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Las diferentes religiones (tipos y en las culturas que se dan).

Menudo gran canal para desmontar el chiringuito del cristianismo, y por extensión, de las demás religiones habidas y por haber.

 
En realidad la idea de un dios creador: omnisciente, omnipotente, bondadoso en grado sumo,... no proviene de la religión si no que se toma prestada de la de la filosofía ( noción del demiurgo en el Timeo de Platón) corrigiéndola y aumentada por así decir.

 
Última edición:
A ver qué comenta este bro' xp!, luego lo veo:


EDIT: Unido a esto:


Sí, dentro de gran parte de la tradición filosófica y teológica, Dios pertenece al ámbito de lo
inefable, lo que significa que es inexpresable, indescriptible e incomprensible por completo mediante el lenguaje humano y la razón.
La inefabilidad divina no implica necesariamente que no se pueda decir nada sobre Dios, sino que no se puede decir todo ni abarcar su esencia con conceptos finitos.
Aquí te detallamos los puntos clave sobre la veracidad de este aserto:
1. ¿Qué es lo inefable de Dios?

  • Incomprensibilidad y Trascendencia: Dios se considera inefable porque supera la capacidad de la mente humana. Siendo infinito y eterno, es incognoscible en su totalidad por una mente finita.
  • Más allá del Lenguaje: La inefabilidad indica que el lenguaje, diseñado para describir cosas finitas, falla al tratar de definir la esencia de lo Divino. Como se señala en la teología apofática, Dios trasciende cualquier concepto o conocimiento humano.
  • La paradoja de la revelación: Se suele decir que cuanto más se revela Dios (y por tanto más se conoce), más inefable se vuelve, ya que el ser humano se da cuenta de la magnitud de lo que aún no comprende.
2. ¿Qué de cierto hay en este aserto? (Teología Negativa)
La idea de que Dios es inefable es cierta en la medida en que se adopta una perspectiva de teología negativa o apofática. Esta corriente sostiene que es más preciso definir a Dios por lo que no es (inmutable, invisible, infinito) que por lo que es, ya que cualquier definición positiva le pondría límites.

  • Santo Tomás de Aquino argumenta que, aunque podemos conocer que Dios existe, no podemos comprender qué es en su esencia.
  • La inefabilidad se aplica a la esencia divina, no necesariamente a sus obras o acciones, que sí pueden ser narradas.
3. La paradoja de la inefabilidad
Existe una tensión lógica en este aserto: si decimos "Dios es inefable", ya estamos diciendo algo sobre Dios. Filosóficamente, se discute si la inefabilidad absoluta es sostenible o si es, de hecho, una "docta ignorantia" (un saber que no se sabe).
En resumen, la afirmación de que Dios es inefable es un pilar teológico que resalta la trascendencia divina sobre la lógica humana, aceptando que las palabras son herramientas limitadas para abarcar el misterio divino
 
Última edición:
Una trascendencia de amor universal laico sería posible si:





Generar y potenciar un amor universal —entendido como un amor altruista, incondicional y desinteresado hacia los seres humanos y la naturaleza— sin recurrir a la espiritualidad ni a la trascendencia divina es
absolutamente posible y fundamentable desde perspectivas laicas, humanistas y científicas.
Este enfoque se basa en la convicción de que el amor es una capacidad humana fundamental y una construcción relacional, no un mandato externo.
Aquí se detalla hasta qué punto es posible y cómo se potencia:

1. La base científica y biológica
El amor y la empatía tienen raíces biológicas que permiten su desarrollo sin necesidad de conceptos divinos:
  • Empatía primaria y biología: La capacidad de "contagiarse" emocionalmente (reír o llorar con otro) es una sensibilidad compartida arraigada en nuestra biología, lo que facilita la conexión con los demás.
  • Oxitocina y conexión: La neurobiología demuestra que procesos como la percepción de rostros y la escucha activa activan mecanismos de apego (como la oxitocina), facilitando la conexión humana.
  • Evolución del altruismo: El comportamiento desinteresado puede surgir como un rasgo evolutivo destinado a la preservación del grupo o especie.

2. El enfoque humanista y ético
El "amor universal" (a veces denominado Ágape en contextos laicos) puede entenderse como una ética de la acción:
  • Filosofía humanista: Se centra en el "aquí y ahora", moldeando la vida a través de valores como la dignidad humana y la solidaridad, sin esperar recompensas trascendentales.
  • Responsabilidad compartida: El amor se transforma en una acción consciente para mejorar la vida de los demás, convirtiéndose en una forma de vida cultivada a través de la educación, la empatía y la compasión.
  • El "egoísmo sagrado": Cultivar el amor propio —valorarse a uno mismo— no es aislado, sino la chispa que permite compartirse auténticamente con el mundo.

3. Potenciación individual: ¿Cómo cultivarlo laicamente?
De manera individual, este amor se puede potenciar mediante el desarrollo de habilidades emocionales y sociales:
  • Inteligencia emocional: Aplicar la inteligencia a la emoción para entender la perspectiva del otro (empatía cognitiva), incluso ante conflictos.
  • Escucha activa: Practicar la atención genuina al lenguaje corporal y verbal, lo que demuestra interés real y crea vínculos.
  • Compasión práctica: Actuar desinteresadamente para aliviar el sufrimiento ajeno, lo que refuerza el compromiso con el bienestar universal.
  • Mentalidad de libertad: Amar sin buscar poseer ni restringir al otro, reconociendo el amor y la libertad como "dos caras de la misma moneda".

Límites de esta perspectiva
Aunque es posible, la ausencia de una estructura divina puede requerir un mayor esfuerzo consciente de la voluntad individual para mantener la constancia en este tipo de amor frente a las dificultades sociales, ya que el amor no cuenta con un "marco sagrado" externo que lo impulse.
En conclusión: El amor universal puede nacer de la empatía, la razón y la necesidad humana de conexión. Se puede potenciar mediante la práctica constante de acciones éticas, convirtiéndolo en un proyecto de vida sólido y transformador.


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Luego:

Ciertamente, el valor del amor constituye la más poderosa y creativa de las operaciones humanas; de hecho, el pensador indio Judish Krishnamurti lo concibe como “la máxima expresión de la inteligencia”. Por su parte, el físico alemán Albert Einstein considera al amor junto a la voluntad como “las más grandes y poderosas fuentes de energía”.

El amor no es una simple utopía, no es un deseo inalcanzable ni lejano para ningún ser humano. Todos estamos capacitados para descubrirlo en nosotros mismos, así como para proyectarlo hacia nuestro entorno social y natural.
Beneficios del amor



  • El amor nos lleva a valorar la vida. Amor es igual a vida, y por lo tanto, amar es igual a preservarla.
  • Es el arma más poderosa para derribar el odio, temor, resentimiento, tristeza y desconfianza. Ayuda a mantener y fortalecer la paz que debería haber en el mundo y la paz interior de los seres humanos.
  • Nos convierte en mejores personas: más humanas, más sabias, más bondadosas, más solidarias y más generosas.

 
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