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Te lo debía, Lukánikos

Siberian Husky

Con un pie en la Tierra, y otro en Orión
Lección a extraer tras el escrutinio electoral puesto de manifiesto en Grecia

La socialdemocracia tímida de los últimos veinte años en Europa ha recibido su primer aviso de castigo hacia la irrelevancia política (transmutada ésta en social-liberal desde la caída del Muro de Berlín, como simple apéndice de la derecha, fiel gestora del status-quo y del totalitarismo económico que nos han legado treinta años de hegemonía conservadora en el planeta), porque ha sucumbido en todo momento ante el Poder Financiero predominante en las principales instituciones rectoras de la Unión Europea (Comisión Europea, Banco Central Europeo) e internacional (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial -en los países emergentes, fuera de nuestro entorno geopolítico-), en las cuales, en la sombra, la banca alemana -en la UE, para más señas, el Bundesbank- domina apabullantemente y con autoridad, incumpliendo el principio de solidaridad interterritorial que debiera imperar en nuestro material genético comunitario (¿recuerdan el Discurso sobre Europa, de Andrés Laguna, en pleno reinado de Carlos I, compuesto en el siglo XVI?) y, por ende, ha defraudado las esperanzas que habían depositado, durante décadas, diversas generaciones, en partidos de dicha familia política ideológica (o familia política espiritual, como sostendría Von Beyme).

Es de esperar que, a partir de la experiencia de Tsipras y Syriza, una nueva izquierda transformadora en lo social, en su concepción renovadora de la democracia, en términos más participativos, inclusivos, de horizontalidad, y expresada sin complejos, arropada por el pueblo y fiel a sus principios, sea capaz de devolver la dignidad a los países castigados del Mediterráneo. Una alternativa que, de facto, haga viable el requisito sine qua non que permita la operatividad y, por consiguiente, la eficacia de toda democracia representativa de base electiva: la igualdad de condiciones, y la oportunidad de elegir entre diversas opciones político-electorales, plurales y enriquecedoras para la demos, sin anatemas ni estigmatizaciones de ningún poder contramayoritario de carácter no electivo, como el financiero transnacional. Porque en ello reside la libertad expresada en su total amplitud, ajena a cualquier tipo de servidumbre, esto es: que la determinación del propio destino de cada pueblo pueda alcanzarse, en función, de la libre apuesta colectiva de cada ciudadano integrado en su jurisdicción. Sin tutelas, sin coerciones, sin limitaciones. En fin, sin el yugo del miedo a la incertidumbre y a lo desconocido. Porque somos los dueños de nuestro propio devenir, como bien apuntaran los enciclopedistas franceses (Diderot, D'Alambert, Voltaire, Rousseau, Descartes) del XVIII.

Lástima que hayamos tenido que presenciar, en los últimos años, en plena vorágine austericida auspiciada por los hombres de negro de la Troika, en Grecia, a tantos exponentes de clase trabajadora que habían consagrado la mayor parte de su vida a labrarse, con decoro, su subsistencia personal para, en los últimos tiempos, descargar sobre sus hombros ingentes responsabilidades que en lo político-institucional, en lo económico-financiero y en lo moral, eludieron otros, quienes perpetraron el empobrecimiento consciente y deliberado de su país durante décadas. Algunos optaron por inmolarse, quitándose sus vidas, hallándose reconducidos a la categoría de cifra estadística, ante la indiferencia ciudadana general. Y con ello, cercenándose tantos proyectos vitales, tantas ilusiones, tantas expectativas de autorrealización en lo personal, en lo colectivo, en lo que nos atañe a todos, en nuestra vida cotidiana, los cuales, por desgracia, nunca volverán a ver la luz.

A ellos les tributo una noche mágica y pródiga en buenos augurios, los cuales, ojalá, se confirmen, para beneficio de todos. Con independencia de las dificultades ímprobas con las que se van a topar, a partir del día de mañana, y de los obtáculos a superar. Pero, ya saben, la vida se compone de múltiples metas, retos y ambiciones, en la cual sin determinación, constancia, perseverancia, trabajo y esfuerzo no obtendremos nada de lo perseguido y anhelado. Y, en especial, a ti, Lukánikos. Quienes permanezcan informados de la actualidad política internacional sabrán a quien aludo de forma señalada y hondamente emotiva.

En síntesis: mucha suerte a los griegos en su búsqueda reencontrada en pos del interés general y el bien común.

Un saludo.

PD: para quienes no tengan conocimiento del ejemplo de lucha y superación que encarnó Lukánikos, acto seguido les remito un enlace en el que dispondrán de la oportunidad impagable de conocerlo. Con todos ustedes, Lukánikos, símbolo de ejemplaridad para todos nosotros.

http://noticias.terra.com/mundo/eur...44ef28fb6c6f8410VgnVCM3000009af154d0RCRD.html

Un placer.
 
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