-del-juego-infantil), hay muchas probabilidades de que no puedas recuperarla de golpe. Lo interesante, si logras sentirlo, es ese momento de pérdida, ese tiempo de extravío, ese lapso de vacilación hasta recuperar tus puntos de referencia.

Como si entrar en el mundo-del-juego-infantil aun por un momento breve e imperfecto, te dejara tan desestructurado que necesitaras un tiempo de recuperación. Esta reconstrucción puede llevarte cierto tiempo. Tal vez no recuerdes de inmediato lo que tenías que hacer después, lo que te preocupa o causa alegría. Has estado desorganizado en el interior, y volver a colocar las cosas en su sitio requiere un tipo de esfuerzo que no eres capaz de realizar de buenas a primeras.

A partir de esta experiencia, podrás meditar sobre el estrecho territorio, muy frágil, que consideras como tu estado mental "normal".
 
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