Un nuevo libro revela las tácticas infames que Martin Bashir utilizó para conseguir su famosa entrevista en Panorama con la princesa Diana.
The Telegraph ha publicado un podcast de 50 minutos repasando el contenido del libro.
Martin Bashir no consiguió la exclusiva del siglo por ser un periodista brillante, sino por
fraude puro y duro. Encargó falsos extractos bancarios a un diseñador para que parecieran auténticos documentos de NatWest y se los enseñó a Charles Spencer, el hermano de Diana. Con esos papeles falsos le hizo creer que gente de su entorno estaba cobrando de tabloides y “fuerzas oscuras”. Así se ganó su confianza y, a través de él, entró en el salón de Diana.
Una vez dentro, ya no necesitó papeles: le vendió una
gran teoría conspirativa. Le aseguró que la Reina iba a abdicar en seis meses, que Carlos planeaba asesinarla a ella y a Camilla, que quería casarse con la niñera Tiggy Legge-Bourke, y que su secretario privado Patrick Jephson, su chófer y otros estaban espiándola para servicios secretos o intereses hostiles. Todo esto venía no de un loco de foro, sino de “un periodista de la BBC, de
Panorama”, alguien en quien por sistema se confía.
Esas mentiras tuvieron consecuencias concretas: Diana despidió a Patrick Jephson, rompió con gente de confianza y
empezó a desconfiar profundamente de la protección oficial británica, incluidos escoltas y chóferes. Jephson pasó 25 años sin saber por qué lo habían apartado hasta que la investigación de Andy Webb demostrò que fue por las mentiras de Bashir. Sin esa gente prudente a su lado, su vida se fue volviendo mucho más inestable justo en los 18 meses que van de la entrevista a su muerte.
La entrevista en sí fue casi un acto político guionizado, no una charla espontánea. Allí, empujada por el relato previo de Bashir, Diana se presenta como alguien que no va a desaparecer y llega a cuestionar que Carlos deba ser rey, sugiriendo que quizás sería mejor que el trono pasara directamente a William. Todo eso encajaba perfectamente con el escenario falso que él le había pintado: Reina fuera, Carlos fuera, William rey adolescente… y ella, madre del rey.
Lo más grave es que
la BBC sabía ya en 1996 que Bashir
había mandado hacer falsificaciones y había mentido sobre ellas. Un pequeño grupo de directivos conocía esto y, en vez de avisar a Diana o tirar del hilo, protegió la exclusiva, mintió al propio órgano de gobierno de la cadena y presentó el programa a premios mientras lo vendía por más de un millón de libras. A Andy Webb le negaron durante años la existencia de documentos internos y se ha llegado a gastar más de un millón de libras en abogados para bloquear sus solicitudes de información.
Con el tiempo, una investigación independiente (Dyson) concluyó que la entrevista se obtuvo mediante engaño y que hubo encubrimiento. William (hijo de la princesa) ha dicho claramente que la forma fraudulenta de conseguirla influyó en lo que su madre dijo, empeoró el matrimonio y alimentó el miedo y el aislamiento que recuerda de sus últimos años. Harry ha ido más lejos y habla de una cultura de explotación y prácticas poco éticas que, en efecto dominó, acabó costándole la vida.
La cadena BBC no informó a Diana de que la base de sus temores era una construcción falsa de Bashir. Si la hubieran advertido cuando ya sabían lo que había pasado, es bastante razonable pensar que no habría despedido a ciertas personas clave ni roto tanto con la protección británica. Y es ahí donde está lo más incriminatorio:
no solo hubo un periodista tramposo, sino una institución que conoció el engaño y no hizo lo que debía con esa información.