• Cambios en el aspecto y funcionamiento del foro. Ver detalles

MICHAEL EN ALTO PALERMO SHOPPING - 11 DE OCTUBRE DE 1993

Cindy Sil Jackson

HideOuter Adicto
Muchas veces llamamos coincidencias a ciertas cosas que pasan y se van encadenando haciendo que encajen en un todo homogéneo, o como prefiero decir, piezas de un rompecabezas que van encontrando su lugar. Yo las llamo Diosidencias. Y a las pruebas me remito…

Hace casi dos años, escuchando “Who’s Loving You?” en YT, casi por un capricho de la naturaleza, y tras 22 años de alejamiento del universo Michaeliano, me veo traída de regreso a su órbita, como un planeta que no puede evitar girar alrededor del sol. Y este redescubrimiento me llevó a contactarme con gente que no conocía pero con los cuales me une un mismo sentimiento: Michael.

Y por esas cosas de andar investigando para saber más, para documentarme para mi fan fic, terminé recalando en este foro. Viendo un post sobre los 26 años de la venida de Michael a Argentina, nació en mí la necesidad de plasmar todo eso que yo había escrito sobre esos maravillosos días de octubre 1993.

Todos hemos escuchado hablar del efecto “bola de nieve.” Algo tan diminuto que va rodando y rodando y se transforma en algo enorme. Así está pasando con este relato sobre la visita de Michael a nuestro país. Van pasando los días y nuevos detalles se van sumando porque alguien que conozco conoce a alguien que vivió o conoció a otro alguien que tuvo que ver con esos días.

Toda esta intro rimbombante es para presentarles algo que fue descubierto el 21 de noviembre de 2020, a la mañana. Gracias a Rickyfran por permitirme poner por escrito esto ya que el protagonista de este descubrimiento fue él y se encontró con esta espectacular historia, al encontrar a la venta la edición especial de "Dangerous" en internet.

Comencemos…

En mi post del 30 de agosto de 2020, https://www.mjhideout.com/forum/threads/michael-en-argentina-1993-mi-experiencia.134983/ relaté exhaustivamente los pormenores de la visita de Michael con los recuerdos que puse por escrito a los pocos días de haber vuelto de Buenos Aires y haber vivido la semana más mágica de mi vida.

Y conviene que cite este trozo para presentar esta perla que Rickyfran tuvo la bendición de encontrar. Día 11 de octubre: “Faltaban 5 minutos para las 12 de la noche y nos apuramos para comenzar a cantarle a las 12 en punto. Luego de cantar un rato nos enteramos que se había ido a Alto Palermo, pero no fuimos para que comprara tranquilo. Mary mandó a Ma. Laura y a Yanina hacia el frente del hotel, para que si Michael venía, ellas vinieran tranquilamente a avisarnos. Ni contar lo histéricas que vinieron, especialmente Ma. Laura porque Michael bajó en el frente de la puerta del Hyatt, con barbijo y sombrero y las saludó.”

Bien, aquí comienza el relato del empleado del Musimundo donde Michael fue a comprar esa noche. Presten atención porque corrobora lo que puse más arriba…

“En el año ’93 yo trabajaba en Musimundo, local 71 del Musimundo que estaba en Alto Palermo. El día que vino Michael Jackson fue el 11 de octubre a la noche. Aparte el recorte del diario es del 13 (ver debajo de todo) porque como se fue tarde Michael Jackson del shopping, no salió en el diario del martes, sino en el del miércoles. Me acuerdo muy bien porque el domingo 10 de octubre que él hizo un recital, que era mi cumpleaños un domingo, el lunes fui a trabajar al turno tarde que yo entro a las 12 del mediodía y salgo a las 10 de la noche. Ese era el turno mío del shopping.

Alrededor de las 8 y media de la noche viene el gerente del shopping al local, yo estaba con el encargado del local, yo era el cajero y había 5 personas más de empleados. Cuando viene el gerente del shopping, dice que se va a cerrar el shopping a las 9, se va a desalojar a toda la gente del shopping y solamente van a quedar abiertos dos locales: Musimundo y un lugar de juegos que había. Jueguitos electrónicos y cosas raras, con jueguitos para chicos. Así que a las 9 de la noche cerró el shopping.

Alrededor de las 10 de la noche vienen dos custodios de Michael Jackson, uno negro y uno blanco. El blanco se ve que era el capo y entró al local caminando, tenía un handy, todo muy profesional y yo estaba en la caja justo en ese momento había gente que estaba dando vueltas atrás en el Musimundo, donde están los compacts, la cocina, paveando y se acerca el tipo hablando en inglés y dijo: ‘¿Quién habla inglés?’ Yo sé hablar inglés de la escuela y fui a particular, más o menos lo manejo. Entonces digo: “Yo” y salgo del mostrador y voy con él a la puerta de entrada del local del shopping y se presenta y me dice: “Yo soy Paul Conrad.” Me da la tarjeta esa que está ahí (ver más abajo). Me la quiso manotear como diciendo: “Te la muestro, pero te la saco.” y yo me la quedé, me la guardé. Me dice: “Bueno, va a venir Michael Jackson, no queremos cámaras, no queremos filmadoras, no queremos nada y no queremos más que una persona sola en el mostrador.

Éramos 7 nosotros y yo le dije “OK” y los mandé a todos para atrás y hasta el gerente mandé para atrás, porque el gerente no era muy fanático de Michael Jackson y seguramente le molestaba mucho tener que esperarlo a Michael Jackson. Un personaje era el tipo. Así que los mandé a todos para atrás y el tipo iba y venía, salía del local, entraba y venía. Había otro dando vueltas por ahí, también con un handy y me dice que ponga un tema de Michael Jackson y me pide “Heal The World.” Así que le puse ese tema a full. (El tipo) iba y venía y te digo más, alrededor de las 11 menos cuarto veo que empieza a entrar gente al local. El local era un local grande, por la puerta del local empieza entrando gente, entró la secretaria de Héctor Cavallero (que después me di cuenta que era la secretaria de Cavallero), entran los custodios y entra el padrastro de Michael Jackson,(
nota: recordar que revista “Gente” llamaba así a Bill Bray) y Michael Jackson venía con dos pibes de alrededor de 12 o 13 años.

Entra Michael Jackson y estaba con la típica vestimenta, pantalón negro, medias blancas, mocasines negros, una chaqueta. Tenía anteojos, sombrero y barbijo cuando entró. Bueno, vino y saludó de lejos. No me dejaban acercar a mí, ni a nadie, muy desgraciados los custodios, pero hacían su laburo y en un momento le digo al custodio que yo había hablado le digo que me firme un autógrafo y el tipo me dice: ‘No.’ Entonces la llamo a la mina, a la de Héctor Cavallero y le digo: ‘Por favor, está acá Michael Jackson, por favor, yo soy fanático de Michael Jackson.’ Y la mina gestionó con Michael Jackson.

Michael Jackson macanudo, o sea el desgraciado era el custodio, vino al mostrador. Me separaba de él el mostrador y firmó el compact. Le quisimos hacer firmar uno más y los custodios comenzaron a protestar. Siguió dando vueltas por ahí con los pibes. Se puso a mirar compacts y cassettes. De hecho compró un CD doble de The Doors y un cassette ya que en esa época todavía había cassettes, de Janet Jackson. Se ve que quería la versión nacional de Janet Jackson. ¿Quién pagó esto? El padrastro con una American Express. Yo le cobro porque era el cajero. La mano del tipo tenía 7 u 8 anillos de oro y una pulsera de oro macizo que yo creo que si le cortaba la mano me compraba 3 departamentos en Libertador. Bueno, yo le cobré al tipo.

En el interín… eso fue al final que el tipo pagó, pero antes Michael Jackson, nosotros estábamos los otros pibes que estaban atrás con nosotros en el local estaban en el mostrador mirando y en un momento había un amigo, un compañero de trabajo al que había venido a buscarlo la mujer que tenía una nena de un año. Y el pibe salió con la nena de ahí del lado del mostrador de adentro y Michael Jackson se acercó, saludó, se sacó el barbijo, los anteojos también se los levantó un poco, se sacó el sombrero, o sea que quedó con… con los anteojos se quedó nomás y se puso a hablar con nosotros. Habrá hablado 5 minutos. Y decía que linda la bebé que tenía, cómo están. También dijo: “Yo estoy con barbijo. Me pongo esto porque me cuido mucho de cualquier tipo de problemas en la voz, en no contagiarme nada.” Algo así dijo, no te lo digo literalmente. Pero estuvo hablando hasta casi 5 minutos con nosotros.

Ahí es cuando llegó el momento de irse que es cuando dos minutos antes vino el padrastro y me pagó con la American Express eso. Quedamos todos, imaginate, esto fue en Palermo y yo vivía en Villa del Parque, me tenía que tomar el colectivo, yo me tomaba el 39. Me salía caro un taxi hasta mi casa, me lo tomé igual. No iba a ir en el bondi con el autógrafo de Michael Jackson. Así que llegué a mi casa como a la una de la mañana, entre una cosa y otra. Esa es la historia. El 13 de octubre sale en “Clarín” (la noticia) que es este recorte que yo tengo. De hecho por eso guardo el recorte, la tarjeta del tipo y la credencial mía de Alto Palermo que dice el local y todo. Como testigos estaba Héctor Cavallero, la secretaria, la gerencia del shopping. Y esto queda como anécdota de mi historia con Michael Jackson.”


Hernán Gustavo Barreiro, así le contaba a Rickyfran, en un audio que me reenvió sobre esta anécdota, además de mencionar que pudo ver las manchas en las manos de Michael a raíz del vitiligo. También corrobora, en otro audio, lo que yo conté al respecto más arriba con respecto a los horarios de visita de Michael al shopping.

La estadía de Michael en Musimundo fue de unos 45 minutos y el resto del tiempo lo pasó en el otro local que se había dejado abierto para que él pudiera visitarlo, volviendo tipo 2 de la mañana, ya del día 12 de octubre.

Ante una duda mía al respecto de cómo la mujer del compañero pudo estar presente en el local cuando nadie podía entrar y/o salir, Hernán le explica a Rickyfran lo siguiente:

“Alrededor de las 8 de la noche vino la mujer de uno de los que estábamos ahí, un compañero de laburo para esperarlo hasta que cierre el shopping, el local, que cerraba a las 10. Ya estaban ahí, atrás de lo que era el mostrador estaba el depósito y ahí estaban todos, pero a medida que llegó el tipo, que llegó toda la comitiva de Michael Jackson, de a poquito fueron saliendo y no pasó nada. Lo querían ver, obviamente. Entonces de a uno fueron saliendo y salió este pibe con la mujer y la nena y ahí fue cuando Michael Jackson se acerca y le dice “Nice baby,” como diciendo que linda nena, lindo nene o bebé. Fue estricto pero después es como que ya estando la mina ahí de Héctor Cavallero y todo, ninguno pasó el mostrador, ninguno salió del otro lado del mostrador y después no dijeron nada. Se ve que la mina esta de Cavallero no dijo nada. No es que estuvimos encima de él y abrazándolo. De a poquito fueron saliendo y ahí fue cuando él vio la nena, se acercó por cuenta de él. Es como que él se acercó y los custodios, no sé si él si les habrá hecho una seña él, diciendo ‘Está todo bien’, ‘No me jodas.’ Así fue y eso habrá sido una charla de cinco minutos. De hecho, cuando yo estoy hablando y tratando de que me firme el autógrafo, atrás venían un par con su fotolito para ver si le podía hacer otro autógrafo. Después no pasó nada, no es que el custodio empezó ‘Atrás.” No, ya estaba todo ahí. Veía que todo estaba bajo control.’

Algunas aclaraciones más que Hernán le hace a Rickyfran:

“Otro detalle, que por ahí lo sabés es que yo estuve a 50 centímetros de Michael Jackson y medía, yo calculo como tenía el sombrero… yo mido un metro 83, y él estaba ahí, un poquito menos, ponele 1,80 metro, por ahí. Muy flaco, manos grandes y un detalle de él, hablaba muy suavecito así como hablaba él (lo imita) con esa voz tan especial que tenía, hablada.”

“Cuando llego a mi casa con el autógrafo, estaba mi hermano durmiendo, más grande que yo y yo llegué a la una de la mañana y le prendo la luz y le digo: ‘Mirá lo que tengo.’ Y él, medio dormido lo agarra y le da como electricidad, como que estaba muy cargado de energía. ¡La mía y la de Michael Jackson! Eso fue una cosa loca.”

“Yo tenía una compañera que tenía que estar ese día ahí en el horario mío del laburo y lo cambió porque tenía que hacer un trámite y lo cambió. Se quería morir cuando se enteró que vino Michael Jackson. Se quería morir, aparte re-fan de Michael Jackson. Lloró, lloró, días lloró. Se quería cortar la cabeza, en esa época no había celulares, nada para avisar.”


Y ahora sí, abajo les dejo las fotos del CD con el autógrafo, el recorte de “Clarín” y la credencial de Hernán.

La verdad que es una historia asombrosa y que ayuda a seguir “rellenando” huecos sobre actividades que Michael hizo durante su estadía en Argentina. Espero que lo disfruten. Y nuevamente gracias a Rickyfran por pedirme que transcribiera esta historia y a Hernán por compartirla.





 
Última edición:
Arriba