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Sólo hay que echar un vistazo rápido a la zona de noticias para encontrar un número alarmante de posts en los que un Jackson airea detalles de la vida íntima de Michael. Llegados a este punto, los fans nos preguntamos en algunos casos qué hizo Michael en otra vida para merecer una familia como ésta.
Tabloid Junkie, Leave me alone, Privacy... la lista de canciones que Michael dedicó a pedir privacidad y a alertar a sus fans del peligro potencial que suponían los tabloides indica que para él eran el enemigo público número 1. En los ochenta inventaban cosas que, hasta cierto punto, rozaban el ridículo y podrían hacer soltar a alguno una carcajada; no pasaban por lo general de la "frikada" del día: Michael duerme en la cámara hiperbárica, compra el esqueleto del hombre elefante, quiere parecerse a Diana Ross, bla bla bla. En los 90, con las acusaciones de pederastia todo fue mucho más allá y algún editor pensó que para vender mierda a raudales, lo mejor era dar "carta blanca". Sus fans hemos sufrido mucho con esto...
...Su familia parece no haberlo hecho igual. Desde que Michael ha muerto, hemos visto a su padre sonriente y buscando hablar de su empresa, a LaToya buscando un micro y una cámara bañada en dólares, a Tito, etcétera. Falta Jermaine diciendo que el año que viene habrá una gira con Michael...
Él no merecía una familia así. No merecía que se estén riendo sobre sus restos. No merecía que su familia, ésa a la que dio de comer durante muchos años, le esté pagando así.
¿O acaso es la respuesta a la envidía contenida durante años? Michael, una vez que vio lo que tenía a su lado, mantuvo la distancia adecuada con sus hermanos, pero NUNCA soltó nada malo en público para su familia más allá del recuerdo de los maltratos por parte de su padre. NUNCA. Personalmente, nunca oí a Michael decir que Jermaine era un bocazas por anunciar giras inexistentes -y mira que le costó dólares que sus portavoces tuvieran que desmentir a cada momento estos "tours" imaginarios-, tampoco le escuché referirse a LaToya como lo que realmente fue: una "muy mala" hermana, por ser correcto. Y así, podríamos seguir hasta el infinito.
Se mantuvo al margen de todo e intentó ser un buen hermano. Cumplió con sus deberes y siempre puso la cara de la sonrisa cuando aparecía con ellos.
Ahora, cuando ellos pueden tener lo que quieren -o quizás porque no pueden tener lo que quieren...- y devolverle a Michael el favor de la mejor forma posible (cuidando y dando cariño, educación y valores a sus hijos), montan la carpa y empieza el espectáculo lamentable.
Los amigos de Michael de toda la vida se están portando como se esperaba, hablando normalmente lo justo (salvo en contadas ocasiones) y desde el respeto. Su familia, sin embargo, no para de echar mierda a diario. En la versión más triste del "¡Ay que me lo han matao!", los Jacksons inventan cada día un nuevo episodio y siempre con una vuelta de tuerca hacia el morbo.
Lo que no saben es que están creando un universo paralelo que a quien menos interesa es a los fans del hombre a quien deben tanto respeto. Mientras ellos la cagan a cada minuto, nosotros nos dedicamos a seguir comprando su música y a promocionarla entre las nuevas generaciones, a recordarle como él era y, lo más importante: a guardar en nuestra memoria a un artista que, en nada, tiene que ver con la imagen que su familia parece tener de él y quiere transmitir: un pelele asustadizo controlado por mil malhechores que, carente ya de talento y sin dinero, se veía obligado a prostituirse con 50 conciertos y a dormir (o a no dormir) agobiado porque algún día un fumanchú iba a cepillárselo para obtener los derechos de los Beatles.
Nosotros, queridos Jacksons que seguís vivos -ahora no sabemos si por suerte o por desgracia- conocemos a un Michael que componía como nadie, que bailaba como los ángeles, que tenía un corazón enorme y que era capaz de hacer vibrar a cualquier ser con un mínimo de sentido del arte.
Sólo añadir que el clan de Joe sólo se merece no oler ni un dólar del legado Jackson. Creo que más de un fan llega a preferir incluso que los derechos de Los Beatles vuelvan a Paul McCartney antes de que los explote esa piara de interesados para quién sabe qué.
Definitivamente, quitando por ahora a Janet, los Jackson son la familia que Michael nunca debió tener.
Tabloid Junkie, Leave me alone, Privacy... la lista de canciones que Michael dedicó a pedir privacidad y a alertar a sus fans del peligro potencial que suponían los tabloides indica que para él eran el enemigo público número 1. En los ochenta inventaban cosas que, hasta cierto punto, rozaban el ridículo y podrían hacer soltar a alguno una carcajada; no pasaban por lo general de la "frikada" del día: Michael duerme en la cámara hiperbárica, compra el esqueleto del hombre elefante, quiere parecerse a Diana Ross, bla bla bla. En los 90, con las acusaciones de pederastia todo fue mucho más allá y algún editor pensó que para vender mierda a raudales, lo mejor era dar "carta blanca". Sus fans hemos sufrido mucho con esto...
...Su familia parece no haberlo hecho igual. Desde que Michael ha muerto, hemos visto a su padre sonriente y buscando hablar de su empresa, a LaToya buscando un micro y una cámara bañada en dólares, a Tito, etcétera. Falta Jermaine diciendo que el año que viene habrá una gira con Michael...
Él no merecía una familia así. No merecía que se estén riendo sobre sus restos. No merecía que su familia, ésa a la que dio de comer durante muchos años, le esté pagando así.
¿O acaso es la respuesta a la envidía contenida durante años? Michael, una vez que vio lo que tenía a su lado, mantuvo la distancia adecuada con sus hermanos, pero NUNCA soltó nada malo en público para su familia más allá del recuerdo de los maltratos por parte de su padre. NUNCA. Personalmente, nunca oí a Michael decir que Jermaine era un bocazas por anunciar giras inexistentes -y mira que le costó dólares que sus portavoces tuvieran que desmentir a cada momento estos "tours" imaginarios-, tampoco le escuché referirse a LaToya como lo que realmente fue: una "muy mala" hermana, por ser correcto. Y así, podríamos seguir hasta el infinito.
Se mantuvo al margen de todo e intentó ser un buen hermano. Cumplió con sus deberes y siempre puso la cara de la sonrisa cuando aparecía con ellos.
Ahora, cuando ellos pueden tener lo que quieren -o quizás porque no pueden tener lo que quieren...- y devolverle a Michael el favor de la mejor forma posible (cuidando y dando cariño, educación y valores a sus hijos), montan la carpa y empieza el espectáculo lamentable.
Los amigos de Michael de toda la vida se están portando como se esperaba, hablando normalmente lo justo (salvo en contadas ocasiones) y desde el respeto. Su familia, sin embargo, no para de echar mierda a diario. En la versión más triste del "¡Ay que me lo han matao!", los Jacksons inventan cada día un nuevo episodio y siempre con una vuelta de tuerca hacia el morbo.
Lo que no saben es que están creando un universo paralelo que a quien menos interesa es a los fans del hombre a quien deben tanto respeto. Mientras ellos la cagan a cada minuto, nosotros nos dedicamos a seguir comprando su música y a promocionarla entre las nuevas generaciones, a recordarle como él era y, lo más importante: a guardar en nuestra memoria a un artista que, en nada, tiene que ver con la imagen que su familia parece tener de él y quiere transmitir: un pelele asustadizo controlado por mil malhechores que, carente ya de talento y sin dinero, se veía obligado a prostituirse con 50 conciertos y a dormir (o a no dormir) agobiado porque algún día un fumanchú iba a cepillárselo para obtener los derechos de los Beatles.
Nosotros, queridos Jacksons que seguís vivos -ahora no sabemos si por suerte o por desgracia- conocemos a un Michael que componía como nadie, que bailaba como los ángeles, que tenía un corazón enorme y que era capaz de hacer vibrar a cualquier ser con un mínimo de sentido del arte.
Sólo añadir que el clan de Joe sólo se merece no oler ni un dólar del legado Jackson. Creo que más de un fan llega a preferir incluso que los derechos de Los Beatles vuelvan a Paul McCartney antes de que los explote esa piara de interesados para quién sabe qué.
Definitivamente, quitando por ahora a Janet, los Jackson son la familia que Michael nunca debió tener.