La paradoja de que existan miles de millones de cámaras móviles pero escaseen las fotografías claras de OVNIs tiene una explicación lógica. La mayoría de los avistamientos ocurren a grandes distancias, de noche o en movimiento, factores que limitan las capacidades del zoom digital, la estabilización y la óptica de los teléfonos inteligentes
El fenómeno se entiende mejor al analizar los siguientes factores:
Limitaciones técnicas: La óptica de los celulares no está diseñada para fotografiar objetos lejanos. Al aplicar el zoom digital, el dispositivo recorta la imagen y los algoritmos de IA intentan rellenar los detalles borrosos, lo que da como resultado formas distorsionadas.
Ausencia de contexto: El cielo carece de puntos de referencia sólidos (como árboles o edificios). Sin un marco de referencia, es casi imposible para el sensor calcular la distancia, el tamaño y la velocidad real del objeto.
Identificación errónea: Aunque muchas personas reportan fenómenos extraños, la mayoría de estos avistamientos resultan ser elementos cotidianos. El aumento en el tráfico aéreo, los drones, los satélites (como la red Starlink) y los globos meteorológicos suelen ser los verdaderos protagonistas de estas grabaciones