Paso a dejar aquí unos rumores que pueden dar sentido a algunas de las cosas que han ocurrido con la película, la idea principal detrás del tema es que
Fuqua dejó de dirigir la película hace más de un año:
El podcast
Hot Mic de John Rocha trata de noticias, rumores y análisis sobre cine, series y Hollywood, especialmente de Marvel, DC, Star Wars y grandes estrenos.
Según el rumor que compartió Jeff Sneider en
The Hot Mic, la situación real detrás de
Michael sería muy distinta a la imagen pública que se ha vendido sobre la participación de Antoine Fuqua. Aunque oficialmente sigue figurando como director y ha estado promocionando la película como tal, Sneider asegura que
Fuqua habría abandonado creativamente el proyecto hace aproximadamente un año y que, en la práctica, dejó de estar involucrado en la dirección mucho antes del estreno.
Sneider recordó que ya había escuchado durante el rodaje que Fuqua estaba profundamente frustrado con el proceso, especialmente por tener que lidiar constantemente con Graham King (productor principal) y con el estate de Michael Jackson. Según él, el ambiente era tan complicado que incluso dentro del set surgió el apodo de “Van-toine”, porque supuestamente Fuqua dirigía muchas veces desde una furgoneta, distanciado del caos de producción, reflejando así su hartazgo con el control externo sobre la película.
El rumor más fuerte que Sneider recibió después fue todavía más contundente: Fuqua habría dejado de ejercer realmente como director hace un año, y
quien terminó la película fue Graham King, de forma similar a lo que ocurrió con
Bohemian Rhapsody. Según esta versión, King habría asumido el verdadero control creativo del montaje final, mientras que Fuqua simplemente permaneció vinculado de cara al público. Incluso se afirma que
al director se le habría pagado para guardar silencio y seguir promoviendo la película como si siguiera siendo plenamente suya.
El gran punto de ruptura habría sido el tercer acto original de
Michael. Inicialmente,
Fuqua había concebido la película comenzando con el arresto de Michael Jackson, mostrando el momento en que era tratado como un monstruo mediáticamente. Él mismo habló públicamente de escenas que rodó donde Michael era humillado físicamente durante la investigación,
incluyendo la famosa revisión corporal relacionada con las acusaciones de abuso infantil (cuando fotografiaron a MJ en Neverland). Su intención era reflejar cómo Jackson fue deshumanizado y, según la visión de Fuqua, extorsionado por los padres acusadores.
Sin embargo, cuando el equipo legal y el estate obligaron a reconfigurar completamente ese tercer acto (eliminando gran parte del material relacionado con las acusaciones de abuso y cambiando radicalmente el enfoque), ahí habría llegado la verdadera ruptura. Sneider plantea que, para Fuqua,
aquello significó que ya no estaba haciendo la película que había aceptado dirigir. Básicamente, el proyecto dejó de ser el suyo. Lo resume como un “this is not the movie I signed up for”.
Esto explicaría por qué muchos sienten que
Michael resulta una película sorprendentemente “safe”, “toothless” y carente de una voz autoral clara, algo extraño tratándose de Fuqua, un director que normalmente tiene una mirada muy marcada incluso cuando sus películas generan división. John Rocha comenta precisamente que en su crítica sintió que
la dirección parecía casi anónima, y esta información cambia completamente esa percepción:
si Fuqua llevaba un año fuera y además le modificaron el corazón de la historia, entonces tiene sentido que su sello personal prácticamente haya desaparecido.
En el fondo, Sneider insiste en que el verdadero responsable constante siempre fue Graham King, no Fuqua. King sería quien negocia con la familia Jackson, quien promete hacer la película bajo sus condiciones y quien toma la decisión final de priorizar una versión más comercial, más amable y más rentable, igual que hizo con
Bohemian Rhapsody. La lógica habría sido simple: no iban a arriesgar una posible película de mil millones de dólares entrando de lleno en el terreno de las acusaciones que podían alienar precisamente al público fan de Michael Jackson que iba a sostener la taquilla.
Por eso, la versión final de
Michael habría terminado siendo una película diseñada para proteger la imagen del artista, potenciar el impacto comercial y disparar el consumo de su música, más que una obra verdaderamente interesada en explorar sus zonas más complejas. Y dentro de ese proceso, Antoine Fuqua habría pasado de ser el director del proyecto a convertirse simplemente en la cara visible de una película que, según Sneider, dejó de pertenecerle hace mucho tiempo.
El tema se habla en el minuto 41:00