pussycontrol
HideOuter Gayhetero
Al hilo del link anterior:
...En algún momento empezamos a preguntarnos si una fotografía conmovedora, dramática, o un vídeo en exceso conveniente eran auténticos o había sido generados por una inteligencia artificial que firmaba con un dedo supernumerario o una hiperdoncia sospechosa.
Dejamos de dar por supuesto que un artículo lo había escrito quien lo firmaba, o que lo había redactado quien tuvo la idea. Descubrimos que una voz podía clonarse, que la prueba de un vídeo se convertía, en el mejor de los casos, en una hipótesis, o en la negación de lo probado La tecnología ha democratizado el engaño, pero lo que me preocupa no es la facilidad para fabricar una mentira, sino la creciente dificultad con la que las desenmascaramos.
La desconfianza nunca se queda donde nace, y termina por alcanzar a quien la comparte. Salta de una noticia a un periódico entero, de un político a la política, de una sentencia a la justicia, de un científico a la ciencia y también a quienes siguen cada uno de esos pasos. Ya no solo sospechamos de quien habla, sino que la duda se extiende a quien aplaude. Cada texto me lleva a una verificación permanente en la que busco la fuente, el contexto, el historial del creador, su credibilidad, la edición original, el vídeo completo. Sé qué creer, pero dudo a quién hacerlo...
...Y así vencerán. Si todo puede manipularse, todo resulta igualmente discutible. La fotografía auténtica vale lo mismo que la falsa, la investigación rigurosa pesa lo mismo que el rumor, el experto y el charlatán comparten escenario porque el público ya no percibe qué criterios los separaban hace tan solo un parpadeo.
www.20minutos.es
...En algún momento empezamos a preguntarnos si una fotografía conmovedora, dramática, o un vídeo en exceso conveniente eran auténticos o había sido generados por una inteligencia artificial que firmaba con un dedo supernumerario o una hiperdoncia sospechosa.
Dejamos de dar por supuesto que un artículo lo había escrito quien lo firmaba, o que lo había redactado quien tuvo la idea. Descubrimos que una voz podía clonarse, que la prueba de un vídeo se convertía, en el mejor de los casos, en una hipótesis, o en la negación de lo probado La tecnología ha democratizado el engaño, pero lo que me preocupa no es la facilidad para fabricar una mentira, sino la creciente dificultad con la que las desenmascaramos.
La desconfianza nunca se queda donde nace, y termina por alcanzar a quien la comparte. Salta de una noticia a un periódico entero, de un político a la política, de una sentencia a la justicia, de un científico a la ciencia y también a quienes siguen cada uno de esos pasos. Ya no solo sospechamos de quien habla, sino que la duda se extiende a quien aplaude. Cada texto me lleva a una verificación permanente en la que busco la fuente, el contexto, el historial del creador, su credibilidad, la edición original, el vídeo completo. Sé qué creer, pero dudo a quién hacerlo...
...Y así vencerán. Si todo puede manipularse, todo resulta igualmente discutible. La fotografía auténtica vale lo mismo que la falsa, la investigación rigurosa pesa lo mismo que el rumor, el experto y el charlatán comparten escenario porque el público ya no percibe qué criterios los separaban hace tan solo un parpadeo.
¿Seguro?
Las mentiras han acompañado siempre a la humanidad, y una sociedad soporta muchos engaños. Pero no sé cómo sobreviviremos a que la verdad no exista ni a que ya no merezca la pena buscarla.